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Ángel Viñas o la soberbia
 
Rafael del Castillo Morales
 
 
   Este historiador dio una charla el jueves 12 del corriente  sobre D. Juan Negrín, en la Fundación que lleva su nombre. Como es lógico lo ensalzó una vez más. A  la vez habló de sus nuevas obras prontas a salir al mercado para lo que había consultado  nada menos que diez mil archivos que él, como no, había descubierto. Entre otros sobre Balmes: yo solo he consultado uno, el de un gran periodista y gran amigo, Miguel Jiménez Marrero: me habló y vivió aquel lance y lo expone con extensión en su libro, Crónica de Medio Siglo, y en otros, por haber estado allí haciendo la mili un mes antes del accidente y tener muy buena amistad con sus superiores del cuartel. La edad, que siempre es testigo y hace historia, su preparación yrelaciones en todos los ámbitos le avalaban suficientemente.
 
   En el tramo de las preguntas, le dije que por qué era tan despiadadamente criticado Negrín por todos sus compañeros de partido, sus ministros, sus amigos más íntimos, como Araquistain, Azaña, Prieto, el comunista Togliatti, infinidad de historiadores, etc. Y él, se empeña en presentarlo como un político ejemplar.
 
   La contestación fue una salida  por peteneras. “He leído su libro y no quiero comentarlo”. Sin contestación a la pregunta.
 
   Indignado mi buen amigo, culto y prestigioso letrado José Díaz Sosa, se me adelantó y con inusitada vehemencia le dijo. “pues yo si he leído sus libros y son un cuento y usted es un cuentista”. No hubo respuesta pues no iba equivocado.
 
   Dudo que Viñas haya leído mi libro en el avión, como dijo (D. Juan Negrín. Otra visión histórica), pero aún admitiendo que sí, no se ha enterado de lo que digo en unas de sus páginas: que no tengo nada contra éste señor y sobre todo, que cuanto expongo es una transcripción de sus compañeros de partido, amigos y ministros de su propio Gobierno. No hay absolutamente nada de mi cosecha, sólo busco la verdad ante la disparidad de opiniones. Por tanto, al señor Viñas le puede la soberbia una vez más.
 
   Ya me advirtieron historiadores de mucha altura, que no admite correcciones, que no pretendo, de nadie. Sin embargo, historiadores de la talla del comunista Tuñón de Lara, admitía y corregía cuantas observaciones le hacía D. Ricardo de la Cierva. ¡Qué diferencia de talante, siempre educados ambos!
 
   Prieto dice de Negrín: “Nos hicimos muy amigos, y después fuimos adversarios políticos. Las diferencias que engendraron nuestra enemistad debiéronse a que mientras él desempeñó la jefatura del gobierno se sometió a los comunistas, sometimiento harto probado, aunque se obstinara en negarlo.” También la disputa en Méjico por el reparto de lo robado en el yate Vita, los alejó definitivamente por el vergonzoso cruce de cartas entre ambos. Eran finos los dos, según Largo Caballero.
 
   Diego Abad de Santillán, anarquista, le niega valor intelectual. “No escribió nada, ni sobre temas de su profesión ni sobre ningún otro. Se acercó a un hombre de prestigio intelectual como Araquistain... Era una especio de lacayo gratuito de ese escritor. Cuando Araquistain reingresó en el PSOE, hacia 1930, Negrín pidió también su ingreso, no por convicciones socialistas, sino por seguirle.”
 
   Nada menos que D. Pío Baroja dice lo siguiente. “En el aspecto crematístico había miles de millones de dólares en bancos Suizos y americanos robados y sin ningún justificante. Había también miles y miles de españoles muriéndose de hambre en los campos deconcentración franceses y en las arenas de Argelés. Sin embargo, Negrín no entregó ni una sola peseta para socorrerlos. Vivió con gran opulencia a costa del erario y jamás rindió cuenta del dinero de todos lo españoles. Era hombre de costumbres gargantuescas y pantagruélicas en el comer y beber y hercúleas en ciertas actividades biológicas”.
 
   Pero la crítica más dura y totalmente demoledora de Negrín que se ha hecho nunca, viene de la mano de la persona y grandísimo amigo que junto con Prieto, que lo pone a caer de un burro en Méjico, fueron sus padrinos en el fichaje por el PSOE, Luis Araquistain, quien lo retrata así.“Muy distinto de Vayo, infinitamente más inteligente y de más cuidado,  pero no menos funesto (...)  Sus móviles son muchos más recónditos y complicados, aunque tampoco tanto como él se imagina
 
   “Le conozco íntimamente desde hace veinte años y para mi es una esfinge sin secreto. El resorte de su personalidad es una ambición oculta y desmedida a la cual ha sacrificado todo, viejos y hondos afectos, la lealtad a su partido y los intereses del partido mismo. Ha sacrificado mucho más: La República española y el destino de la propia España. Su suerte como hombre de gobierno está asociada al tesoro de la nación. Sabe que el hombre que en una guerra dispone del oro del país es siempre el más fuerte. Acaba siendo indispensable y el último superviviente de todas las catástrofes posible
 
   “Después de una conversación de cinco horas entre ambos en Londres, en 1.944, en plena guerra mundial”. Inicia Araquistain el bosquejo afirmando “que hay mucho de patológico en la necesidad desmesurada de Negrín de placer físico y poder”, para proseguir.
 
   “Siempre le creí un dictador en potencia cuyo modelo, durante la guerra mundial anterior, fue Clemenceau, (del que copia “resistir es vencer”), más tarde Mussolini, sospecho que también admiraba secretamente a Stalin y a Hitler... A ese hombre desorbitado lo he querido como  un hermano o más bien como a un hijo, y todavía le quiero a pesar de su carácter infinitamente mendaz y fraudulento, porque adivino que todos sus defectos son un reflejo de una naturaleza infantil y débil, que sólo puede afirmarse e imponerse mediante la mentira y el engaño, y en el fondo de la severidad con que le juzgo hay un último sentimiento de piedad y exculpación, porque le veo un irresponsable; pero ya pienso también, después de esta entrevista, que sumal  no tiene remedio, que es un hombre trágico para él y sobre todo para los demás y que hay que tratarle como a un enfermo”.
 
   “Juan Negrín es el hombre de gobierno más inepto e irresponsable que ha tenido España desde hace muchos siglos (...) la estúpida y brutal dictadura comunista que ha dirigido nuestra desdichada guerra, dictadura de la cual Negrín y su adlátere, el ministro de Estado, Álvarez del Vayo, del partido comunista, en otras épocas, por mucho menos se les fusilaba.”
 
   Azaña también lo pone bonito. Lo eligió para presidente del gobierno a propuesta de diferentes fuerzas políticas en permanente lucha. Se desengañó mas tarde. En una de sus broncas le increpa con dureza...
 
   "No me refiero a una doctrina que usted crea profesor. Usted es otra mente anárquica. Usted no cree en el valor moral de la legalidad que representa. La “admiración” por el héroe, es anarquismo. No tiene usted formación ninguna, fuera de  su especialidad profesional”.
 
   Y así todos los más significados y altos cargos del PSOE y de su gobierno, menos, como no, los comunistas, excepto Togliatti, jefe de la internacional comunista en España que también lo pone a caldo.
 
   Qué pena no poder seguir por no abusar del espacio, pero me queda el consuelo de haber desmitificado en mi libro a un Juan Negrín que no es ni mucho menos como lo han presentado sus actuales hagiógrafos, que nada vieron ni vivieron, y supongo, que conociendo estos pasajes que expongo más arriba, nunca los publicaron escondiéndose en la disculpa lamentable de, “diferencias de opiniones, normales entre políticos de un mismo partido” ¿A quienes les voy a hacer caso a estos que están mediatizados por su ideología y elenchufe o a los compañeros de Negrín que mejor que nadie lo conocieron? Y Viñas si quiere, que rebata y justifique aquel desaguisado contra Negrín.
 
 
 
 
 


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