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Algunas "notas críticas" a la homilía del Card. Rouco en el funeral de Estado por Adolfo Suárez (2ª)

 

Sigfredo Hillers de Luque 
 
 
 
   Por otra parte, y siguiendo con el antedicho párrafo de la homilía del Card. Rouco, quisiéramos preguntarle ¿Cómo se superan para siempre los “hechos”  de la guerra civil, Sr. Cardenal?  Por ejemplo, los hechos arriba citados, i.e. los miles de asesinatos “in odium fidei”? ¿O el asesinato masivo de Paracuellos del Jarama? N.B. Por cierto, que yo sepa, el Card. Rouco en sus muchos años (lustros) de Presidente de la Conf. Episcopal nunca visitó el cementerio de Paracuellos… A no ser que lo hiciera disfrazado de lagarterana…  Seguramente lo hizo por “caridad cristiana”…para no herir los sentimientos… de los asesinos. ¿Y los sentimientos de los familiares de las víctimas? También son hijos de Dios…

       Fijémonos además que el Card. Rouco no habla de “perdonar” sino de “superar”. Y finalmente ¿cómo se superan para siempre “las actitudes” que causaron la guerra civil?  ¿Permitiendo y tolerando que desde el invento de las “Comunidades Autónomas” como p.e. Cataluña y “Euskalerría” (antes Provincias Vascongadas), y desde la infancia en las escuelas, se fomente el odio a España…? 

       En cuanto a las tres palabras con que finaliza el Card. Rouco su párrafo, que delatan su preocupación por el futuro de España, i.e. “… y que la pueden causar” …  que provocó el “rasgado de vestiduras” por parte de la “jauría”… nuestro citado buen amigo el Cor. Flores Thies, ya le tranquiliza… No, no hay tal posibilidad porque … como dice el sabio refranero español… “dos no se pegan si uno no quiere”… y hoy gracias a todo lo ocurrido desde el 20-N 1975, incluyendo el elogiado “casi un lustro”…  y con S.M. a la cabeza, ya no existe en España una generación dispuesta a no tolerar por más tiempo… etc. etc…. que se alzó en armas…

       N.B. Dentro del “pliego de agravios” o “discrepancias razonadas” contra Franco que presentan algunos falangistas –entre ellos, yo-  está el hecho perfectamente demostrable que ningún gobernante tuvo a sus órdenes, durante décadas, a generaciones de españoles (jóvenes y menos jóvenes) del arrojo, valía y generosidad,  como lo tuvo Franco… ni siquiera Carlos V o Felipe II.  Recordad la valía de los Alféreces Provisionales, jóvenes voluntarios del Ejército de la Victoria, en la Guerra de España (conocida como Cruzada de Liberación Nacional); los protagonistas de las gestas de la División Azul (que dejaron boquiabierto al mismo Hitler… a quien no le cabía en la cabeza que los divisionarios españoles pudieran luchar con mayor heroicidad que los propios alemanes) o las primeras promociones de las Academias Militares… o las de la Academia de Mandos José Antonio, o las Centurias del Frente de Juventudes (la “obra predilecta del Régimen” lo tituló Franco en 1952)… con su espléndida “cosecha” de vocaciones de militares y sacerdotes a lo largo de décadas y décadas, etc. Por no hablar de las “escuelas de espiritualidad” como la descrita en su último libro por R. García Serrano, con Angel Mª Pascual y el P. Fermin Yzurdiaga o el malogrado proyecto del P. Llanos y el capitán Pinilla…  Repito… ni Carlos V ni Felipe II llegaron a tener a sus órdenes gente de una valía igual …

        José Antonio, en su clarividencia (¡menudo cerebro!… nunca me cansaré de repetirlo! … y hasta lo he dicho públicamente en mis clases en la Facultad de Derecho…), ya lo advirtió…  y cito de memoria: “A los gobernantes no solo se les ha de juzgar por lo que hicieron, sino también por lo que dejaron de hacer”)…

         Para resumir y no alargar más todavía este escrito, repetir en síntesis lo que ya me habréis oído tantas veces los que me conocéis más de cerca… imputable a Franco como gobernante y “administrador” de la Victoria del 1º de Abril de 1939… “culpa in eligendo”… y “culpa in vigilando”…. Ambas existentes ya en Derecho Romano… y no establecidas ni reconocidas por ningún “orden democrático”….  

        En el penúltimo punto de su homilía, el Card. Rouco introduce, casi con calzador, una sorprendente invocación: “Son -¡somos responsables!- de que una gran tradición espiritual, que ha configurado en decisiva medida la historia del alma de España -¡su historia interior!....”  Increíble… Pero si ha sido precisamente la jerarquía eclesiástica española, desde el Card. Tarancón hasta ahora Mons. Blázquez, pasando por el Card. Suquía o el propio Card. Rouco, presidiendo la Conferencia Episcopal durante años y años –o dicho en lenguaje suyo: durante lustros y lustros-  quienes precisamente han contribuido a destruir esa “gran tradición espiritual”…  ¿A qué viene mencionarlo aquí?

         Todavía añadir dos apuntes más de la homilía del Card. Rouco que le delatan muy claramente:

1)”…. aquella persona (Adolfo Suárez) que sirvió a los españoles (sic)  con rectitud y fortaleza ejemplares (sic) en uno de los momentos más cruciales y delicados de su historia contemporánea…”   Así pues, según  el Card. Rouco 1976-1981 fueron “uno de los momentos más cruciales y delicados (sic) de la historia contemporánea”… de España…. No nos lo explica… Vamos a tratar nosotros de explicar por qué el Card. Rouco califica así a esos años… Sencillamente porque en esos “momentos más cruciales y delicados” se estaban colocando cuidadosamente, arteramente, las cargas explosivas para la “voladura controlada” del Régimen jurídico-político de Franco, con todas las bendiciones de la jerarquía eclesiástica española con el Card. Tarancón a la cabeza… y el decidido e imprescindible impulso de Pablo VI…todo hay que decirlo…   Fue la “delicada” labor del conocido y elogiado trio Adolfo Suárez; Torcuato Fdez. Miranda y el “motor del cambio”: S.M.  Lo consiguieron, pero a base de ocultamientos; falsedades, engaños; fraude y perjurio.

        Por si alguien cree que exagero, oigamos a Joaquín Bardavío, Jefe de los Servicios Informativos de Presidencia del Gobierno con Adolfo Suárez, que lo publica diez años después (1986). Advertir que no lo hace en tono de crítica, sino todo lo contrario, elogiando y admirando a Adolfo Suárez :

“Por entonces las grandes decisiones políticas no se tomaban en los Consejos de Ministros… Las grandes decisiones y los asuntos más delicados (N.B. Coincide como vemos con el Card. Rouco en el adjetivo apropiado de “aquellos momentos”) se discutían los domingos, a la caída de la tarde, en el palacio de La Zarzuela… se reunía el Rey con Torcuato Fdez. Miranda y Adolfo Suárez. Y allí los tres, a las nueve de la noche y con cena incluida, trataban tácticas y preparaban ideas.  Apenas nadie conocía aquellas reuniones que, sin ningún énfasis, podían calificarse de secretas. El articulado de la Ley de Reforma Política, el procedimiento jurídico para empujarla y hasta el cómo convencer a fulano y a mengano (sic) eran asuntos cuidadosamente tratados…

Aquellas cenas dominicales constituían los acontecimientos políticos más importantes para la reforma que se avecinaba…”

Como queda demostrado, “los momentos cruciales y delicados” que subraya el Card. Rouco fueron aquellos en que se fraguó, de espaldas a los españoles, e incluso al Consejo de Ministros… ministros nombrados por el propio Adolfo Suárez, de su total confianza, con el “placet” de S.M. y Fdez.Miranda, claro está… por medio del fraude, del engaño, del perjurio… el desmantelamiento del régimen jurídico- político de Franco…  y el Card. Rouco lo elogia como si fueran signos evidentes de santidad…

2)    Y más adelante, sigue el Card. Rouco con el mismo tema, y que ahora repetimos: “Buscó (Adolfo Suárez) y practicó tenaz y generosamente (sic) ¿De dónde lo ha sacado el Card. Rouco?) la reconciliación en los ámbitos delicados  de la vida política y social de aquella España que, con sus jóvenes (sic) quería superar para siempre la guerra civil… “

El Card. Rouco, al igual que antes, tampoco nos explica cuáles eran esos “ámbitos delicados”. Otra vez tenemos que hacerlo nosotros. Se está refiriendo al Partido Comunista español. Confunde la parte por el todo. Es el mismo Partido Comunista liderado por Santiago Carrillo, en su manifiesto de 1948, con su propuesta de “reconciliación nacional”, que en el transcurso de la guerra civil, y con la inestimable ayuda de la Unión Soviética en armamento; asesores militares, etc. se hizo con el liderazgo del Ejército Rojo (huestes del Frente Popular febrero 1936)… y que terminó derrotado por el Ejército Nacional acaudillado por Franco…el 1º Abril 1939 (Esto último no lo dice el Card. Rouco, claro. Lo digo yo…).

Y como quiera que el Card. Rouco habla en plural, i.e. “ámbitos delicados”, nos falta señalar otra parte importante… El Ejército; las Fuerzas Armadas… Nada menos que el Ejército de la Victoria todavía en 1976-1981 (…recuérdese que la mayoría de las Capitanías Generales de España estaban entonces ocupadas por ex-combatientes de la guerra civil (Cruzada de Liberación Nacional) y ex-combatientes de la gloriosa División Azul. El Card. Rouco, en su afán por exagerar las “virtudes” del difunto …p.e. nos oculta y pasa por alto una anécdota histórica en una reunión de Adolfo Suárez con altos mandos militares, donde con toda firmeza y rotundidad les aseguró que mientras él fuese Presidente del Gobierno, nunca se legalizaría el Partido comunista.  Con tal énfasis y rotundidad lo aseguró, que uno de los Generales allí presentes, llenó de entusiasmo le gritó: “¡Viva la madre que te parió!”.

Pero lo dicho antes… “las mentiras tienen las patas muy cortas”.  Poco más tarde, el Sábado de Gloria de 1977, Adolfo Suárez firmaba la legalización del Partido Comunista…. Astutamente ese día S.M. estaba de viaje… en Paris. Con lo cual tenía la coartada de cara a la cúpula militar, de que había sido en su ausencia, sin su conocimiento…

Y, sin embargo, el Card. Rouco en su homilía habla de…  “ la reconciliación en los ámbitos delicados (sic) de la vida política y social de aquella España…”  El Card. Rouco no miente, solo engaña…

Ya lo decimos al inicio de este comentario, Adolfo Suárez no dimite “generosamente” el 29 enero 1981, sino que dimite porque ha fracasado en su trayectoria de mentiras, engaños, fraude, perjurio… y porque –seguimos con el sabio refranero español-  “se coge antes a un mentiroso que a un cojo”…    

En la homilía del Card. Rouco que venimos comentando se echa de menos; echamos en falta, un encendido elogio a Adolfo Suárez por la culminación de su  torcitera y eficaz labor de “consenso” (que no de “concordia”), de la mano de S.M. y Fdez. Miranda en 1978 (repásese lo antedicho de forma irrefutable por el Jefe de los Servicios Informativos de Adolfo Suárez). Nos referimos a la Constitución de 1978 que derogó todo el sistema jurídico-político de Franco… las Leyes Fundamentales…

Una Constitución donde –“como muestra vale un botón”- no pudo entrar la palabra “Dios”… ni la palabra “Patria”… ni siquiera el término “bien común” (por la sencilla razón de que el representante del PSOE, Peces Barba, y el representante del Partido Comunista, Solé Tura, habiendo estudiado en las Universidades “franquistas”, sabían perfectamente que el “copyright”, equivalente a decir, la interpretación auténtica del término, correspondía a Sto. Tomás de Aquino. (N.B. Sobre la Constitución vigente tengo escrito un amplio capítulo en uno de mis libros… que no reseño aquí para no hacerme auto-propaganda…).

Una Constitución – y el Card. Rouco lo sabe muy bien- al amparo de la cual  en 1985 el PSOE (Felipe González) legalizó o despenalizó el aborto… que su sucesor  José Mª Aznar (incluso con mayoría parlamentaria) lo mantuvo… Rdez. Zapatero (PSOE) hizo lo mismo y ahora el PP de Mariano Rajoy, con mayoría parlamentaria sigue manteniendo…

Una nota característica del Card. Rouco… Durante todos los años –lustros- en que estuvo de Presidente, la Conferencia Episcopal  Española nunca propugnó la derogación de la actual “ley del aborto”. A lo más que llegó el Card. Rouco fue a “clamar por” su modificación… basándose curiosamente no en los Evangelios, o en la Teología Católica, sino siempre desde una “interesante” interpretación de la Constitución española, “olvidando” que respecto a la interpretación de la Constitución, la última palabra la tiene el Tribunal Constitucional.

Una Constitución que también ha “consagrado” los matrimonios de homosexuales y la destrucción de la familia, en general. Sobre este último punto hemos de aclarar un dato muy importante y a la vez muy triste.  Empezando por el final… A la muerte del Card. Tarancón (1994), el que fue su Vicario General,  Mons. Martin Patino, s.j. presentó en rueda de prensa las memorias del Card. Tarancón (“Confesiones”, 1996), proclamando en tono de elogio y de homenaje póstumo al Card. Tarancón el mérito (sic) de haber sido el artífice de introducir el divorcio en España.  Así como suena… En efecto, es la primera ley que se aprueba en el Congreso bajo el mandato de Leopoldo Calvo Sotelo, sucesor de Adolfo Suárez, después del 23-F de 1981.   Se da el caso curioso (y triste a la vez) de que España es el primer país donde la jerarquía eclesiástica es la que cede voluntariamente –y sin presión alguna del Estado- la jurisdicción de las separaciones matrimoniales (¡en matrimonios canónicos!) a los tribunales civiles, renunciando “de facto” a la jurisdicción de los tribunales eclesiásticos, reconocido por el Concordato con la Santa Sede de 1953,  reservándose únicamente en exclusiva las causas de nulidad.

           N.B. A modo de “nota a pie de página, y a propósito de la introducción del divorcio en España, i.e. la cesión voluntaria de la Iglesia de la jurisdicción en favor de los tribunales civiles de las separaciones matrimoniales (ruptura de familias), permítaseme que resalte un mérito innegable de Franco, y que él murió sin saberlo…

    El binomio Pablo VI-Card. Tarancón eran perfectamente conscientes de que toda esta maniobra era imposible de realizarse en vida de Franco. No quiere decirse con ello que Franco estuviese por encima del Papa.  Por supuesto que el poder del Papa era omnímodo en materia de Derecho canónico… Podía haber modificado las causas de separación de matrimonios canónicos, etc.  Lo que no podía hacer, aún siendo Papa, era ordenar a los tribunales civiles españoles que se encargaran de las separaciones matrimoniales… Esa potestad correspondía al poder civil, es decir a Francisco Franco. Así pues, hubo que esperar “pacientemente” a que falleciese Franco, porque sabían que Franco jamás lo aceptaría. Ni siquiera Pablo VI se atrevió a denunciar (anular) el Concordato de 1953 firmado con España por Pio XII, donde se establecieron las correspondientes jurisdicciones.

        A la muerte de Franco, ya se atrevieron (la Santa Sede y S.M. J.C.I) a ir modificando -a espaldas de los españoles, para no escandalizar y no dar explicaciones por una y otra parte- las puntos correspondientes del Concordato de 1953, por medio de acuerdos bilaterales. Es decir, en lugar de derogar el Concordato, se prefirió “desguazarlo” … pero con la máxima discreción…  Por si alguien cree que exagero… Hágase la prueba… preguntad a los sacerdotes que conozcáis… No sabrán deciros si el Concordato de 1953 está vigente o no… Unos opinarán a favor; otros en contra… La jerarquía eclesiástica española,  no opina; no contesta… Y la triste realidad es que ni el Concordato de 1953 ni el Código de Derecho Canónico, en materia de separaciones matrimoniales (divorcio) están vigentes “de facto” en España.

Es decir, lo que no logró la Masonería en sus años de gloria y esplendor, con su peso decisivo a la hora de legislar en los años de la II República, se consiguió durante “la sagrada Transición”, gracias a la eficaz labor de la jerarquía eclesiástica española, con el Card. Tarancón a la cabeza, seguidos por el Card. Suquía, Card. Rouco y ahora por Mons. Blázquez.

Por si alguien cree que exagero… señalar que según fuentes oficiales estatales (la Conferencia Episcopal española guarda silencio en esta materia), en los últimos 30 años se han producido en España 2,6 mill. de separaciones matrimoniales. N.B. Lo de “separaciones matrimoniales” es un  “caritativo” eufemismo…  En realidad supone la ruptura de la familia… La Conferencia Episcopal española sería la más adecuada –por ser la mejor informada- en decirnos cuántas de las citadas separaciones matrimoniales han supuesto una ruptura de familias con hijos, y cuantas de ellas con hijos menores de edad…

La posibilidad de haber incluido el Card. Rouco en su homilía entre los presuntos “méritos” del difunto la promulgación de la Constitución de 1978 no es algo fuera de lugar.   Aparte del importante papel desempeñado por el Card. Tarancón (… con razón a su funeral en 1994 asistió lo más granado de la “casta política”, incluyendo a Adolfo Suárez…) tenemos los siguientes casos:

1)Card. Rouco.- De los múltiples elogios que ha dedicado a la Constitución de 1978 a lo largo de sus sucesivos mandatos, yo recuerdo esta “perla”:  “Claro que esta Constitución tiene sus defectos… como toda obra humana… pero también, como toda obra humana, es susceptible de ser mejorada…”  

Excelente. No miente, solo engaña… Sin embargo habría que preguntarle (… Yo ya lo hice, en carta personal hace tiempo) por qué no aplicó tan sabia reflexión a las Leyes Fundamentales del Régimen de Franco… y por qué la jerarquía eclesiástica española apoyó tan eficazmente su derogación… También eran “obra humana”…  

Para percatarnos mejor del importante papel desempeñado por la jerarquía eclesiástica española en la “voladura controlada” del régimen jurídico-político de Franco, y por aquello de que “como muestra, vale un botón”… reproducimos el Título II de una de sus  Leyes Fundamentales (“Ley de Principios del Movimiento Nacional” -1958), que quedó derogada por la Constitución de 1978, tan elogiada por el Card. Rouco:

“La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”.

Como queda dicho, 20 años después es derogada por la Constitución. ¿Tanto estorbaba esta Ley “franquista” a la jerarquía eclesiástica española? De forma breve, añadir lo siguiente:

           a)El hoy ya canonizado José María Escrivá, fundador del “Opus Dei”, dirigió una carta de felicitación a Franco por la promulgación de esta Ley.

           b) En repetidas ocasiones, he sugerido al Card. Rouco por escrito que crease una comisión de expertos teólogos que examinasen  la legislación de Franco a lo largo de sus 39 años de mandato y pusiesen al descubierto las leyes que se hubieran apartado de la doctrina católica…  y al mismo tiempo hiciesen un estudio comparado con la legislación promulgada por el nuevo régimen partitocrático, mundialmente conocido como “Estado democrático y de Derecho”, empezando por la Constitución del aborto, que él tanto admira y tanto defiende.  Hasta ahora, ni caso. La propuesta sigue en pie.  

 

2) Cardenal Suquía, antecesor del Card. Rouco. En 1988, con motivo del X aniversario de la “sacrosanta Constitución” tan elogiada por la Conferencia Episcopal española, colectivamente hablando. Entrevistado en TVE. IICuando el entrevistador le pregunta, reprochándole muy levemente alguna “reticencia” de alguno de los Obispos contra la Constitución, el Card. Suquía, en tono muy firme, casi airado, rechaza tajantemente tal “acusación”…  Salvo contadas excepciones, vino a decir, la gran mayoría del episcopado español está a favor de la Constitución y señala como ejemplo destacado que hasta un Obispo presidió en las pasadas elecciones una mesa electoral (sic).

3) Mons. Blázquez.- Sucesor del Card. Rouco. En unas recientes declaraciones radiofónicas. La página web de “InfoCatolica.com” recoge la entrevista de Luis Herrero. Para abreviar, mejor reproducimos algunos de sus titulares:  “Mons. Blázquez pide respetar la Historia y la Constitución”; “¿Cómo vamos a romper nuestra convivencia de siglos… fundamentalmente buena?”; “Como Iglesia queremos colaborar (sic) a la salud humana espiritual (sic)”; “La Constitución, como una forma de convivencia, debemos respetarla”.

          Resulta increíble, por no decir patético… ¡Qué afán de intentar “conciliar” o “consensuar” el agua y el fuego…  Se pronuncia en contra del aborto (¡faltaría menos!) pero al mismo tiempo a favor de la Constitución. Es una clara “contradictio in terminis”, dicho en lenguaje culto y en Latín para Mons. Blázquez.  Dicho en lenguaje de mi barrio: “es que se dan de patadas…”.  Es un caso parecido al del  Card. Rouco. Como está tan a favor de la Constitución y le ha dedicado tantos elogios, se resiste a reconocer que el aborto es perfectamente constitucional y se esfuerza en rechazar el aborto con argumentos basados en….. la Constitución, no en el Evangelio ni en la Teología católica…

      Una de dos… O Mons. Blázquez no se ha leído la Constitución o nos quiere engañar como el propio Card. Rouco. ¿Qué quiere decir con “respetar la Constitución”?  ¿Acatarla? Naturalmente… No tenemos otro remedio…. Nuestros abogados amigos cuando tienen que defendernos ante los Tribunales, deben invocarla constantemente… Como la Constitución de 1978 es impresentable, “indefendible”, los astutos representantes del sistema partitocrático, siempre añaden la correspondiente coletilla: “… que libremente se ha dado el pueblo español”… sin indicar el número de abstenciones ni votos en contra… ni aquellos que votaron a favor sin habérsela leído ni entendido… sólo a través de la propaganda televisiva (entonces monopolio del Estado), hábilmente manipulada por el difunto Adolfo Suárez, haciendo creer que “una democracia sin Constitución era como tener un jardín sin flores”… Cuando resulta que en 1978 Gran Bretaña no tenía Constitución (y sigue sin tenerla)… y tampoco la Alemania Federal (…la Alemania comunista sí tenía Constitución)… Tenía una Ley Fundamental (Grundgesetz)… igualito, igualito el nombre que en España con el Régimen de Franco (ahora ha convertido en Constitución dicha Ley Fundamental, sin necesidad de derogarla…).

        Para hacer ver a Mons. Blázquez, sucesor del Card. Rouco en la Presidencia de la Conferencia Episcopal española, la clara contradicción que supone querer conciliar la España eterna, i.e. la España tradicional, católica, con la vigente Constitución 1978 que, como ya decimos más arriba,  no quiso hacer figurar la palabra “Dios” (que no es que se le olvidase a los redactores del texto constitucional … como al colegial del anuncio de los “donuts”), veamos dos claros ejemplos contradictorios:

1)Juan Pablo II. Con motivo de su próxima canonización, la prensa escrita ha querido resaltar su cariño y su admiración por España, recordándonos algunas de sus frases en los seis viajes que realizó a España. Muy bien. Perfecto. Pero Juan Pablo II quería y admiraba la España eterna. No la España partitocrática de la Constitución de 1978 (aborto incluído… que él lo calificó de “crimen abominable”… recuérdelo Card. Rouco.) Según nos recuerdan, hizo su tesis doctoral basada en la obra de San Juan de la Cruz. En dos de sus viajes a España (Madrid y Santiago de Compostela) , hizo hincapié en la España misionera… etc. etc.  En resúmen, Juan Pablo II quería y admiraba la España eterna; la España tradicional, católica… La España de San Ignacio, de Sta. Teresa, de San Juan de la Cruz, de San Francisco Javier; de San Francisco de Borja, de San Pedro de Alcántara (elogiado por Sta. Teresa en sus escritos), de Sto. Tomás de Villanueva (el predicador predilecto de Carlos V); de San Luis Bertrán… y nos estamos refiriendo SOLO al s.XVI… y seguro que nos dejamos todavía algún que otro santo más, eclipsado –no ante Dios, por supuesto- por la talla de los citados… Juan Pablo II nunca expresó su admiración por la España de la “sagrada Transición”; ni por la España de la Constitución de 1978;  ni por los “7 Niños de Écija” (huelga señalar nombre por nombre, empezando por Fraga) que “compuso” la Constitución del “consenso” (o de la “concordia”) tan admirada por el Card. Rouco.

 

2) Arthur Miller.- Famoso dramaturgo estadounidense, hijo de familia emigrante judía (Imperio Austro-Húngaro).  Premio Príncipe de Asturias 2002.   Al recoger su galardón el 26 oct.2002, pronuncia un discurso … igualito que Juan Pablo II… solo que al revés. Elogiando “la España de los años 30” (la España republicana), considerándola “el emblema esencial no solo de la resistencia contra un retroceso obligado a un feudalismo eclesiástico (sic), sino también contra el dominio de la sinrazón y la muerte de la mente (sic)”. Todo un alegato contra la España de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II… la España negra del oscurantismo, de la Inquisición, retrógrada, enemiga de la humanidad … y un elogio desmesurado a la España actual (i.e. la que le otorgó el Premio), que ha sabido esforzarse “por alcanzar  la modernidad, dejando atrás el oscurantismo”.

         Ni que decir tiene que la cobarde jerarquía eclesiástica ni alzó la voz, ni dijo “esta boca es mía” (… el que calla, otorga…),  en defensa de los valores tradicionales de la España que durante siglos siempre estuvo luchando, dentro y fuera, por la Fe Católica… Ni siquiera una sola palabra en defensa de los centenares, miles de mártires asesinados “in odium Fidei” por los “legítimos representantes” de la España elogiada por Arthur Miller… N.B. Ignoro si Mons. Blázquez era ya Obispo en octubre 2002… Parece ser que sí…  N.B.-bis También hemos leído sus declaraciones sobre la ETA… Mitad y mitad… Muy equidistante entre los etarras y sus víctimas… Se le podía sugerir desde aquí… Celebrar una Sta. Misa concelebrada, i.e. un solemne funeral bien en Bilbao, en San Sebastián o en Madrid…  en reparación de la cobarde y anti-cristiana  actitud en el pasado de tantos sacerdotes vascos  que se negaron a oficiar funerales por las víctimas de ETA aduciendo argumentos no basados en la Teología católico, sino porque podría ser considerado como una “provocación”,  en opinión…  de los asesinos. 

        Por último y casi como “nota a pié de página” señalar otra de las peculiaridades de la homilía del Card. Rouco, a la hora de resaltar los méritos del difunto…. “Es la nobleza de corazón de tantos creyentes  (… en todo caso debería haber dicho “crédulos”…) y de tanta gente sencilla y de buena voluntad(*) que se expresa espontáneamente (sic) desfilando en largas e interminables colas ante su cadáver para rendirle un último homenaje…”

           (*) Résteseles además todos los visitantes menores de 45 años… ya que es imposible que se acordasen de lo que el difunto hizo o dejó de hacer hace 35 años…

         De nuevo la característica del Card. Rouco. No miente, pero engaña…  ¿Espontáneamente? Es verdad, pero solo la media verdad… El Card. Rouco “olvida” señalar que TVE dedicó a Adolfo Suárez un programa extraordinario “corpore in sepulto” de ¡ 7 horas! ( + los espacios de las t.v. privadas)…  Por poner un ejemplo comparativo… si cuando falleció Santiago Carrillo (el Marqués de Paracuellos), las cadenas de t.v., encabezadas por TVE, le hubieran dedicado 10 horas o más…  las colas hubieran sido más “ interminables”… y más “espontáneas”…

 

 
 
 
 


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