Sobre Francisco Franco y su tiempo...
 
 
 
Febrero del 36: las elecciones que robó la izquierda

La edición de las verdaderas memorias de Niceto Alcalá Zamora, robadas en 1937 por el Gobierno del Frente Popular de la caja de seguridad de un banco en Madrid, en la que su dueño las había guardado, permiten reconstruir las elecciones de febrero de 1936. Entre los papeles y documentos robados había varios que mostraban la dudosa victoria de la izquierda en papeletas.

La Secretaría General de la Presidencia de la República elaboró para el presidente un promedio de los votos obtenidos por las candidaturas el día 16, que es una de las novedades de este libro:

Izquierda:                             4.358.903

Centro y PNV:                        556.010

Derecha:                               4.155.126

Entre los dos bloques había una diferencia en sufragios de 203.000. A la vista de las violencias ejecutadas por las bandas de pistoleros de las izquierdas cabe preguntarse si el Frente Popular no habría quedado por debajo del Frente Nacional de haber sido completamente libres las elecciones. Por ejemplo, en la ciudad de Madrid, la izquierda obtenía 223.000 votos y la derecha 186.000.

Otra de las novedades son las previsiones del reparto de actas entregado a Alcalá-Zamora en las horas posteriores a las elecciones por el Gobierno de Portela y que muestran una mayoría para las derechas:

CEDA: 134, más incluso que los 115 obtenidos en 1933

Ministeriales (el centro montado por Alcalá-Zamora y Portela): 115

PSOE: 55, menos que los 59 de la legislatura anterior

Izquierda Republicana: 56

Renovación Española: 23, que aumentaba

Liga Regionalista: 20

Comunistas: 2

Falange: 1

PNV: 7

(El diputado de Falange era por Castellón.)

El 24 de febrero, Manuel Becerra, que fue ministro de Justicia en el último Gobierno de Portela, le dijo a Alcalá-Zamora que al menos 50 actas cambiaron de la derecha a la izquierda mediante el primer pucherazo.

Por muy desigual que era la ley electoral elaborada por las Cortes de Azaña y el PSOE, la diferencia de votos auténtica no habría dado una distancia tan grande en diputados entre ambos bloques como la que quedó tras la segunda vuelta, y sobre todo tras la vergüenza de la comisión de actas. En esa comisión, el Frente Popular, con el respaldo del PNV, robó un puñado más de escaños a la derecha: la CEDA pasó de 101 diputados a 88 y el PSOE subió de 88 a 99. Así cambiaron de siglas 32 actas, que fueron en su mayoría a la izquierda.

Además, la comisión anuló las elecciones en dos provincias donde la derecha había ganado, Cuenca y Granada, y ordenó repetirlas en mayo. Ante la violencia de las bandas socialistas y comunistas, las derechas renunciaron a presentarse en Granada, donde los milicianos detenían en las calles a sus adversarios, y el Frente Popular ganó en Cuenca.

El siguiente paso de las izquierdas, una vez que se habían fabricado una mayoría absoluta en las Cortes, fue destituir al hombre que había disuelto las Cortes con mayoría de centro-derecha dos años antes del final de la legislatura.

 

 

 



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