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Entrevista a Pío Moa
 
 
 
   Desde que empezó el programa, Cita con la Historia -todos los domingos en radio Inter- se ha convertido en un referente en la radio española. Presentado por Javier García-Isac, Pio Moa le acompaña en todos los programas, dándole un aíre único.
 
-Pio, ¿cómo surgió la idea del programa?
 
R. Surgió de un grupo de amigos, ante la doble evidencia de que no existen, o apenas existen en los medios programas algo amplios de divulgación histórica de alto nivel, y de la profunda ignorancia de la mayoría de la gente sobre cuestiones de nuestro pasado, especialmente las que más afectan a la actualidad. Porque el pasado se refleja profundamente en la vida y política actuales, no hay más que ver la ley de memoria histórica, antidemocrática y realmente pro chekista, pues identifica como "víctimas del franquismo" tanto a los asesinos de las chekas abandonados por sus jefes como a los inocentes. Decía Santayana que un pueblo que olvida su pasado se condena a repetirlo. Y es peor todavía, y más peligroso, cuando lo que se le hace "recordar" son tergiversaciones o incluso puras invenciones, al estilo de la sociedad totalitaria descrita por Orwell. Esto pasa hoy día.
 
   También decía Cicerón que quien ignora lo que ocurrió antes de nacer, siempre será un niño. Y esa infantilización de la sociedad fertiliza el suelo para las peores demagogias. Observe, además, que la ley de memoria histórica (vaya sarcasmo) deslegitima, a la chita callando, tanto a la monarquía como a la democracia, procedentes ambas del franquismo. Casi nadie se ha dado cuenta de esa implicación, que coloca en el vacío a todas las instituciones actuales, en espera de que ello dé lugar a medidas prácticas demoledoras. Aparte del programa, yo estoy llevando a cabo unos seminarios para clarificar aspectos como la guerra civil, la masonería o los separatismos vasco y catalán, el mayor desafío para la actual generación española.
 
-En poco tiempo ya es un referente en programas de historia...
 
R. Hasta cierto punto es así, aunque debemos mejorarlo constantemente. Por otra parte nuestro objetivo es llegar lo más ampliamente posible a la universidad, a estudiantes y profesores, porque es ahí donde se cuece el futuro. A menudo llamamos a los oyentes, desde el programa, a que no se queden pasivos ante él, sino que lo den a conocer a todo su círculo de conocidos, y animen a otros a escucharlo. Porque de momento y por un tiempo, no podremos competir con el enorme aparato subvencionado de la distorsión histórica, como tampoco con las series tipo Cuéntame o Amar en tiempos revueltos, que indirectamente crean unas ideas totalmente ficticias sobre nuestro pasado reciente.
 
-¿Qué repercusión estáis notando en las ondas?
 
R. La repercusión es muy buena. Se reciben numerosas felicitaciones, peticiones de ampliar el tiempo de los programas, porque es difícil agotar los temas en una hora, etc. Hay un interés muy grande. Pero nos equivocaríamos si no nos percatáramos de que hoy por hoy es muy minoritario. Creo que para ser realmente influyente, el programa tendría que ser escuchado por cientos de miles de personas, hasta un millón y más, porque oyentes potenciales para tal cosa existen. Pero estamos aún lejos de ello, aunque avancemos.
 
-¿Cuál es la mecánica del programa?
 
R. El programa plantea un tema de exposición, que normalmente presenta Javier García-Isac y que desarrollamos Fernando Paz o Pedro Barbadillo y yo. El tema se sitúa en su contexto histórico, señalando diversas opiniones o versiones existentes al respecto, para entrar luego en el análisis concreto. Procuramos dar mucha información, muchos datos objetivos, y reducir la opinión a lo indispensable, evitando estilos patrioteros o demagógicos.
 
-Se trata, ante todo, de un programa muy serio de historia y divulgativo... verdad...
 
R. La verdad en historia es siempre debatible, pero no queremos convertir las sesiones en algo parecido a una tertulia política. Propiamente no es un programa de debate, sino de alta divulgación. Los debates son necesarios y estamos abiertos a ellos, a los que den lugar nuestras exposiciones. Yo, particularmente, los he solicitado a menudo. Pero en España el debate sobre historia se rechaza sistemáticamente, lo cual demuestra un bajo nivel intelectual. Quienes aspiran a hacer de la historia un arma política o cosa parecida, prefieren dominar los grandes medios sin importarles gran cosa si lo que dicen son "un Himalaya de falsedades", como decía Besteiro del Frente Popular.
 
-¿Qué épocas de la historia tratáis?
 
R. Hasta cierto punto, planteamos el programa como una réplica a la ley de memoria histórica, y así hemos abordado muchos temas de interés reciente, como la represión en la guerra y la posguerra, el caso del tesoro del Vita, etc. Pero también queremos tratar otros más antiguos, como hemos hecho con la Inquisición o Blas de Lezo. O más actuales, como los 39 años de monarquía de Juan Carlos.
 
-¿Quiénes más participan en el programa?
 
R. Suelen venir los citados Barbadillo y Fernando Paz, ocasionalmente algún otro que sea experto en el asunto a exponer. Pero no queremos darle un toque demasiado periodístico, sino de elaboración clara e inteligible para todo el mundo, evitando la vulgarización pero también el tono pedante o demasiado técnico, que tiende a perderse en detalles innecesarios y volverse pesado. Eso puede hacerlo un equipo reducido de personas. Queremos abordar temas que pocos abordan, y exponer datos que pocos conocen o dan a conocer.
 
 
 
 


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