Sobre Francisco Franco y su tiempo...
 
 
 
Declaraciones de Francisco Franco al: Corresponsal de Lepziger Illustrierte Zeitung
 
 
 
 
JULIO DE 1937    
 
Eduardo Palomar Baró 
 
 
 
   Muchos países siguen sin comprender el sentido de la lucha que la España Nacional está sosteniendo desde hace un año. En estas circunstancias ha sido para mí una gran alegría ver cómo el pueblo alemán, cuya liberación interior y exterior se realizó por el Führer Canciller Adolfo Hitler, se hizo cargo desde el principio del significado de nuestro Movimiento, dedicándole una vivísima simpatía.
 
   El firme apoyo moral de la gran nación alemana, coronado en noviembre: del año anterior con el reconocimiento del Gobierno Nacional, ha estrechado. los lazos de amistad que unen a los dos países, despertando un sentimiento de honda gratitud en todos los que, con razón, se llaman españoles. No hacen falta muchas palabras para explicar al pueblo alemán el sentido de nuestra lucha libertadora y el significado del Movimiento Nacional en España. Luchamos por librar a nuestro pueblo de las influencias del marxismo y del comunismo internacionales, que se introdujeron en nuestro país para hacer de España una sucursal del bolchevismo moscovita.
 
   Queremos salvar por esta lucha los valores morales, espirituales, religiosos y artísticos creados por el pueblo español a lo largo de una gloriosa Historia, y que constituyen la base de nuestra existencia nacional e individual. Luchamos por la renovación social y política de nuestro pueblo, por una España única, libre y grande, que volverá a tener en el mundo la posición que ocupó en las grandes épocas de su Historia. Y sabemos que este fin sólo podrá alcanzarse si las masas del pueblo se sienten unidas íntimamente al Estado, si todos los españoles contribuyen, moral y materialmente, al resurgimiento de la nación dándose cuenta de la importancia que para el país tiene su actitud personal, ya que del trabajo que realice cada uno dentro de la comunidad depende el bienestar del pueblo.
 
   Lo que la nación alemana ha logrado ya con su lucha de liberación, constituye, por muchos conceptos, un modelo que tendremos presente para nuestro propio resurgir. El primer fin nuestro es llevar a feliz término la guerra civil. Ya habrían conseguido nuestras banderas la victoria definitiva, de no haberse inmiscuido en la guerra la Internacional comunista y marxista y los Gobiernos afectos a ella. A pesar de esta ayuda prestada al enemigo rojo, no, dudo ni un instante de que pronto será nuestro el triunfo final.
 
   Me doy cuenta de que, una vez asegurado el éxito militar, nos espera otra tarea no menos importante que la guerra misma. La victoria ha dé abrirnos el camino para otros fines, o sea para dar realidad a la Nueva España, cuya imagen discernimos con toda claridad.
 
   Yo saludo a la nación amiga alemana, movido por la sincera gratitud que merece su profunda comprensión del Movimiento Nacional y el firme apoyo moral que con ello presta a la lucha de la España auténtica.
 
   Le aseguro que será profunda y duradera la gratitud del pueblo español y expreso el vivo deseo y la esperanza de que la amistad hispano alemana quede arraigada para siempre en el corazón de nuestros pueblos, siendo esta amistad y el intercambio cultural y económico un factor importantísimo, no sólo para el bienestar de ambos países, sino para la consolidación de la paz europea.
 
 
 
 
 
 


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