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El dos de enero nace la unidad política española

La Guerra de Granada es la hazaña militar que realizaron los Reyes Católicos, entre 1482 y 1492, para la liberación de esa tierra andaluza del dominio nazari. Con ella se da fin a la Reconquista, iniciada en el siglo VIII. La protocolaria entrega de las llaves de la ciudad y de la fortaleza-palacio de la Alhambra, el 2 de enero de 1492, se sigue conmemorando todos los años con un tremolar de banderas desde el Ayuntamiento de la ciudad de Granada.

La Reconquista finalizó con la rendición del rey Boabdil, tras diez años de guerra. El conflicto estuvo sujeto a numerosas vicisitudes bélicas y civiles como los enfrentamientos intestinos dentro del bando musulmán; mientras que en el cristiano fue decisiva la capacidad de integración en una misión común de las ciudades y la nobleza castellanas y el imprescindible impulso del clero bajo la autoridad de la emergente Monarquía Católica. Ayudó también la participación de la Corona de Aragón, con la presencia del propio rey Fernando, que aportó medios navales, expertos artilleros y empréstitos financieros.

También aparece entonces el Ejército nacional, de heterogénea composición al estar formado por tropas tradicionales, reunidas por los nobles, otras pagadas por los concejos, las órdenes militares, los señoríos eclesiásticos; hasta órdenes como la entonces reciente Santa Hermandad y soldados profesionales de toda Europa, como los arqueros ingleses dirigidos por Lord Scale.

Los caballeros castellanos

En la guerra destacaron los caballeros Íñigo López de Mendoza y Quiñones, conde de Tendilla, que recibió el cargo de alcaide de la Alhambra y los de capitán general y virrey de Granada. En la frontera, resaltaron Alonso de Cárdenas, maestre de la Orden de Santiago, en el oeste, con base en Écija; Pedro Manrique, duque de Nájera, en el norte, con base en Jaén; y Pedro Fajardo y Chacón, adelantado de Murcia, con base en Lorca. Gonzalo Fernández de Córdoba alcanzó un protagonismo destacado y un futuro mucho más importante que el que parecía reservarle su posición de nacimiento, hijo segundón de la casa de Aguilar y Córdoba. Su ingenio y capacidad militar y organizativa le consiguieron la alcaidía de la fortaleza de Íllora. También se produjeron ennoblecimientos de soldados de valor destacado.

Puede citarse a Hernán Pérez del Pulgar, el alcaide de las Hazañas, que terminó luciendo en su escudo once castillos por las plazas tomadas (destacando Málaga y Baza) y uno más por un temerario golpe de mano nocturno en que clavó a las puertas de la Mezquita Mayor de Granada un Ave María e incendió la Alcaicería (1490). La gloria también la consiguieron Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, y Juan de Padilla, con sus tempranas muertes en batalla y sus extraordinarias tumbas, respectivamente, en esa catedral y el monasterio de Fresdelval.

 En el Privilegio rodado de Asiento y Capitulación para la entrega de la ciudad de Granada de 30 de diciembre de 1491 se enumeran un total de 48 confirmantes de la entrega de Granada, los más altos nobles laicos y eclesiásticos que tomaron parte en la guerra de Granada hasta su capitulación.
 
A partir de esa fecha, el dos de enero, España surgue como unidad política nacional de las manos de Isabel y Fernando, tanto monta, monta tanto. España finaliza su reconstrucción interior para comenzar, poco después, su unidad de destino en lo universal.


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