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Hechos indudables
 
Pío Moa
 
 
El sistema montado en la transición se hunde en la mayor podredumbre desde los tiempos del Frente Popular   
 
 
   Es indudable que el tribunal de (supuestamente) derechos humanos de Estrasburgo ha emitido una sentencia proetarra, es decir, pro terrorista. Con la cual ha regalado a  la ETA un magno triunfo político y psicológico. Que encima haga  indemnizar con dinero público a autores de incontables asesinatos, es la burla más grande de la justicia en nombre de la ley que hayamos visto en mucho tiempo.
 
   Es indudable que la sentencia ha sido impulsada por un juez político socialista, y en la línea de la colaboración del PSOE con la ETA llamada fraudulentamente proceso de paz. Colaboración basada en las profundas afinidades ideológicas entre las dos bandas (ambas se declaran socialistas, visceralmente antifranquistas y antiespañola la ETA o despreciadora de España el PSOE, entre otras muchas semejanzas). Afinidades nunca detectadas por el irrisorio nivel de análisis político prevaleciente en España. 
 
   Es indudable que la doctrina Parot, a su vez, tenía algo de chapuza. Cosa normal en la justicia española desde que Alfonso Guerra declaró la muerte de Montesquieu, un verdadero golpe de estado porque, en efecto, la independencia judicial no ha cesado de menoscabarse desde entonces; y porque prácticamente nadie rechistó ni mostró el  alcance programático de la declaración.
 
   Es indudable que la justicia española no tendría por qué supeditarse a la del tribunal de Estrasburgo, como ha sido decisión de nuestra chapucera y corrupta casta política (aunque visto lo visto, uno no sabe qué es peor). Y que, aún habiéndose supeditado, el estado no tiene por qué aplicar sus resoluciones, o puede demorar al máximo las mismas, como ha ocurrido en casos como los de Ruiz Mateos o Liaño, o han hecho otros países.Es indudable que tanto el gobierno como la Audiencia Nacional (que acaba de demostrar lo que es con la sentencia farsa sobre el caso Faisán) se han apresurado a cumplir la bestial (¿o cómo calificarla?) resolución de Estrasburgo. Lo cual indica que no solo el PSOE sino también el gobierno del PP, ya tenían prevista y planeada la situación. Es decir, que Rajoy sigue la línea trazada por Zapatero, de lo que ha dado ya otras pruebas abundantes.
 
   Es indudable que quienes ponen por encima de todo el cumplimiento de una sentencia semejante, harían lo mismo con  las sentencias derivadas de leyes como la legales nazis de Núremberg.
 
   Es indudable que el ínfimo nivel del análisis político en España se ha centrado en las víctimas concretas y directas de los atentados, lo cual es muy necesario. Pero ha olvidado algo  de mayores consecuencias: la ruina del estado de derecho en España desde que Zapatero decidiera rescatar a la ETA del acorralamiento a que la había sometido Aznar, convirtiéndola en una fuerza política y demostrando que el asesinato en España paga, es premiado por los gobiernos, que lo han convertido en un método privilegiado de hacer política, aunque solo para la ETA.
 
   Es indudable, en fin, que estamos al final del ciclo histórico inaugurado por la transición. Una transición con numerosos errores, como he examinado en La Transición de cristal. Errores a veces difíciles de evitar, dada la novedad de la empresa, pero que han ido acentuándose al no ser en ningún momento debatidos, analizados y corregidos. Hoy, la impresión que produce la política en esta democracia vulnerada por todos lados, es de insondable prodredumbre, con los partidos y políticos que han llevado al país a una triple ruina aferrados como garrapatas al poder. O el país y la ley acaban con la indecente casta política actual, o esta acabará con la democracia y con la propia España. Es preciso que la ciudadanía tome conciencia de este hecho y obre en consecuencia.
 
 
 
 
 
 
 
 


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