Negro sobre Blanco
 
 
 
Enrique Jardiel Poncela, humor inteligente con freno y marcha atrás
PPG - FNFF 
 
Enrique Jardiel Poncela nació en Madrid el 15 de octubre de 1901. Ha sido uno de los escritores y dramaturgos más brillantes del siglo XX. Su obra se alejó del humor tradicional creando otro más intelectual e inverosímil.
 
   Partió de una literatura de raíces vanguardistas, y fue el renovador de la comedia y la narración humorística. Se dio a conocer a través de colaboraciones en la revista La correspondencia de España y en varios diarios. Su obra supuso una nueva orientación del teatro de humor, de la que también son representantes autores como Antonio de Lara Gavilán, Tono; Edgar Neville; y José López Rubio.
 
   Antes de la Cruzada Nacional de Liberación estrenó, entre otras piezas: Usted tiene ojos de mujer fatal (1933); Angelina o el honor de un Brigadier (1934); Un adulterio decente (1935); y Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936); en las que a través de una extraordinaria comicidad buscaba la sorpresa, la diversión y el desconcierto del público. En sus novelas de esta etapa empleó como recurso primordial la caricatura de personajes y ambientes, así como un lenguaje brillante en el que se puede ver el magisterio de Ramón Gómez de la Serna. Así se comprueba en Amor se escribe sin hache (1929); Espérame en Siberia, vida mía (1930); Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931); y La tournée de Dios (1932).
 
   A lo largo de 1935 y 1936  estrenó las comedias: Un adulterio decente; Las cinco advertencias de Satanás; y Morirse es un error, a la que titulará, después de la Cruzada Cuatro corazones con freno y marcha atrás. Al iniciarse la Guerra fue detenido por los milicianos rojos, el 16 de agosto de 1936, y llevado a una checa acusado, por una denuncia anónima, de haber dado cobijo en su casa al ex ministro de la república Rafael Salazar Alonso, asesinado unos meses más tarde.
 
   Jardiel siempre creyó que la denuncia procedía de alguien cercano al mundo del teatro. También le “incautaron” su automóvil un grupo de milicianos y fue profanada, en 1937, la tumba de su madre por otros milicianos frentepopulistas. Después de múltiples peripecias, en 1937  consigue salir de España para salvar la vida, marchando a Francia y, seguidamente, a Argentina, donde trabaja para el cine y la radio.
 
   En 1938 regresó a España a través de Portugal, estableciéndose en San Sebastián, en Zona Nacional, donde colaboró en Prensa y Propaganda de FET y de las JONS, hasta la finalización de la contienda. En 1939  regresó a Madrid, donde el 16 de junio estrenó la opereta Carlo Monte en Monte Carlo, con música de Jacinto Guerrero, y el 21 de octubre la comedia Un marido de ida y vuelta. También realizó un doblaje cómico para una antigua película muda, Mauricio, o una víctima del vicio.
 
   En la posguerra continuó escribiendo comedias. Entre los títulos de este período destacan: Un marido de ida y vuelta (1939); Eloísa está debajo de un almendro (1940); Los ladrones somos gente honrada (1941); Los habitantes de la casa deshabitada (1942); y El sexo débil ha hecho gimnasia (1946).
 
   En 1943 estrenó la versión cinematográfica de Eloísa está debajo de un almendro, dirigida por Rafael Gil, y creó la Compañía de Comedias Cómicas. En 1944  inició una gira por Hispanoamérica que tuvo que suspender antes de tiempo, en Uruguay, debido a los incidentes causados por rojos exiliados contrarios al Régimen del 18 de julio, que reventaron los estrenos. El consiguiente fracaso económico, junto al fallecimiento de su padre ese mismo año, que le sumió en una gran crisis y depresión, fue el comienzo de su decadencia económica y personal.
 
   En 1945 se estrenó su película Es peligroso asomarse al exterior, dirigida por Alejandro Ulloa, y también estrenó las obras: Tú y yo somos tres; El pañuelo de la dama errante; y El amor del gato y del perro; y en 1946 Agua, aceite y gasolina; y El sexo débil ha hecho gimnasia. Ese año de 1946 el Consejo Superior de Teatro le otorga el Premio Nacional de Teatro, pero su salud sigue resistiéndose: a la muerte de su padre y el fracaso de la gira americana se unen a un desengaño amoroso y el diagnóstico de un cáncer de laringe del que decide no tratarse.
 
   A partir de 1946 apenas estrena un par de comedias: Como mejor están las rubias es con patatas; en 1947 y Los tigres escondidos en la alcoba; en 1949. En sus dos últimos años de vida, publica artículos y recopilaciones y da algunas conferencias. Sus Obras completas vieron la luz en 1958 y en 1977 apareció la mayor parte de su Obra inédita.
 
   Falleció, arruinado y abandonado por muchos de sus amigos, el 18 de febrero de 1952 a la temprana edad de 50 años. En su nicho figura como epitafio una frase suya: «Si queréis los mayores elogios, moríos».
 
   Sus convicciones políticas le han hurtado la primera plana de los medios y ha sido ninguneado y tergiversado de manera escandalosa. Entre las desigualmente fiables biografías sobre su persona, hay que destacar de forma muy negativa la de un sobrino suyo, Enrique Gallud Jardiel, socialista, en cuyas líneas tergiversa toda la vida de Jardiel Poncela, oculta muchos hechos y viene a decir que fue antifranquista y otras mentiras del estilo. Dicho libelo se titula: Enrique Jardiel Poncela: la ajetreada vida de un maestro del humor, Espasa-Calpe, Madrid-2001, y es absolutamente desaconsejable si se quiere conocer la verdad de un hombre.
 
   Hemos de decir que Jardiel, además de acérrimo franquista, era admirador de José Antonio Primo de Rivera y de la Falange, como demostró y dijo a muchos de sus conocidos. Algunas frases, y se podrían citar cientos, que demuestran su forma de pensar y que hoy día se esconden, son:
 
-“No se debe decir antes o después del Alzamiento de 1936, sino antes o después de la mugre”. Frase pronunciada en Buenos Aires después de escapar del Madrid rojo.
 
-“Hemos de reír más que nunca porque el Amanecer de España es de una alegría divina”. Sobre la Victoria de Franco, en Lo cursi y lo terrorífico, Domingo 14 de enero de 1938.
 
-“Franco no trajo la guerra. Franco se ha alzado por la Patria, por el Honor, por la Independencia, por la Justicia y por el Derecho a la Vida. Esta es la Verdad, toda la Verdad y nada más que la Verdad”. Justificando el Alzamiento Nacional.
 
-“Contra la acusación de partidario de Franco, me hubiera bastado, también, que decir partidario era poco decir, que yo con respecto a Franco siento algo mucho más profundo: siento idénticos sentimientos que siento con respecto a España; pues Franco y España son sinónimos y significan lo mismo para todo buen español, puesto que sin Franco España hubiera muerto en el verano de 1936 y hoy España sería una República Soviética. Esta es también la verdad, aunque los traidores a España no quieran confesarlo así; y contra las acusaciones de que yo había llamado en una ocasión “memocracia” a la democracia que hubo en España, yo jamás hubiera dicho de ella una cosa tan vulgar y tan amable: lo menos que la hubiera llamado hubiera sido “asesinocracia”, que es lo que fue, mientras imperó a sus anchas en Madrid, Barcelona, etc., desde febrero de 1936 en que subió al poder esa “democracia”, hasta el 28 de marzo de 1939 en que las Tropas de Franco entraron triunfantes en Madrid, iniciando el principio del fin de la guerra española”. Carta sobre su estancia en Uruguay, fechada y datada en Madrid, el 28 de enero de 1950.
 
-Al anunciar su libro sobre Los dirigentes mugrientos, que nunca llegó a escribir, se le ocurrían los siguientes títulos: También Azaña se escribe sin hache; FAI +UGT +CNT igual a RIP; La hez y el martillo, etc.
 
 
 


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