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El corresponsal siempre llama dos veces (I)
 
José Manuel Cansino 
Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla
 
 
 
   En promedio, a las 6.30 am suena el despertador de los millones de españoles que hemos tenido la fortuna de conservar el empleo después de la debacle que comenzó en 2008. El reloj, con la admonitoria sentencia que lleva el de la Plaza de San Marcos en Venecia (“Todas hieren, la última mata”), cada vez suena antes y se apaga más tarde. En buena medida se debe a historias como esta primera de dos entregas.
 
   Está el millón de euros en billetes de cien apilados en la mesa del despacho. Al lado, un maletín abierto con vocación de fugaz acogida; resignado a su instrumental misión de transporte, a morada para unas horas.
 
   A las 8.00 a.m. suena el timbre de la casa. El tipo estaba bien trajeado. Una edad neutra, una mirada incisiva y un apretón de manos estudiado. Nada fláccido.
 
   -Fulanito de copas; corresponsal del Banco Impune de Panamá.
 
   -Pase, pase.
 
   Quien recibía observó durante unos minutos como el Sr Corresponsal contaba los billetes de 100 euros y los iba introduciendo en el maletín. Una aritmética sencilla pero necesariamente precisa.
 
   Cerró el maletín, “Click, click”, extendió la libreta de recibos, desenroscó su Montblanc Meisterstück‎ de émbolo, anotó el nombre de su cliente y la cifra redonda de 10 a la 6. Luego salió de la casa camino de la Avenida donde estaba la oficina de banca privada del banco español (para esta historia sirve cualquiera de los bancos que Vd conoce). En la época del “taco”, para ser tratado como cliente de banca privada tenías que sumar un patrimonio mínimo de 500.000 euros. Luego con “la cosa”, la cifra bajó mucho hasta una cifra imprecisa en torno a los 150.000 euros.El empleado le saludó con exquisita cortesía.
 
   -¿De nuevo por aquí?
 
   -Así es.
 
   -¿Qué me traes hoy?
 
   -Otro milloncete.
 
   Anotó el ingreso y procedió como de costumbre, esto es, en unos minutos ya estaba transferido el dinero a la cuenta señalada por el propio corresponsal en el Banco Impune de Panamá.
 
   ¿Puede seguirle la pista la Hacienda Pública española al milloncete de euros que se ingresó en la cuenta del banco español minutos antes de “viajar” a Panamá? La respuesta es no. En primer lugar, el ingreso del millón de euros lo ha hecho el corresponsal del Banco Impune y no su dueño quien sí conserva un recibo del Banco Impune que le garantiza su propiedad. En segundo lugar porque Panamá está catalogado por el Real Decreto 1080/91 del gobierno español como paraíso fiscal.
 
   Para tener el estatus de paraíso fiscal debes cumplir dos requisitos a la vez. El primero es tener una fiscalidad muy reducida (pagar pocos impuestos). El segundo es negarse a colaborar eficazmente con las autoridades de otros países cuando reclaman información del tipo ¿de quién es el milloncete de euros que el día tal salió del banco tal camino de su país?
 
   El milloncete de euros no va a pagar ni un céntimo de impuestos en España; ni para pagar la sanidad ni para pagar el teléfono móvil del político de turno que lo emplea largamente en aquello a lo que principalmente se dedica; medrar para seguir siendo político de turno.
 
   El informe de la organización “Tax Justice Network” estimaba en 24 billones de euros el dinero total en paraísos fiscales en 2010. El expresidente del Comité científico de la organización “Attack”, el economista francés René Passet ha propuesto la siguiente fórmula para acabar de un plumazo con los paraísos fiscales; “dejar de reconocer los actos jurídicos firmados en esos países”.
 
   Hay quien invocando la “sensatez” se apresura a decir que es imposible acabar con estos nidos de dinero que atesoran casi el 25 % del PIB mundial. Bueno, pues supongamos lo siguiente. Dado que EE.UU. ha expresado reiteradamente –por ejemplo en el G20- su determinación a acabar con los paraísos fiscales, imaginemos este escenario.
 
   EE.UU. se enfada mucho con el Paraíso Fiscal A (que es una isla caribeña tan exótica como microscópica) porque la NSA (que manda más que la CIA) le ha dicho que allí hay un montón de dólares que si tributasen en su país podía evitar el colapso fiscal. Entonces el presidente Obama hace una declaración diciendo que la Isla A tiene armas de destrucción masiva (millones de dólares opacos al fisco norteamericano). Advierte a la isla A que si no permite que entre una comisión de observadores internacionales (inspectores de hacienda) y verifique su situación, liderará una coalición internacional (lo de la ONU lleva mucho tiempo) que va a dejar la isla más limpia que una patena. Naturalmente, a las pocas horas el dinero ha volado de la isla.
 
   Pero, ¿qué tiene que ver el despertador del comienzo? Pues que cada vez que un euro sale de España y deja de tributar, a Vd le toca pagar un poco más y levantarse más temprano aún.
 
   Por último, el millón de euros que metió en corresponsal en su maletín no necesariamente tenía que ser ilícito o negro. La semana que viene (si seguimos por aquí) contaremos la visita del corresponsal para llevarse dinero negro.
 
 
 
 


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