Editorial
 
 
 
Editorial de Febrero de 2014
 
 
 
 
   Su ausencia se hacia presente desde que en Octubre/Noviembre de 1982 disolviera el partido Fuerza Nueva que había creado en 1976. Desde entonces, la orfandad se apoderó de las llamadas “fuerzas nacionales”. El guía que hasta entonces había mantenido el ideal, la doctrina y el verbo del régimen de Franco en su posible evolución perfectiva, pasaba voluntariamente a la reserva activa con testamento vital, pero sin tiempo para formar los cuadros necesarios y con la experiencia debida para coger el testigo. Era tal su liderazgo y capacidad de convocatoria que nadie podía asumir ese difícil legado.    
 
   El franquismo sociológico, cultural y político se había pasado con armas y bagajes al nuevo sistema, aunque resultara radicalmente contrario a lo anterior. Los principios se fueron acomodando a lo conveniente y el relativismo del todo vale, el fin justifica los medios, el pueblo siempre tiene razón cuando expresa su voluntad, ocuparon todos los espacios del poder político. En esas circunstancias solo cabe esperar en vertical hasta ser arrastrado por el tsunami o luchar predicando hasta que la consecuencia de la degradación, la pobreza, devuelva la conciencia y el espíritu imprescindible para la regeneración.    
 
   Cierto que la virtud no suele brotar en la opulencia y que la pobreza acerca mas al hombre a lo trascendente, a lo ideal, a la verdad. En esas condiciones nada pudo hacer la voluntad, el esfuerzo, la sabiduría y el idealismo de D. Blas Piñar López. Su definitiva ausencia debe llenarse con sus enseñanzas, testimonio y experiencia. Lo tendremos mas presente cada día por su notable influencia y ejemplo. Dios le otorgará el merecido descanso eterno y en su presencia se cumplirá la buenaventura de su anhelo.  
 
   Hace mas de tres años que desde Cataluña se puso el rumbo de colisión con el resto de los españoles, creando una fractura interna entre catalanes de difícil arreglo, pues a la exclusión lingüística añadimos la hostilidad vecinal y la marginación de quienes discrepan del pensamiento único secesionista. Viendo la historia reciente de los Balcanes, nos resulta aterrador que no vean los vendedores de humo, los propagadores de vientos, los incendiarios del bosque común, el previsible resultado de su acción una vez se convierta en realidad y se produzca la reacción subsiguiente.  
 
   De momento hemos superado todos los límites del sectarismo y la demagogia, no se puede dirigir con mas tiempo, con mayor notoriedad y publicidad la rebelión contra el Estado, la confrontación con el derecho, la vulneración de la Constitución y el incumplimiento de las sentencias. Ninguna institución nacional, ni símbolo, es reconocida en el territorio patrio de Cataluña y vascongadas de facto y hasta de manera explícita.   Frente a todo ello no cabe oponer el silencio o las obviedades propias de Perogrullo. Tampoco el llamado “patriotismo constitucional” esa especie de entelequia usada por la cobardía intelectual progresista consistente en reducir la cultura, historia y convivencia común, a un texto constitucional amoldable al tiempo y lugar. Tan efímero e inconsistencia argumento lo sostienen quienes sistemáticamente la vulneran en casi todo su articulado, sin que exista reproche penal alguno o cumplimiento a la respuesta judicial ala ilegalidad.  
 
   Los hechos consumados impiden mirar para otro lado por mas tiempo. Solo la vuelta al estricto cumplimiento de la legalidad, como corresponde ejercer a todo Estado que se precie, aplicando las previsiones normativas que la Constitución señala en los casos en que una Autonomía se niegue a cumplir la Ley, puede servir como terapia de inicio para atajar el problema. Visto el enfrentamiento, agresividad y rebelión de catalanes y vascos y su pernicioso efecto para la convivencia en paz y bienestar económico de todos los españoles, no existe otro camino que desandar y cuanto antes, la equivocada senda trazada en el título VIII de nuestra Constitución y su posterior desarrollo. En ello nos va la vida de la nación mas antigua y gloriosa de Europa y el bienestar y progreso de todos nosotros.  
 
   Inquietante y contrario a la esencia de la democracia, en cualquiera de sus formas, interpretaciones o definiciones, resulta que la acción de gobierno sea este municipal, autonómico o nacional a la hora de dictar resoluciones, tomar acuerdos, aprobar proyectos o cumplir con las funciones que le son propias, se vea entorpecida y subvertida por la acción instrumentalizada de la calle hasta subvertir el orden e impedir el cumplimiento de la ley o resolución que se pretenda. La movilización de masas como forma coactiva deslegitimadora del poder, previo a su conquista, es tan viejo y ha sido tan utilizado en el siglo XIX y por los totalitarismos en el XX que resulta ocioso repetir a la burguesía liberal sobre como terminan las democracias. En el barrio de el Gamonal (Burgos) triunfó la demagogia y la subversión, un pésimo precedente de futuro.  
 
   En medio de este clima tenso de zozobra e inseguridad, de viejos temores y nuevas algaradas, un imprescindible llamamiento a quienes se sientan compelidos a la defensa de la Unidad de España, la justicia social, el desarrollo económico y la paz  para que no duden en sumar fuerzas en torno a un proyecto común ilusionante y duradero. Posible como la historia de España nos ha demostrado tantas veces, por muy difícil que parezca la empresa. Para ello y apelando a nuestro Fundador y guía Francisco Franco, y al último gran defensor de su causa y de España, Blas Piñar, frente a los supremos intereses de patria y del pueblo español, “depongamos toda mira personal, haciendo de ello nuestro primordial objetivo”.           
 
 
 
 
 


FUNDACIÓN NACIONAL FRANCISCO FRANCO // Avda. Concha Espina, 11, 2º - 28016 Madrid -
Tel. 91 541 21 22 - Fax 91 541 43 82 - secretaria@fnff.es
Powered by La Compañía