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Carmena sólo se acuerda de un bando, por Paula Poveda
Paula Poveda
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Con el epígrafe «símbolos relacionados con la tolerancia, la libertad, la democracia, la cultura o cualquier otro valor de similar naturaleza en tiempos de violencia y barbarie» el comisionado nombrado por Manuela Carmena para aplicar la Ley de Memoria Histórica en la capital hacía el miércoles sus últimas 15 recomendaciones a la alcaldesa.
En un catálogo aprobado por unanimidad de los vocales que integran este equipo de expertos que dirige Paca Sauquillo, y que el Pleno debatirá el próximo lunes, se incluyen, entre otras cuestiones, modificar la nomenclatura del nombre del Arco de la Victoria –que podría pasar a llamarse Arco de la Memoria– o recordar con placas como «lugares de la memoria» las cárceles de Ventas, Carabanchel, Torrijos, Modelo, Porlier, Yeserías, los cementerios de Fuencarral y del Este, la colegiata de los Chopos, la de San Isidro y el búnker del Capricho. Lugares que, según este equipo, deben ser incluidas «de manera inicial».
 
Hasta ahí todo normal, si no fuera porque, según los expertos con los que se ha puesto en contacto este periódico, el punto de partida de los «guardianes» a los que Ahora Madrid ha encomendado la «memoria» de la capital sólo han reflejado una referencia a las víctimas que el bando nacional también sufrió durante la Guerra Civil española: la checa de Bellas Artes-Fomento. «Las checas fueron centros de detención de personas sospechosas de simpatizar con los sublevados o de perfil conservador, que, en su mayoría, surgieron de manera incontrolada en el Madrid de comienzos de la Guerra Civil. Su número estimado oscila entre 200 y 350, de muy distintas dimensiones y duración», indica el propio comisionado en la explicación de la única referencia a las checas que ha incluido para su conmemoración. Una de 350 a pesar de que el comisionado de la memoria cuenta desde hace meses en su mesa de trabajo con un documento repleto de propuestas de signo contrario a las recogidas.
 
A finales del año pasado un equipo de investigadores dirigido por Alfonso Bullón de Mendoza, catedrático de Historia de la Universidad San Pablo CEU, publicaba un informe sobre las checas de Madrid en el que lograron documentar la existencia de hasta 345 tribunales populares. Había cuatro checas por kilómetro cuadrado, más las cárceles. Pero el catedrático limitó a menos de una decena la lista de checas que puso a disposición de Sauquillo para que el equipo tuviera en especial consideración a la hora de elaborar sus informes. Lugares ahora olvidados en el último informe del comisionado. En la relación de checas oficiales, la memoria elaborada por Bullón de Mendoza se recoge la checa de Bellas Artes-Fomento (la única que ha pasado la criba) junto a las de «la Secretaría Técnica del Director de Seguridad y Escuadrilla del Amanecer; la checa del subdirector de Seguridad (Brigada Ferret); la checa socialista de García Atadell; la escuadrilla de Los Linces de la República, directamente subordinada a las autoridades del Frente Popular; la checa de la calle del Marqués del Riscal nº 1, bajo la inmediata dependencia del ministro de la Gobernación Ángel Galarza; la checa de la Agrupación Socialista Madrileña instalada en el Palacio de Eleta, de la calle de Fuencarral; y los llamados Servicios Especiales, dependientes del Ministerio de la Guerra».
 
Además, Bullón de Mendoza también echaba ayer de menos del planteamiento «inicial» de los de Carmena un recuerdo a lugares de la capital en los que se produjeron fusilamientos como la Dehesa de la Villa, la pradera de San Isidro, la Casa de Campo, el Parque del Oeste o el Parque de El Retiro.Tampoco está en la lista que Carmena llevará al Pleno del próximo día 30 la cárcel de San Antón –en las Escuelas Pías de la calle Hortaleza–, de las que salieron con dirección a Paracuellos, y a pesar de contar con una carta de libertad, víctimas de la Guerra Civil como el escritor Pedro Muñoz Seca, entre varios centenares de presos.
 
Ausencia religiosa
 
Y también faltan, según las fuentes consultadas que exigen al comisionado que trabaje «libre de posturas políticas», los religiosos perseguidos durante la guerra que no han salido muy bien parados de la criba de los de Sauquillo. El comisionado propone la colocación de una placa en la colegiata de San Isidro como templo católico que «el 19 de julio de 1936, en medio de la confusión y la anarquía reinantes en Madrid, la colegiata sufrió un incendio intencionado, destruyéndose en él numerosas obras de arte, y quedando dañada la estructura del edificio», indica en su informe. «La colegiata es poca cosa, se quemaron más de cincuenta iglesias y conventos, y los mártires apenas son citados en cinco ocasiones en el callejero de Madrid», añadió uno de los expertos consultados.
 
No es la primera vez que acusan al comisionado de la memoria de quedarse «corto» en sus recomendaciones. Ni tampoco una novedad que grupos de expertos se hayan puesto en contacto con ellos para mostrarles las distintas realidades que vivió la capital durante la Guerra Civil. Actualmente, el comisionado estudia las peticiones de distintas asociaciones que podrían suponer la modificación en la nomenclatura de 182 calles, entre ellas la plaza de los Mártires, o las calles de los Mártires Concepcionistas, de los Mártires de la Ventilla, los Mártires de Paracuellos y los Mártires Maristas.
 
Sin homenaje
 
La última lista del comisionado no incluye referencia alguna a la cárcel de San Antón, en la que estuvieron presos personajes tan célebres como el escritor Pedro Muñoz Seca quien, a pesar de contar con una carta de libertad (en la imagen), salió de este centro para ser fusilado en Paracuellos.
 
Rita maestre recuerda a Galcerán que la Junta de Gobierno «gobierna»
  
La portavoz del Ejecutivo municipal, Rita Maestre, defendió ayer que la Junta de Gobierno «es quien gobierna» y, por lo tanto, la que decidirá entre las propuestas de cambio de denominación de calles y espacios públicos que presente el Comisionado de la Memoria Histórica y las de las juntas de distrito. Desautorizó así a la concejala de Tetuán, Montserrat Galcerán, que aprobó en el pleno de su distrito la propuesta de cambio de tres calles en relación con la Memoria Histórica.
 


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