Memoria Histórica para todos
 
 
 
El Glorioso Alcázar de Toledo, zoco de mercaderes.
 
Tras la celebración de los actos por la Liberación del Alcázar de Toledo, el pasado fin de semana, el Presidente de la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar nos hace llegar este artículo: 
 
 
 
Santiago Marín Relanzón
Presidente de la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar 
 
 
 
 
   El Asedio del Alcázar de Toledo es un hecho histórico cuya trascendencia internacional aún hoy en día sigue perdurando. Nos atrevemos a afirmar con rotundidad que ningún ejército del mundo, en cuya historia figurara un episodio equivalente, permitiría que quedara olvidado en la memoria de sus miembros ni en la de los ciudadanos del país al que perteneciera. De hecho, el Asedio del Alcázar de Toledo es actualmente motivo de estudio en no pocas Academias Militares extranjeras. Incluso en la de Moscú hay una maqueta del Alcázar.
 
   Antes de que el Alcázar se cerrara al público para la ejecución de las obras de alojamiento del Museo del Ejército, recibía una media de 350.000 vivistas anuales. ¿Y qué venían a ver? Pues lo único que se enseñaba: El Asedio del Alcázar de Toledo, los sótanos donde vivieron sus defensores durante los 70 días que duró, la enfermería donde se trataba de curar con los medios que contaban a los heridos, la última ubicación del horno (se iba trasladando a medida que el Asedio iba reduciendo el espacio del que disponían) en el que se cocían esos pequeños panecillos de trigo molturado que comían, la famosa moto en la que se molturaba el trigo, el despachó del Coronel Moscardó donde además podían oír una dramatización de la también mundialmente famosa conversación que mantuvo con su hijo, al que no dudó en entregar a la ignominiosa muerte con la que le amenazaba uno de los líderes políticos de los que les asediaban antes que dejar de cumplir con su deber de español y de soldado, etc.
 
Patio del Alcázar de Toledo.
Alrededor de la estatua de Carlos V mesas y sillas preparadas para una boda o banquete
 
   ¿Alguien en su sano juicio ha llegado a pensar que, tras los años de ejecución de las obras y alojamiento del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo los 350.000 visitantes anuales se han olvidado del Asedio y ahora sólo vienen a ver el Museo del Ejército? Sin embargo, se ha aprovechado la instalación del Museo del Ejército en el Alcázar para suprimir toda referencia al Asedio y lo poco que ha quedado está irreconocible e inidentificable con él.
 
   La Cripta donde están enterrados los que fallecieron durante el Asedio y todos aquellos defensores que así lo han querido, está cerrada, no a cal y canto pero sí con puerta de hierro forjado y cristal. Los familiares que quieran visitar a sus deudos que allí reposan sólo lo pueden hacer el día que el Museo está cerrado y sólo se abre al público dos días al año.
 
   Sin embargo, no sabemos si siguiendo esta política de procurar dejar en el olvido colectivo uno de los hechos de armas mundialmente más conocido, y reconocido, estamos viendo cómo están convirtiendo el Alcázar de Toledo en un espacio para festejos lúdicos (bodas y banquetes), en lo que desde nuestro punto de vista es una falta de respeto absoluta tanto hacia el simbolismo del Edificio como hacia los que a pocos metros del Patio de Armas están enterrados. Y para colmo, este año además también se utiliza para albergar una feria comercial, FARCAMA, feria que lleva 33 años celebrándose y desde 1991 en el recinto ferial de La Peraleda. Si por los motivos que fueran se ha decidido sacar de La Peraleda a FARCAMA, ¿por qué no se ha llevado al recientemente inaugurado Palacio de Congresos y Exposiciones de Toledo o al Campus Universitario de la antigua Fábrica de Armas? Por poner dos ejemplos de posibles ubicaciones perfectamente válidas. Pero no, tiene que ser trasladada al Alcázar de Toledo.
 
   ¿Nos podemos imaginar algo así en el Patio de Armas del Palacio de Oriente? ¿Por qué en el del Alcázar sí? ¿En el interior del Museo del Prado? ¿Por qué en el del Alcázar sí? ¿En el claustro del El Escorial, en el de la Catedral Primada, en el de San Juan de los Reyes? ¿Por qué en el Alcázar sí? ¿Algún otro acuartelamiento daría cabida a una feria comercial? ¿Por qué el Alcázar sí? ¿Estamos faltos de imaginación o estamos llenos de intenciones?
 
Patio del Alcázar con casetas entre sus arcos, para FARCAMA
 
   A todo lo expuesto sumamos el malestar que, como Hermandad de Ntra. Sra. Santa María del Alcázar nos produjo el comprobar que, si la lluvia no nos hubiera impedido el normal desarrollo de la procesión que ya desde hace 77 años venimos celebrando para llevar a nuestra Titular desde la Catedral hasta el Alcázar, la carroza procesional no hubiera podido acceder al Alcázar, como siempre lo ha hecho, debido a la colocación de los “stands” de la feria, pues cortaban el paso a todo lo que no fuera prácticamente acceso peatonal. Y nos hubiéramos encontrado que o nos volvemos a la Catedral o la dejamos a la intemperie toda la noche en esas condiciones meteorológicas. De hecho, por la indisposición de uno de los asistentes a nuestras celebraciones, se tuvo que llamar a una ambulancia y ésta no pudo acceder a donde de forma normal accedería cualquier vehículo, debiendo ser llevado el enfermo “en volandas” hasta la ambulancia. De esto no sabemos qué tendría que decir Protección Civil.
 
   El trato dispensado por parte del personal del Museo del Ejército para que la Hermandad de Ntra. Sra. Santa María del Alcázar pueda celebrar sus actos anuales es motivo de profundo agradecimiento. Y siempre lo hemos reconocido así, y lo seguiremos haciendo. Pero lo cortés no quita lo valiente.
 
   La ciudad de Toledo cuenta con suficientes espacios para la celebración de todo tipo tanto de banquetes como de ferias comerciales para no tener que convertir el Glorioso Alcázar de Toledo en zoco de mercaderes. 
 
 
 
 
 
 


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