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Entrevista a Francisco Franco Suelves en el Diario Las Américas

 

 
 
            Su nombre es Francisco Franco Suelves y no oculta que se siente profundamente orgulloso de su apellido, que todavía desata intensas pasiones en la política española. Es bisnieto del general Francisco Franco y asegura que cuando tenga hijos llevarán ese apellido.

Confiesa que prefiere tener un perfil bajo y que por eso ha preferido guardar distancia con la prensa y siempre ha rechazado hacer declaraciones.

Es miembro de una fundación sin fines de lucro que lleva el nombre de Franco y que, afirma, tiene el propósito de preservar y defender la figura y legado de su bisabuelo.

Su padre es Francisco Franco Martínez-Bordiú, el primer hijo varón de Carmen Franco y Polo, la única descendiente del general Franco.


Esta es su primera entrevista.

-¿Cuáles son los recuerdos más vivos que tiene su abuela, Carmen Franco y Polo, de su padre Francisco Franco?

No lo recuerda tanto de jefe de Estado. Me ha contado que mi bisabuelo siempre mantuvo muy separado lo que era la familia de su deber al frente del Gobierno de España. A él, que se le conocía por ser muy hablador, dicharachero, se volvió un hombre de pocas palabras, que las medía muy bien. Entre la familia siempre recordamos que hacía referencia a “cuando yo era persona” esto es, su vida antes de ser jefe de Estado. Una vez asumido este rol tuvo que distanciarse de su ego personal y de la esencia de sí mismo ya que sus palabras tenían mayor repercusión y era importante mantener cierta objetividad. Sus ministros recuerdan que se sentaba en reuniones y escuchaba muy atento lo que otros decían ya que nunca se consideró un político, aunque para mí lo fue, uno de los más grandes que hemos tenido en la larga historia de España.
Conocía sus limitaciones como político, por lo tanto delegaba en su consejo y sus ministros. Nunca hablaba de guerra ni política en casa. Mi abuela no tiene juicios de opinión (acerca de su padre). Para ella su padre era su padre, un hombre que le gustaba la pesca, la pintura y compartir con mi abuela cuando salían de viaje o iban juntos a misa.

-¿Cómo y por qué surge la Fundación Francisco Franco?

La Fundación se creó en 1976, apenas un año después del fallecimiento de mi bisabuelo. No creamos la Fundación para ensalzar la figura de mi bisabuelo, sino para pelear las falacias que se repiten sobre él casi a diario, para defender la verdad histórica de España y custodiar el archivo con más de 30.000 documentos de la guerra civil que han sido digitalizados para ser consultados por historiadores, investigadores y periodistas.

No existen nostálgicos franquistas. Nadie querría una dictadura en España. Es impensable. Mi bisabuelo no hubiese empezado la guerra (Guerra Civil Española, 1936-1939) si hubiese sabido el tiempo que iba a durar la contienda y el sacrificio que significó para el pueblo español.

-Según su opinión, ¿cuál es la crítica más injusta que se ha hecho contra Franco?

La burda comparación que se hace de Franco con Adolfo Hitler. Es cierto que Hitler apoyó el bando nacionalista (de Franco) y que le facilitó aviones y armamentos, igual que lo hizo la Unión Soviética con el bando republicano (al que Franco combatía). Pero decir que eran amigos y compartían ideologías es completamente incierto. Cómo compararlo con Hitler, con su genocidio, y la humillación internacional a la que sometió a su país. Es una comparación muy burda en cuanto a ideología y lo que fue la dictadura de cada uno. Fueron muy totalmente distintos, pero les unía el frente común de la lucha anticomunista tan común en el contexto histórico de esa época, en un mundo que era bipolar y acabaría desembocando en la conocida Guerra Fría.

-¿Cómo recibió la familia Franco la recomendación del Congreso español de retirar los restos de su bisabuelo del mausoleo del Valle de los Caídos?

No nos sorprende ni nos causa ningún tipo de agravio. Además, no es la primera que se dice. Es la táctica famosa de desviar la atención de lo que en verdad les importa a los españoles hoy en día. ¿Por qué el Gobierno de José Luis Zapatero, que promovió la Ley de Memoria Histórica (2007), que exige retirar los símbolos del franquismo y hoy permite recomendar la exhumación de mi bisabuelo, no pidió el traslado cuando tenía mayoría en el Congreso? El actual Gobierno (de Mariano Rajoy, Partido Popular, oponente al Partido Socialista Español, de Pedro Sánchez) obviamente no lo va a hacer. Además, necesitarían el consentimiento de la familia, que no lo va a dar, y depende también de El Vaticano, ya que el mausoleo es parte de una basílica y por lo tanto le compete a la Santa Sede.

-¿Quiénes conforman la Fundación?

Mi abuela es la presidenta honorífica y está compuesta por simpatizantes, muchos de ellos hijos o nietos de antiguos miembros del gobierno de Franco pero también tenemos a doctores, abogados, todos muy orgullosos de sus padres y del país que heredaron.

-¿Hacen obras sociales?

Tenemos una bolsa de trabajo, en la que recibimos los currículos y ayudamos a personas a conseguir empleo. También asistimos a personas que necesitan ayuda judicial, como es el caso del pueblo Guadiana del Caudillo, en Extremadura, que por llevar la coletilla de “El Caudillo” en su nombre (asociado al sobrenombre El Caudillo de España, que identificó a Franco) tendrían que cambiar el nombre porque fueron denunciados por un abogado de Barcelona que pide el cumplimiento de la mal llamada Ley de Memoria Histórica. Se celebró un referendo en el pueblo y la mayoría absoluta votó que nono quieren cambiar el nombre. Cabe recordar que precisamente fue Francisco Franco quién construyó dicho pueblo y la acusación pidió eliminar cualquier vestigio del franquismo, pero eso lamentablemente no se haría con cambiar el nombre del Pueblo, habría que quitar hasta el último ladrillo, pero gracias a dios, los habitantes de dicho pueblo siguen recordando su historia. Nosotros les prestamos servicios legales para defender su decisión en las cortes. Eso es parte de la labor que hacemos.

-¿Por qué quiere perpetuar el nombre de su bisabuelo?

¡Vaya suerte que he tenido con ser el primer varón de mi padre! También es un honor, algo que he tardado mucho tiempo en comprender. Cuando se es más joven no se tiene un concepto claro de la vida y obviamente hasta que se tiene cierta edad no está uno bien informado. Pero con el tiempo uno se da cuenta del peso que significa. Es muy difícil vivir a la altura del nombre que se tiene por muchas razones. Recuerdo que yo iba al colegio con cinco o seis años y venía un niño y me decía ‘tú mataste a mi abuelo’, porque eso era lo que escuchaba en su casa, cuando yo no sabía qué había sucedido ni tenía criterio. Cuando se es niño no se entiende. Puedo decir que sufrí una alta dosis de maltrato en ese aspecto pero igual me hizo fuerte y no me marcó. Y cada día que pasa siento más y más admiración por la obra de mi bisabuelo. Perpetuar el nombre sería la única manera que tengo de homenajear a una figura histórica tan importante.

-¿Qué pasa cuando llega a un lugar y se presenta con el apellido Franco?

No suelo presentarme como Francisco Franco. Me he propuesto no ser una figura pública. Hay a quien le gusta que le reconozcan en la calle pero yo, francamente, no quiero caer en eso. Voy por la vida con seudónimos. No me gusta hacer una reserva en un restaurante con mi nombre, no sólo por no levantar alertas, si no, además, porque a veces recibo respuestas de cachondeo (burla) porque no creen que yo lleve ese nombre. Además, aún hay cicatrices abiertas y gente que reacciona. No voy por la vida diciendo yo soy este y pienso así. No busco la confrontación.

-Si pudiera distanciarse un momento de su lazo afectivo con Franco, ¿qué opinaría de su gobierno?

Mi mayor crítica, antes de estar informado, era que no hubiese dejado el poder antes. Yo pensaba que estaba muy bien que haya hecho su labor: ganó la guerra, creó una clase media, industrializó el país y formó un Parlamento en el que todos estaban representados. Pero yo me preguntaba si era necesario permanecer en el poder casi 40 años. Pero luego me di cuenta que desde que caímos en manos de los partidos políticos el país se ha vuelto a fracturar, a raíz de las competencias que le dieron a las autonomías (regiones: Cataluña, País Vasco, etc.) Tenemos un sistema político que promueve el egoísmo y el egocentrismo de las autonomías españolas y que hace de España y los españoles un país centrífugo, y este es nuestro mayor desafío como país.

-¿Cómo le parece más justo que recuerden a su bisabuelo?

Querría que se le recordase simplemente por sus logros al frente de un país que estaba al borde de un precipicio y que la gente tuviese la certeza de que lo hacía desde el más profundo sentimiento de deber y amor a su país, porque frecuentemente se le reduce simplemente a la figura de un dictador y con todos los estigmas que eso conlleva, y pensamos que lo hizo por ansia de poder o ambición, lo cual es completamente falso y cualquiera que le conociese o formase parte de su gobierno daría fe de ello. No me podría imaginar ningún caso de corrupción como los que vivimos casi a diario hoy y consideramos normal. Es una verdadera vergüenza.

Lo más importante es que creó una clase media que ha sustentado al país todos estos años. La misma que ha logrado sustentar la seguridad social que creó él. La base socioeconómica de la España que vivimos hoy en día tuvo lugar durante su gobierno. Cabe recordar que en 1979 España tenía un crecimiento de PIB como el de Japón, que nos situó en el 9no. puesto de crecimiento a nivel mundial, ¡a pesar de los embargos y de que la sociedad española no pagaba impuestos! Datos que distan mucho de la realidad en la sociedad española hoy en día.

También cabe destacar que salvó al país de convertirse en un satélite de la Unión Soviética, que era el plan que Moscú tenía para España bajo el Gobierno republicano. Y si nos metemos a analizar lo que hubiese significado para Europa que España hubiese tenido un régimen prosoviético, nos daríamos cuenta de que la historia del continente sería diferente. ¡Franco es a día de hoy el único militar que le ha ganado una contienda bélica al comunismo! Pero espero que no sea el único porque ese “monstruo” sigue muy vivo hoy en el siglo XXI.

Por otro lado también he de ser consciente de que a pesar del orgullo que significa para mí portar este nombre, he de ser también consciente de las connotaciones negativas que también lleva el nombre, ya que como jefe de Estado no solo se le atribuyen los méritos sino también la responsabilidad de todo lo malo que ocurrió durante esos largos 40 años. Hay que hacer un ejercicio de empatía con todas las víctimas de una contienda que escenifica la más cruel de las guerras, ya que una guerra civil al fin y al cabo es un duelo fratricida, en el que muchas familias tenían a miembros luchando en bandos opuestos por el simple hecho de encontrarse en una situación geográfica u otra… Es una triste realidad y las cicatrices tardarán mucho en sanar, pero entiendo que mi bisabuelo como un técnico de un equipo de fútbol o un director de orquestra, es responsable de todo lo que ocurre por lo tanto debo ser cauto y consciente de que mi nombre levanta ampollas…

-¿Ha pensado probar suerte en la política?

Jamás. Imposible. Primero, no quisiera someter mi nombre a ese proceso, y segundo porque pienso que la política es muy desagradecida. Sólo creo en los líderes circunstanciales. Los que surgen cuando nadie quiere estar ahí.

-¿Cómo ve el futuro político de España?

Si supiese la respuesta con certeza haría un favor. Estamos viviendo una época de populismo, no sólo en España, sino también otros países, cosa que me sorprende. Hay partidos, como Podemos, que están vendiendo una idea caducada, que ya conocimos en otros países, me preocupa. Y me preocupa que haya gente que le crea, sabiendo lo que ha sucedido en otros países como Cuba o Venezuela. Pero tengo fe en la gente. Que la gente sepa votar bien.

-¿Algunos afirman que España es hoy terreno fértil para el populismo?

Hay tanta erosión en la imagen que tenemos de los políticos, tantos escándalos de corrupción y falta de soluciones a los problemas, pues es normal que la gente escuche a otro que venga con un discurso bonito de que hay derechos sin hacer nada, que al final son cuentos de hadas. Las economías no funcionan así. Pero un pueblo mal informado puede caer en la tentación.



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