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España carece de bases para la recuperación
 
 
Roberto Centeno
 
 
 
   España carece ya de bases para la recuperación, sus desequilibrios son imposibles de remontar y además van a peor. El más grave sin duda es la gigantesca burbuja de deuda, que ha tomado una senda explosiva, lo que hace inevitable la suspensión de pagos antes o después. En dos años Rajoy ha despilfarrado 250.000 millones de euros en gasto político improductivo, una salvajada que raya el delito de lesa patria. El sistema sólo se mantiene por el compromiso de Draghi de hacer todo lo necesario para mantener la Eurozona. A los mercados les había bastado la amenaza de intervención para bajar las primas de riesgo, pero eso ya no es suficiente, por lo que Draghi ha diseñado un programa denominado OMT (Outright Monetary Transactions) de compra ilimitada de bonos soberanos por el BCE.
 
   Este programa ha sido considerado ilegal por el Constitucional alemán, pero en lugar de vetarlo se ha lavado las manos como Pilatos, enviándolo al Tribunal de Justicia de la UE, que le dará luz verde. Sin embargo, su activación ya no será gratis: exigirá un drástico ajuste del déficit donde trabajadores, pensionistas, clase media y jóvenes parados serán los que llevarán la peor parte. El OMT es en la práctica un rescate en toda regla, algo que Rajoy aceptará encantado, pues no le importa llevar a la miseria y al hambre a media España con tal de mantener intacto el despilfarro político de sus cientos de miles de enchufados, la base de su poder.
 
España hoy se asemeja a Grecia antes de la crisis
 
   Y mientras Mariano y sus secuaces siguen predicando una recuperación inexistente, las necesidades de endeudamiento para 2014 van a batir todos los récords: 260.000 millones de euros entre vencimientos y deuda nueva, un 25,4% del PIB, la mayor cifra de toda la Eurozona (242.400 según los PGE que no se han cumplido jamás). Esta cifra brutal haría estallar la burbuja, únicamente el OMT puede aplazarlo pero no evitarlo: sólo es más droga para los drogadictos.
 
   Cuanto más tiempo pase, mayor será la burbuja y más devastador su estallido: impedirá la recuperación y la creación significativa de empleo durante, al menos, 30 años. La mitad de los jóvenes de hoy jamás encontrará un trabajo digno. Los desequilibrios de España se asemejan mucho a los de Grecia antes de la crisis. A esto es a lo que nos ha conducido esa nueva desgracia nacional llamada Mariano Rajoy:
 
   1. Al mayor nivel de endeudamiento público en 200 años (1). El problema no es sólo la cantidad alcanzada, ya imposible de devolver, sino la rapidez con la que está creciendo, muy superior a la de su predecesor. Además, y este es el verdadero drama, la ineficiencia en la utilización de los recursos públicos (gasto político improductivo) resulta pavorosa. Es como tirar el dinero por la fregadera.
 
   2. A que la economía española, con una estructura cada vez más tercermundista, sea “totalmente incapaz de crecer sin aumentar el endeudamiento exterior” (2). La competitividad de nuestra industria no solamente no está mejorando, sino que está empeorando, consecuencia de tener los input más caros de Europa (gas y electricidad), los impuestos más altos de nuestra historia y un desfase tecnológico abisal, consecuencia de la destrucción por el PSOE en 1983 del sistema universitario, hoy totalmente en manos de la izquierda.
 
   3. A que, a pesar de todos sus compromisos y promesas, el ‘esfuerzo’ de consolidación fiscal ha sido cero en 2013, mientras el gasto político improductivo sigue fuera de control, porque antes que reducirlo –’eso no se toca’, dijo Mariano– prefiere que los niños se mueran de hambre.
 
   4. A un sistema de pensiones quebrado, que necesitará o fuertes reducciones de las mismas o transferencias crecientes del Estado, más de 30.000 millones en 2014, un dinero que no tiene.
 
   5. La eventual creación de empleo será inapreciable en el mejor de los casos. La creación de empleo en el último cuatrimestre ha sido marginal –contratos a tiempo parcial y temporales, es decir, empleos basura– y debidos a circunstancias excepcionales –campaña agrícola inusual– y no se repetirán a ese nivel en 2014. Y no sólo es el paro, es que la precarización y los contratos de miseria están creciendo vertiginosamente. Claro que a Mariano, como el resto de problemas de España, esto le trae sin cuidado.
 
   6. El impulso de las exportaciones se ha desvanecido por nuestra falta de competitividad derivada del coste disparatado de los inputs energéticos y de la escasa especialización y valor añadido de nuestros productos.
 
   7. La crisis de los emergentes, que no ha hecho más que empezar, va a ser seriamente perjudicial para nuestro país, empezando por los grandes del Ibex.Si alguien piensa que con estas “sólidas bases” –Rajoy dixit– nos vamos a recuperar, o no sabe de lo que habla o prefiere las esperanzas vanas a la realidad.
 
Un sistema bancario insolvente y sin crédito a la economía
 
   Y no sólo es la economía no financiera: el sistema bancario, a pesar de haber recibido –en forma de dinero efectivo, esquemas de protección de activos, Sareb, avales–- cerca de 300.000 millones, el 29,4 % del PIB, a lo que añade otra cantidad equivalente al 29% en préstamos del BCE, sin los cuales el sistema bancario español habría dejado de existir, el mayor rescate del mundo desarrollado, es insolvente y consecuencia no ya de la burbuja inmobiliaria, sino de la depresión económica y de su exposición a la deuda soberana.
 
   Más de 50.000 millones se dan ya oficialmente por perdidos, la mayor socialización de pérdidas de la Historia de España. Pero para el FMI, en un informe sobre España (agosto de 2013, pág. 17), en un cuadro titulado ‘Balance para el contribuyente’, la cifra no recuperada, que estima que se perderá en su mayor parte, es de ¡185.167 millones!
 
   Pero no nos quedemos en la afirmación de que la banca española es insolvente, sino que veamos por qué. Para ello voy a utilizar los datos de la Plataforma para la Nacionalización de las Cajas de Ahorro, que es el mejor análisis que conozco sobre el tema, y de BoA/Merrill Lynch. En relación a los pasivos, se observa que:a. El endeudamiento es estremecedor: por cada euro debe 17,98.b. El patrimonio neto es sólo el 5,56% del pasivo, 215.121 millones.
 
   Sin embargo, para poder afirmar que el sector financiero es insolvente no basta con una evolución negativa del patrimonio neto, sino que este sea negativo. Y esto es lo que ocurre, por la ocultación de pérdidas y la manipulación de balances, con la colaboración del BdE, básicamente en tres apartados.
 
   a. Activos fiscales e intangibles. Los activos fiscales son pérdidas del pasado que se supone serán compensadas con reducción de impuestos sobre beneficios del futuro, algo que Basilea III ha prohibido, pero que Bruselas ha solucionado. ¿Cómo? Garantizando Rajoy con nuestro dinero que las reducciones de impuestos se harán tanto si tienen beneficios como si no. Estos, sumados a los activos intangibles, suponen 115.446 millones.
 
   b. Pérdidas ocultas. Se sigue ocultando morosidad y pérdidas utilizando la fórmula de las refinanciaciones que a fin de 2012 habían alcanzado la cifra de 208.000 millones. Estos préstamos refinanciados los clasifican en ‘dudoso’, ‘sub-estándar’ (un camelo del BdE que solo existe en España) y ‘normales’ y a cada uno le aplican un porcentaje de provisión, p.e. cero a los ‘normales’ –que de normales no tienen nada porque han sido impagados a vencimiento–. Si se consideran las posibilidades de impago según el informe de Oliver Wyman, eso supone unas provisiones medias del 49,46% frente a sólo el 18,8% provisionado: 63.800 millones a añadir.
 
   c. Estas cifras son de fin 2012, pero la situación ha empeorado en 2013. La morosidad oficial ha pasado del 10,4 al 13,1%, unos 40.000 millones adicionales. La mora real asciende al 17,03%. La oficial obligaría a provisionar casi 20.000 millones adicionales.
 
   d. La deuda soberana en manos de la banca ascendía a fin de 2013 a 295.000 millones. Hasta ahora se permite considerarla sin riesgo, pero esto es falso. El riesgo de impago de la deuda española es hoy del 22%, luego una correcta cobertura de riegos obligaría a la banca a provisionar 65.000 millones. Moody´s Analitic señalaba hace tres semanas que “el incremento de deuda soberana por parte de los bancos españoles es insostenible”.
 
   En resumen, al patrimonio neto, 215.121 millones, le restamos las provisiones no realizadas, que equivalen a 263.446 millones, su patrimonio neto sería de -58.000 millones. Es decir que el sistema bancario español como conjunto está quebrado. Los que dicen que ya no son necesarias más recapitalizaciones mienten como bellacos que son. Los mismos que nos decían hace unos meses que el rescate de la banca no costaría un euro a los contribuyentes. Por ello y como señalaba hace unos meses el primer analista del Financial Times, “es irracional mantener los ahorros en bancos del país (porque tendrá que ser recapitalizado de nuevo) y ya no hay manera de que el Estado español pueda garantizar el sistema sin incurrir él mismo en impago”. Serán los depositantes grandes y pequeños quienes se autorrescatarán como en Chipre con quitas importantes de sus ahorros.
 
   La afirmación de que era imprescindible rescatar a todos los bancos y cajas, porque si no los depositantes perderían sus depósitos, es una canallada que no tiene nombre. Decir que el rescate ha sido para garantizar los depósitos, cuando en realidad lo ha sido para devolver a las cajas y bancos alemanes, franceses y holandeses el dinero que tan irresponsablemente prestaron a unos presuntos delincuentes sin garantía suficiente, y para evitar que fueran a la cárcel todos los políticos al frente de las cajas, que es donde deberían estar. En conjunto, en los pasivos de nuestro sistema bancario los depósitos de clientes suponen el 43,5%, y un 39,1% los depósitos de menos de 100.000 euros. El resto son fondos propios, dinero del BCE, de los bancos y cajas alemanas, etc.
 
   Lo que tenía que haberse hecho, como ha ocurrido en el mundo civilizado, era dejar quebrar todo lo que no era viable, liquidar todos los activos y, si su valor era superior al de los depósitos de clientes de menos de 100.000, lo que ocurría y de sobra en todos los casos, que fueran estos los primeros en cobrar y del resto del pasivo se repartiera lo que quedara. Islandia, que dejó caer a todos sus bancos, se encuentra hoy en la senda de la recuperación, el FMI felicitó en su informe de agosto 2013 al Gobierno de Islandia por “no haber asumido los costes del rescate bancario”. Sin embargo, los miserables que nos gobiernan han rescatado a todos, y el resultado es que España se encuentra hoy en la senda del hundimiento, no de la recuperación.
 
   ¿Qué derecho tenían los canallas que diseñaron y ejecutaron este disparate, el FROB, el FAAF, el BdE, Hacienda y los respectivos jefes de Gobierno responsables principales a disponer del dinero de los españoles, para devolver lo que jamás se ha devuelto en ningún rescate?, ¿tienen idea acaso estos infames burócratas sentados en sus cómodas poltronas del dolor, la desesperación y la miseria que han hecho recaer sobre millones y millones de familias? Todos y cada uno de ellos deben responder de sus actos ante la Justicia, porque lo que han hecho ha sido tan increíblemente perverso y maligno que no se puede ni olvidar ni perdonar.
 
(1) El máximo en 200 años se alcanzó en 1901 como consecuencia de las guerras de Cuba y Filipinas perdidas ante los EEUU. Mariano lo ha superado con creces y sin necesidad de perder ninguna guerra, lo que no deja de tener su mérito.
 
 
 
 
 


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