Memoria Histórica para todos
 
 
 
¿Fue justificada la rebelión del 18 de julio?
 
 Pedro F. Barbadillo
 
   ¿Pero por qué la izquierda se empeña en celebrar una derrota suya?
 
Seré sincero. Para mí la Segunda República y la guerra tendrían que ser asuntos limitados ya a los historiadores, pero es imposible, porque la izquierda los usa para legitimarse y dividir a la sociedad española en buenos y malos, como comprobamos en los años negros de Zapatero: los descendientes de cargos franquistas y los que juraron los Principios Fundamentales del Movimiento para ser fiscales y catedráticos se atreven a reñirnos a los demás españoles que no aceptamos sus diktats sobre la memoria histórica. Escribí sobre esta paradoja cuando recogí la noticia de que el papá del socialista extremeño Guillermo Fernández Vara fue fiscal desde 1945.
 
   ¡Qué curioso! Los padres franquistas de todos los progres eran unos santos varones que sólo se ganaban las habichuelas. Parece ser que sólo eran malos y represores los padres franquistas de los que no son de izquierdas.
 
   El martes 16, en Intereconomía, la única televisión que organiza debates sin recurrir a los tertulianos a los que hemos visto envejecer en pantalla desde los años 80, se juntaron, por un lado, Pablo Iglesias, Tania Sánchez Melero y Ramoncín, y por el otro Fernando Paz, Kiko Méndez-Monasterio y Eduardo García Serrano.
 
   Ahí comprobamos que la extrema izquierda sigue anclada en los mitos de 1931 y 1936 para evitar pensar. Por ejemplo Tania Sánchez, diputada de IU en la Asamblea de Madrid, afirmó que ella no se reconocía en la bandera rojigualda porque era con la que se había sublevado la media España de siempre para masacrar a la otra media. Mola, Franco, Queipo de Llano, Yagüe y compañía se sublevaban con la bandera tricolor... y luego en la transición los socialistas y los comunistas enviaban a sus mamporreros a retirar por las buenas y las malas las banderas republicanas (de la Segunda, porque la Primera usó la bicolor).
 
   Ya no es que apoyen una ideología que ha causado más de 100 millones de muertos y eliminado la religión y la libertad donde ha podido gobernar, es que mienten sobre hechos.
 
   Como ya he escrito varias veces, España sigue siendo diferente porque no tiene una izquierda patriótica como la francesa o la alemana o la italiana.
 
   Os dejo unos párrafos de un artículo de Pío Moa sobre la legitimidad de la sublevación del 18 de julio de 1936:
 
   el Frente Popular se compuso, de hecho o de derecho, de stalinistas, socialistas exacerbados, anarquistas, golpistas republicanos y separatistas catalanes, más el ultrarracista PNV. Y no por casualidad todos estos “demócratas” terminaron bajo la protección de Stalin. En la guerra, la cuestión de la democracia no representó ningún papel. Se trató de la lucha entre quienes querían implantar un régimen revolucionario y destruir la cultura cristiana y la integridad nacional, y quienes defendían la continuidad de la nación y de su ancestral cultura católica. Ese fue el contenido esencial de aquella contienda.
 
   Por terminar: he sostenido que la rebelión del 18 de julio del 36 es la más justificada desde la rebelión contra Napoleón en 1808. Cuando los useños se rebelaron contra el yugo inglés, necesitaron justificar tan grave resolución con argumentos sólidos: Inglaterra les sometía a un yugo tiránico imponiéndoles impuestos y negándoles la correspondiente representación. Su guerra de independencia lo fue también, en parte, civil, pues muchos colonos preferían seguir sujetos a Inglaterra. Me parece claro que la rebelión cívico-militar (pues así fue, como admite Viñas y señaló abundantemente Ricardo de la Cierva) de 1936 en España, estuvo más justificada todavía.
 
 
 


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