Editorial
 
 
 
Editorial de Octubre de 2011

Octubre es un mes de especial significación historiográfica en el devenir hispano. El día 1 se produce la exaltación del General de División Francisco Franco a la Jefatura del Estado, Generalísimo de los tres ejércitos y máxima autoridad en la conducción de la guerra y organización del “nuevo estado”, por parte de la Junta de Defensa Nacional. Elección directa y meritocrática. “El más temible”. “El único temible” para el golpe revolucionario en marcha, según las premonitorias palabras de Azaña, recogida en sus memorias. El más capaz, prestigioso e idóneo para tan descomunal empresa: derrotar al comunismo y crear el estado social y de derecho, unido, libre y soberano, anhelado durante dos siglos por el pueblo español que lo intentó con distintos regímenes y variadísimas formas de gobierno. Su magistratura comisoria, suprema, personal y excepcional aún perdura y gravita sobre el ser nacional, treinta y seis años después de la entrega de su testigo vital.

Una epopeya de tres siglos, no cabe en una editorial. El 12 de Octubre de 1492 descubre, la empresa común hispana, un nuevo mundo que culturiza en la fe, el idioma y el derecho, que arrancó de la idolatría a los viejos pobladores de América. Desde entonces fiesta nacional,  fiesta de la raza, día del descubrimiento, fiesta del Pilar (patrona zaragozana y de la Guardia Civil), fiesta de la hispanidad, según acertada denominación de Ramiro de Maeztu. Misión permanente del alma española, asiento de la hidalguía, madre de la claridad espiritual meridiana, que ha llenado ambos mundos con el hálito del amor que funde y con este sentido cristiano que acá y allá forma el subsuelo de la vida. ¿Cuál deberá ser la forma sustancial de la hispanidad? ¿Qué dosis de religión o de laicismo, de autoridad o libertad, de sangre o pacto, de pensamiento social o político debe entrar en el concepto de hispanidad para que nos dé una fórmula eficaz de utilidad y progreso, de elevación solidaria a las alturas del espíritu, que debe tener la supremacía en toda civilización digna de tal nombre, y que debe ser el alma de todo progreso y bienestar material? La grandeza del hecho la cantaba Camoens cuando decía: Del Tajo a China el portugués impera.
De un polo a otro el castellano boga.
Y ambos extremos de la terrestre esfera. Dependen de Sevilla o de Lisboa.

En la misma fecha se producirá el setenta aniversario de la entrada en combate de la División Azul en el frente del río Wolchow, en el sector de Nowgorod. España es pródiga, no cicatera; tiene el ideal a la altura de su pensamiento cristiano; no mide sus empresas por sus ventajas, y se lanzó con toda su alma a la conquista del Nuevo Orden Europeo y contra la ideología que pretendió aniquilar su ser, causando una guerra civil.

En idéntico mes se produjo la revolución que lleva su nombre. El PSOE con los separatistas catalanes de ERC, se levantan contra la legalidad republicana. El proceso revolucionario, antecedente de la guerra civil, se salda con 1084 muertos, 855, de ellos, civiles y 33 sacerdotes y religiosos; 2074 heridos. Saqueos y violaciones, la Universidad de Oviedo volada con su archivo, y la Cámara Santa de la Catedral profanada e incendiada. De tal hazaña, el PSOE nunca ha pedido perdón y, lo que resulta mas sorprendente, nadie se lo ha pedido en virtud de la memoria histórica.

El 29 de octubre y en el Teatro de la Comedia de Madrid, presenta José Antonio Primo de Rivera,  Falange Española que iba a transformar la vida política española. Era una manera de ser, no sólo una forma de pensar. Directo, poético y auténticamente revolucionario, levantó la bandera de la justicia, defensa del oprimido, libertad y dignidad humana dentro de la patria común. Su condena al liberalismo político e ideológico sigue siendo una pieza magistral de la ciencia política y objeto permanente de análisis.

 La realidad de España no invita al optimismo, ni en éste, ni en futuros meses; ni en éste, ni en futuros años. Pero España resurgirá. No aludo a ningún mesianismo, ni a ningún espasmo de orden político o social. Resurgirá porque las fuerzas latentes de su espíritu, los valores que cien generaciones cristianas han depositado en el fondo del alma nacional, vencerán la resistencia de esta costra de escorias que la oprimen, y saldrá, otra vez, a la superficie de la vida social, el oro puro de nuestra alma añeja, la del 18 de Julio, la del sentido de jerarquía, más arraigado en España que en ninguna otra nación del mundo. La de los nobles ideales, la que ha cristalizado en obras e instituciones que nos pusieron a la cabeza de Europa. No resultaran ciertos los versos de Rubén Darío:  ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? 
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? 
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? 
¿Callaremos ahora para llorar después?.



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