La Voz de Hispanoamérica
 
 
 
Chile: Ingratitud
 
Fernando Navajas I. 
Vicealmirante
 
 
   Todos sabemos que el Brigadier General, Sr. Odlanier Mena Salinas se ha quitado la vida, para no ser una carga para su familia en vista de las escasas facilidades que ahora tendría , considerando el cierre del penal Cordillera lo que afectaría su precario estado de salud. Si está bien o mal tomar esta determinación, sobre todo para un creyente es un asunto de cada uno. La Iglesia Católica lo considera un pecado Mortal ya que el único que dá, y quita la vida es Dios. Pero esta discusión debe tratarse en otro plano y no es el propósito de este escrito.
 
   Dentro de toda esta desdichada situación, hay algo que irrita más aún y es el hecho que el Sr. General no haya tenido su Guardia de Honor, como corresponde, ni siquiera una Guardia de soldados sin armas. ¿La razón? Se ha explicado que a los oficiales cumpliendo pena aflictiva no les corresponden los honores que señala el ceremonial respectivo. En este caso ello es una actitud indigna pues el Sr. General Mena, tuvo a su cargo la defensa de la ciudad y departamento de Arica, además del mando de las tropas que deberían defender esa ciudad ante una probable invasión Peruana.
 
   Esta misión la cumplió brillantemente, motivando a sus tropas y a la ciudadanía que también debería defender su ciudad. Me tocó en ésa época visitar Arica por razones del servicio y pude comprobar el alto grado de entusiasmo de las tropas y de los ciudadanos. Todo esto se lo debemos al Sr. General Mena, su profesionalismo y cumplimiento del deber. No he encontrado en diferentes reglamentos, disposición alguna que prohíba los Honores en las circunstancias ya señaladas. En todo caso, sea como fuere, tratándose de estas ocasiones se pueden hacer excepciones y el mando superior del ejército tiene atribuciones para hacerlo. Aunque la persona esté fallecida y ya no pueda notar los honores estos se hacen como reconocimiento durante su actuación en el servicio y para que sirva de ejemplo a las generaciones más jóvenes. Es lo mismo que si se obligara a devolver las medallas y condecoraciones, ganadas en vida; los honores fúnebres se hacen en mérito al desempeño durante el Servicio.
 
   Los únicos gananciosos con estas actitudes son los marxistas, pues se produce desmoralización sin que ellos se afanen mayormente. Estimo que ya es hora de terminar con todas estas actitudes o acciones de los políticos para menguar a las FF.AA. en su espíritu; ellas tienen la firmeza necesaria para no hacer aquello que vaya contra sus principios.
 
   En la Armada, un Oficial General debe saber desobedecer órdenes, tal como lo hizo Nelson en Copenhague.Por lo menos es lo que me enseñaron distinguidos instructores y Oficiales Generales.
 
   En la I Guerra Mundial, cuando se nombró al Almirante Beattie, como comandante del escuadrón de Cruceros de Batalla, Churchill, que era primer Lord del mar, comentó ante los elogios que escuchaba: "Sí es muy bueno, pero no sabe desobedecer… órdenes”.
 
   “… y con eso lo dijo todo.” Igualmente si hay que saltarse el reglamento por una causa superior hay que hacerlo; después se darán las explicaciones, o no se darán… El prestigio del ejercito y su mando están por sobre todo.
 
   En todo caso, el Sr. General recibe las oraciones de quienes lo conocían y respetaban, algún día habrá que hacer una ceremonia militar de desagravio. De todas maneras la ingratitud ya se produjo. 
 
 
 
 
 


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