Sobre Francisco Franco y su tiempo...
 
 
 
Apuntes sobre el Almirante Carrero

La persona

 

José Alfredo García Fernández del Viso

Licenciado en Historia

 

 
   20 de diciembre de 1973, a las nueve y veinte de la mañana un comando terrorista, separatista y marxista, asesina al Presidente del Gobierno de entonces, el almirante Don Luis Carrero Blanco.

   Mucho se ha escrito sobre el magnicidio desde entonces, la historiografía al respecto es altamente profusa, incluso los mismos asesinos llegaron a publicar un libro con los detalles de la preparación del asesinato, Operación Ogro. Operación gestada 12 meses antes, tomándose los terroristas todo tipo de licencias posibles, alquilando varios pisos con la ayuda de conocidos comunistas de antaño, montando guardias de varias horas delante de la embajada americana en Madrid, construyendo un túnel en pleno centro madrileño impregnando de un olor insoportable a gas la calle de Claudio Coello, etc, etc. Son hechos consumados de los que se ha escrito mucho, recreándose algunos historiadores en la lamentable voladura literal del vehículo del Presidente hasta la azotea de un edificio.

   Por tanto todo ello es de sobra conocido, sin embargo la historiografía no se para en relatar quien fue la persona, que se esconde detrás de Don Luis Carrero Blanco.

   Es cierto que asesinaron a todo un Presidente del Gobierno, pero no es menos cierto también que asesinaron a una persona, relativamente joven y que dejó viuda y cinco hijos. Junto con su muerte cabe recordar también, ya que muchas veces se pasa de soslayo, las muertes de su escolta José Antonio Bueno Fernández, y de su conductor José Luis Pérez Mogena.

   Don Luis Carrero Blanco nace en Santoña (Cantabria) el día 4 de marzo de 1904, aunque en su partida de nacimiento figura el año 1903 ya que su padre Don Camilo Carrero Gutiérrez manipuló la partida de nacimiento para que de esta forma accediera con mayor celeridad a la Escuela Naval Militar, cosa que sucede en el año 1918.

   Con tan sólo 20 años toma parte en la Guerra del Rif, dentro de la campaña de Marruecos, suceso que transcurre entre 1924 y 1926. Son dos años duros, de fuertes combates pero dónde se forja gran parte de la personalidad de Carrero. Es precisamente en suelo marroquí dónde conoce al que con los años será su gran valedor, Francisco Franco.

   Pasan los años, y la situación en España se degrada por momentos, es así como en 1931 cae la monarquía instaurándose un régimen Republicano poco convencional. A Carrero Blanco no le gusta lo que sucede en España, como diría en esos años José Antonio Primo de Rivera le duele España.

   Don Luis Carrero, era un monárquico convencido, leal a un sistema enraizado entra la sociedad española a lo largo de varios siglos. A ello sumaba su profundo sentimiento religioso, en base a la religión que hizo posible el nacimiento de España y su supervivencia, es decir, el catolicismo.

   La situación nacional es caótica, por lo que en julio de 1936 se produce el Alzamiento Nacional, estando Carrero en Madrid por aquel entonces.

   Precisamente una de las zonas dónde no triunfó el levantamiento patrio fue Madrid. La capital de España es ocupada por fuerzas izquierdistas de una radicalidad y visceralidad supremas. Ante ello, Carrero tiene que refugiarse en las embajadas de Méjico y Francia, ya que de lo contrario sería fusilado por las milicias republicanas.

   Son varios meses los que tiene que estar a buen recaudo, el odio contra el Ejército, contra la religión y en definitiva contra el ser mismo de España es brutal. Será en junio de 1937 cuándo por fin consigue evadirse hacia zona nacional.

   Es así como en el frente del Norte se pone a las órdenes del general Dávila en Santander al mando del destructor “Huesca”. Así mismo asume el mando de un submarino que responde al nombre de “Sanjurjo”.

   A comienzos de 1939 se convierte en Jefe de operaciones del Estado Mayor de la Armada.

   Tras la unificación de la Falange con los carlistas es nombrado consejero del Movimiento Nacional, es decir, FET de las JONS.

   En 1940 en plena Guerra Mundial, redacta un informe dónde recomienda la neutralidad de España ante el conflicto bélico mundial, basado en 21 puntos realmente elaborados y pensados, postura reflejada en un libro bajo el seudónimo de Juan de la Cosa; Gracias al Movimiento Nacional, en junio de 1940 los alemanes se encontraron al llegar a los Pirineos con un pueblo aguerrido que había recuperado el concepto de dignidad nacional, que prefiriendo morir a ser cipayo, estaba dispuesto a batirse con el beligerante que pisase su suelo”.

   Por ello desde ese preciso instante se gana la confianza del Jefe del Estado, Francisco Franco. Tal es así que ese mismo año es nombrado subsecretario de la Presidencia del Gobierno, hasta que en el año 1951 ese mismo cargo pasa a convertirse en Ministerio, bajo el nombre de Ministro de la Presidencia.

   Se imbuye del cariño y de las ideas de Francisco Franco, por ello pretende crear un relevo en la Jefatura el Estado, cuándo Franco desaparezca. Es un convencido del Movimiento Nacional, fiel a la figura de Franco, cree profundamente en sus valores y en sus principios, siendo consciente que en España no se puede volver a repetir otro experimento republicano, como el de la II República.

   Así es como en 1956 con la tremenda ayuda de Laureano López Rodó comienza a planear la conocida como “Operación Príncipe”. Es perfectamente consciente de la imposibilidad del nombramiento como Rey de España de Don Juan de Borbón, debido a sus altas pretensiones e ideas liberales. Sin embargo se fija en uno de sus hijos, Don Juan Carlos, un chico muy joven del que piensa se puede obtener un gran provecho educándolo bajo las leyes fundamentales del movimiento nacional, a la vez que causaría una cierta alegría a Don Juan.

   Al año siguiente, es decir, 1957, se produce una crisis ministerial auspiciada por el propio Carrero, contando por supuesto con el beneplácito del Jefe del Estado. Se produce un cambio de orientación en el Gobierno, con la salida de varios ministros falangistas y varios militares, siendo substituidos por personas de un perfil más técnico, económico y con una filiación altamente religiosa, es la era de la tecnocracia. El término en sí significa “gobierno de los técnicos”. Proviene de los vocablos griegos tecnos (técnica) y kratos (fuerza, dominio).

   España hacía muy poco tiempo que había salido de una guerra civil, el panorama internacional también era doloroso, con una II Guerra Mundial recién concluida, con lo que las economías nacional e internacional estaban sufriendo duros momentos.

   Ante ello Carrero, apuesta por llevar a la práctica un sistema novedoso, que consiste en colocar a personas técnicas en los mejores puestos. Así se produce la entrada de ministros como Alberto Ullastres (Comercio), Mariano Navarro Rubio (Hacienda) o López Rodó como jefe de la Secretaría General Técnica de la Subsecretaría de la Presidencia, de quien dependía la Oficina de Coordinación y Programación Económica nacional.

   Son conscientes de la grave situación nacional, con una economía en una situación precaria, por lo que proceden a estudiar un plan económico fuerte, conforme con las directrices del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Es así como nace el Plan Nacional de Estabilización, aprobado por el gobierno mediante Decreto Ley, el 21 de julio de 1959 y refrendado por las Cortes el 28 de julio de 1959. En dicho plan capitaneado por Carrero Blanco y López Rodó, participaron de un modo vehemente los economistas Juan Sardá y Enrique Fuentes Quintana.

   Se trataba de incorporar la economía española a los mercados internacionales, mediante el saneamiento de la misma para que sirviera de plataforma para un posterior crecimiento.

   Gracias a una serie de medidas como la unificación de múltiples tipos de cambio existentes, la eliminación de la pignoración automática de la deuda pública, entre otras, se propició la entrada de España en el Fondo Monetario Internacional, la OECE y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.

   Llega el gran momento de España, convirtiéndonos en una Nación de crecimiento, con trabajo y prosperidad. España por derecho propio consigue situarse como la octava potencia mundial industrial, se habla del milagro español, consecuencia de ello nace la gran clase media española, el país despega gracias al buen hacer de Francisco Franco y a las ideas de Carrero Blanco.

   Son las décadas de mayor esplendor, tras una durísima guerra civil, una cruenta II Guerra Mundial, y un aislamiento propiciado por el comunismo vencedor en ese conflicto mundial, España despega como hacía siglos no se conocía, basándose en la productividad pero sin olvidar los valores que forman al hombre y esa justicia social tan comprometida en la poesía de José Antonio y tan significada en las palabras de Ramiro Ledesma Ramos.

   Paralelamente a todo ello en 1963 ascendió a vicealmirante, y en 1966 se le confió el ascenso a almirante.

   Con una situación nacional envidiable, el 22 de septiembre de 1967 Franco le nombra Vicepresidente del Gobierno, convirtiéndose de hecho y de facto en uno de los pilares del sistema franquista.

   Precisamente es en ese año cuándo se promulga la séptima Ley Fundamental del Reino, auspiciada nuevamente por Carrero Blanco. Mediante este Ley se consiguió institucionalizar al sistema. Fue como se dividieron los cargos de Jefe del Estado y Presidente del Gobierno, aumentaron el número de procuradores en las Cortes, creación de la figura del procurador familiar o la contemplación de la posible legalización de asociaciones políticas.

   Será dos años antes de la muerte de Franco cuándo es nombrado presidente del Gobierno, concretamente el 8 de junio de 1973.  Por primera vez en toda la historia del sistema franquista figuraban dos cabezas visibles al frente del mismo, uno en la Jefatura del Estado y otro en la Jefatura del Gobierno. Sin embargo a pesar de que pueda pensarse que el poder de Carrero Blanco en ese momento era vastísimo, nunca fue un hombre de apetencias de mando, jamás fue una persona de ambición de poder, sino más bien todo lo contrario, la sencillez, rectitud y fidelidad constituyeron su credo político.

   Dice nuestro recordado y caballero de honor de la Fundación Francisco Franco a título póstumo, Gonzalo Fernández de la Mora en su libro El Estado de Obras del año 1976; "Hay dos clases de gobernante; los que aspiran a 'ser' y los que tratan de 'hacer'”. De estos últimos, que son los menos, era Carrero.

   Del año 1967 al año 1973 Don Luis Carrero Blanco realiza una labor altamente meritoria, siempre bajo el respeto a las Leyes Fundamentales que inspiraron el  Movimiento Nacional. En el momento de su asesinato estaba trabajando con el resto del gobierno en una nueva Ley Fundamental para las asociaciones políticas, pero asociaciones que se cobijaran bajo el sistema, no que se encaminaran a destruirlo. Era sabedor que el enemigo estaba ya infiltrado dentro de las propias esencias, por ello defendió siempre de un modo vehemente al sistema y a quienes lo apoyaban con lealtad, cosa que le causó grandes enemigos y antipatías que veían en él al continuador del sistema franquista.

   Tras su muerte causada por terroristas, le sucede en la Presidencia del Gobierno, Torcuato Fernández Miranda, gran impulsor del “harakiri” realizado por las Cortes Franquistas al poco tiempo del fallecimiento de Franco.

   En el año 1976 el Ayuntamiento de Santoña manda erigir un monumento como homenaje al Presidente Don Luis Carrero, coronado por un ángel de bronce mirando al mar. Dicho monumento tuvo que esperar a que fuera inaugurado oficialmente hasta el año 1996, y por increíble que parezca por un alcalde del PSC-PSOE, ya que el olvido hacia la figura de Carrero fue una tónica desde el mismo momento de su asesinato, como si el estorbo fuese aniquilado y nadie quisiera recordarlo.

   La Historia sirve para recordar y a la vez estudiar acontecimientos, por ello después de 36 años seguimos recordando a un gran militar, estadista y mejor persona; almirante Don Luis Carrero Blanco.

 

BIBLIOGRAFÍA

. Fernández de la Mora, Gonzalo: El Estado de Obras, Doncel (1976)

. Fernández Santander, Carlos: El almirante Carrero, Plaza y Janés (1985)

. Tusell, Javier: Carrero, eminencia gris del régimen de Franco, Temas de Hoy (1993)

. Urbano, Pilar: El Precio del Trono, Planeta (2011)



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