Actualidad
 
 
 
Historia del terror etarra
Redacción FNFF 
 
 
   El PNV sufrió una escisión en los años 50, nació el colectivo EKIN, que critica al partido nacionalista por su pasividad y acomodo. Ese mismo año, un grupo de jóvenes ultrarradicales de ese colectivo crea Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Nace la banda ETA que enuncia cuatro pilares de pensamiento: la defensa del euskera, el etnicismo  vasco, el antiespañolismo rabioso y la búsqueda de la secesión de los territorios que, dicen ellos, pertenecen a Vasconia: Las provincias españolas de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra; y los territorios franceses de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa. Poco más adelante, se añadiría un quinto pilar: la adopción del materialismo marxista como método de análisis político.

Se inicia la carrera de fechorías

   ETA inaugura sus crímenes cuando una de sus bombas, el 28 de junio de 1960, mata a la bebé de 18 meses María Begoña Urroz Ibarrola, en la estación de Amara, de San Sebastián. El 18 de julio de 1961, ETA intenta, sin éxito, hacer descarrillar un tren de voluntarios españoles con destino a San Sebastián para celebrar el aniversario del Alzamiento.

   En estos primeros años, los etarras hacen explotar bombas caseras, realizan pintadas y colocan banderas separatistas: la ikurriña inventada por Sabino Arana. En mayo de 1962, ETA realiza su primera asamblea en el monasterio de Belloc (Bayona, Francia). Allí, influída por el pensamiento marxista en boga, se define como “Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional”; rechaza acuerdos con cualquiera que no sea separatista vasco y comienza a captar miembros para la que entienden como “organización clandestina revolucionaria que defiende la lucha armada como el medio de conseguir la independencia de Euskadi”. En la segunda mitad de la década de los años 60 del siglo pasado, comienzan las escisiones dentro de ETA. Algunos recogen las tesis de los movimientos de liberación africanos y asiáticos y, en la V Asamblea (1966-67),  definen Vasconia como “nación ocupada militarmente por una potencia extranjera, España”. Su guevarismo enloquecido les lleva a entronizar la violencia para lograr “la descolonización”.

   El 7 de junio de 1968, el etarra Chabi Echebarrieta asesina al guardia civil José Pardines Arcay, en un control de carretera. El asesino muere en la persecución y, en venganza, el 2 de agosto la banda terrorista asesina al policía Melitón Manzanas, en la puerta de su hogar, en Guipúzcoa. El seis de abril de 1969, los etarras Joaquín Artajo Barrios y Alberto Azurmendi Arana mueren en Urzama (Navarra) al explotarles la bomba que preparaban. La eficaz respuesta policial desbarata las actividades de ETA en 1969. En diciembre del año siguiente, 16 etarras son juzgados en Burgos. ETA contesta secuestrando al cónsul alemán Eugen Beihl. En el juicio, los acusados reconocen ser miembros de ETA y defienden sus posturas marxistas. Los jueces condenan a los etarras y Franco conmutó las seis penas de muerte por reclusión mayor.

   La banda terrorista logra fama mundial cuando asesina al almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, en un espectacular atentado en la calle Claudio Coello de Madrid. El primer atentado masivo con éxito para esas alimañas se produjo al año siguiente: el 13 de septiembre de 1974, 12 civiles morían y otros 80 resultaban heridos en la explosión de un artefacto en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, situada junto a la Dirección General de Seguridad.

   Pero las escisiones continúan. Los "milis" de ETA militar, partidarios de la insurrección socialista, se desmarcan de los "polimilis" de ETA político militar, que apuestan por la violencia selectiva.

   La actividad terrorista no cesa con la muerte de Franco, a pesar de lo que creían algunos partidos de oposición que habían mirado con simpatía el terror de ETA. Los últimos años de la década de los 70 fueron especialmente sangrientos, con atentados indiscriminados que se cobran la vida de más de un centenar de personas.

   El 8 de mayo de 1976, el etarra Ángel Iruretagoyena Elorza muere al explosionar la bomba que iba a colocar en el chalé de un industrial, a la salida de Zarautz (Guipúzcoa). Los asesinos vascos “Apala” y “Pakito”, en julio de 1976, matan a su camarada “Pertur”, que planteaba que ETA abandonara las armas para constituirse en partido político. El 4 de octubre de ese año, unos pistoleros de ETA, en San Sebastián, acabaron con la vida del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Juan María Araluce Villar; su chófer, José María Elicegui;  los subinspectores Alfredo García González y Luis Francisco Sanz Flores, y el conductor del coche, Alfredo García González. El 16 de diciembre, le explota su propia bomba al etarra José María Izaguirre Laburu, en Zarautz (Guipúzcoa). 
 
El 13 de junio de 1977, muere manipulando una bomba Jesús María Basana Jáuregui, en Barakaldo (Vizcaya). El 26 de julio siguiente, explota con su propio artefacto Jokín Zaizar Garaikoetxea, en Asteasu (Guipúzcoa).

   La amnistía decretada el 15 de octubre de 1977 afecta a los presos etarras encarcelados. Son liberados muchos terroristas que vuelven a encuadrarse en sus comandos de asesinos. Como muestra la explosión en julio de 1979 de dos artefactos etarras en las estaciones de Atocha y Chamartín, en Madrid, que se saldó con la muerte de siete personas, entre ellas un agente de la Policía y otro de la Guardia Civil, así como con un centenar de personas heridas.

   El 26 de marzo de 1980, los asesinos Domingo Olagaray y Raimundo Arruiz, mueren preparando un explosivo en Bayona (Francia). Rabiosos por su torpeza,  los pistoleros etarras del comando Ixkulin mataron a cuatro agentes de la Guardia Civil y un civil en el bar 'Aaizea' de Zarauz (Guipúzcoa) el 3 de noviembre de 1980. Fruto de los disparos indiscriminados fallecieron los cabos primeros Ángel Retamar Nogales y Arturo López Hernández y los agentes Julio Cesar Castillejo Pérez y Modesto García Lorenzo, pertenecientes al Destacamento de Tráfico de Zarauz (Guipúzcoa), así como el vecino de la citada localidad Miguel Lasa Arraubarrena.

   Mueren manipulando sus bombas en 1981, José Ricardo Barrós Ferreira, el 29 de enero, en Tudela (Navarra); y el 17 de marzo, el etarra Mario Alvarez Peña, fallece en Barrica (Vizcaya).

   Con la victoria del PSOE en las elecciones de 1982, desaparece ETA político-militar, que forma un partido que terminará en el socialismo vasco. Ese mismo año, el 13 de mayo, les explota la bomba que preparaban a los etarras Juan José Valencia Lerga y José Javier Alemán Astiz, en Tafalla (Navarra).

   Durante esos años 80, ETA militar intensifica sus crímenes intentando, como será su estrategia desde entonces, obligar al Gobierno español a negociar. Para ello recurre a los atentados masivos e indiscriminados, azotan a la sociedad española como no lo había hecho hasta entonces. Comienza a usar la técnica de los coches bombas desarrollada por el terrorismo argelino anteriormente.

   Tardan en dominar la técnica y, durante 1983, vuelan varios etarras preparando explosivos. El 26 de enero Ángel María Fernández Ruiz muere y Alejandro Lacunza resulta gravemente herido en Vitoria (Álava). El 19 de abril Félix Badiola Etxaburu y José Gárate Askasibar estallan en Mondragón (Guipúzcoa). El 13 de julio se volatiliza en San Sebastián el etarra Antonio Tolosa González, en una zona peatonal donde se celebraban las fiestas de la Semana Grande.

   El 23 de septiembre de 1984, Francia concede, por primera vez, la extradición de tres presuntos miembros de ETA a España. Comienza la lenta colaboración de París con España, el principio del fin del santuario galo. Los partidos políticos del sistema buscan un frente común con la firma del Pacto de Madrid (1987), el Pacto de Ajuria Enea (1988) y el Pacto de Navarra (1988).

   El tres de septiembre de 1985 el miembro de ETA Militar Luis Isasa Lasa, se desintegra en Pasajes (Guipúzcoa) cuando iba a poner una bomba en el coche de un policía nacional.

   El 15 de julio de 1986, 12 agentes de la Guardia Civil mueren al explosionar un coche bomba en la Plaza de la República Dominicana de Madrid. Hay más de medio centenar de heridos. Al año siguiente, el 18 de junio de 1987, otra bomba de ETA sembraba el terror en el aparcamiento del supermercado Hipercor de Barcelona, provocando 21 muertos, entre ellos cuatro niños, y 45 heridos. El 11 de diciembre de ese mismo año, un coche bomba con 250 kilos de explosivos hacía explosión frente a la Casa Cuartel de Zaragoza, dejando un balance de 11 muertos, cinco niñas entre ellos, y 40 heridos. Dos días después, el etarra Juan Carlos Gallardo muere manipulando un artefacto en Pamplona.

   Cinco agentes de la Guardia Civil fallecieron al explotar un coche-bomba cargado con 20 kilos de en la confluencia de la calle Juan Bravo con Príncipe de Vergara, en el barrio madrileño de Salamanca, al paso de un vehículo de la Benemérita el 25 de abril de 1986.    Cinco de los nueve ocupantes del vehículo, que acaba de recoger a los guardias civiles que prestan servicio en las Embajadas de Estados Unidos e Italia, fallecieron a causa de la explosión (Juan Mateos Pulido, Juan Carlos González Rentero, Juan Catón Vázquez, Vicente Domínguez González y Alberto Amancio Alonso Gómez) mientras que los otros cuatro resultaron heridos de gravedad.

   En esta década ETA ejecuta a la ex etarra Dolores González Cataraín 'Yoyes', por haber abandonado la banda criminal. Fue asesinada el 10 de septiembre de 1986 mientras paseaba con su hijo por San Sebastián tras 11 años de exilio en México.

   En 1987 continúan muriendo etarras por su torpeza en el manejo de explosivos. El cinco de mayo, los separatistas Alfonso Yoldi Martínez y Emiliano Iturri Lizoaín mueren en Tafalla manipulando su bomba. El 15 de agosto de ese año, María Teresa Pérez Ceber, y Rafael Etxebeste Garmendia mueren en San Sebastián mientras preparaban un explosivo  en un coche  junto al río Urumea.

   En 1989, ETA y el Gobierno inician las conversaciones de Argel, tres meses de contactos que estuvieron acompañados de una tregua de la banda terrorista, que retomó las armas cuando el Gobierno no le dio cuanto pedía. Su primer intento de atentado es un nuevo fracaso. El 21 de agosto de 1990 José María Aranzacistroki muere colocando un artefacto en un hipermercado de Oyarzun (Guipúzcoa). El Ayuntamiento de Usurbil, gobernado por Herri Batasuna, nombró al asesino hijo predilecto del municipio.

   ETA reinicia su carrera sangrienta contra el Cuerpo Nacional de Policía, el 8 de diciembre de 1990, día de la Inmaculada, en Sabadell (Barcelona). Los policías Miguel Marcos, Ramón Díaz, Juan José Escuredo, Eduardo Hidalgo, Francisco Pérez y Juan Gómez Salat fueron asesinados y una docena de personas resultaron heridas al hacer explosión un coche bomba al paso de la furgoneta policial.

   ETA atenta contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Vic, en Barcelona, el 29 de mayo de 1991, matando a nueve personas, entre ellas cuatro niñas, y causando 40 heridos. El 25 de octubre de ese año, a dos miembros del comando 'Txalaparta' les explota su propia bomba en Bilbao: Francisco Javier Goitia Elordi muere y Óscar Abad Palacios resulta herido.

   El 6 de febrero de 1992, ETA acabó con la vida de cinco militares al hacer explotar un coche bomba cargado con 50 kilos de explosivos en la Plaza de la Cruz Verde de Madrid al paso de una furgoneta militar  de la Capitanía General de la Región Militar Centro. Mataron a cinco militares: los capitanes del Ejército de Tierra Juan Antonio Núñez, Ramón Navia y Emilio Tejedor, el soldado Francisco Carrillo y el radiotelegrafista Antonio Ricote. Asimismo, resultaron heridas 12 personas, varias de ellas de gravedad. Ese año, el 21 de octubre, el tiro les sale por la culata y muere Josu Olabarría Santurtun, policía municipal de Baracaldo y etarra, al explotar la bomba que fabricaba. El 05 de febrero de 1993,  José Bernardo Astiazarán Otamendi, conocido en ETA como  'Indio', fallece al estallarle en la cara la bomba que colocaba en un repetidor de televisión en Hernani (Guipúzcoa).

   ETA provoca siete víctimas al hacer explotar un coche bomba en la calle López de Hoyos de Madrid, al paso de un vehículo militar camuflado el 21 de junio de 1993. La detonación de 40 kilos de explosivos, acabó con la vida de cinco tenientes coroneles, un sargento y un civil causó además una treintena de heridos.

   El 29 de marzo de 1994, a Jose María Igerategui Gilisagasti 'Ijitu', del comando ‘Donosti', le explota su bomba cerca del gobierno militar de Vitoria.
   El 19 de abril de 1995 ETA atenta contra José María Aznar, que sobrevive a la explosión.

   Madrid fue escenario de otro de los asesinatos más crueles de ETA cuando seis trabajadores civiles de la Armada murieron como consecuencia de la explosión de un coche bomba en el barrio de Vallecas el 11 de diciembre de 1995.

   Al final de esa década de los 90 se produjeron asesinatos que conmovieron a la opinión pública española y mermaron el apoyo a ETA incluso entre sus próximos. El crimen más representativo fue el homicidio del concejal Miguel Angel Blanco que logro unir en manifestación a la mayor cantidad hasta la fecha de personas que sin tener en cuenta ideas políticas marcharon todos unidos contra ETA.

   En el año 2000 se producen los atentados contra la vida del socialista Ernest Lluch, un funcionario de prisiones, un coronel médico, al fiscal jefe de Andalucía, concejales del PP, el presidente de la patronal guipuzcoana, el ex gobernador civil de Guipúzcoa. La banda ETA prosigue con su política de coches bomba que provocan muertos indiscriminados. El siete de agosto de 2000, Patxi Rementeria, Ekain Ruiz Ibarguren, Zigor Aranbarri Garamendi y Urko Gerrikagoitia Agirre mueren en el barrio bilbaíno de Bolueta, al explotar el coche que conducían con 25 kilos de explosivos.

   En el año 2001, 2002 y 2003 se producen atentados contra un juez, periodistas, concejales del PP y el PSOE, policías así como artefactos explosivos contra edificios de instituciones oficiales y en lugares turísticos. En el 2003 ETA atenta contra el jefe de la policía municipal en Andoain. La torpeza también tiene su cosecha. El 24 de julio de 2001, Olaia Castresana muere cuando manipulaba diez kilos de dinamita, en un apartamento de la urbanización Puerto Romano de Torrevieja (Alicante). Otras 11 personas resultaron heridas. El 24 de septiembre de 2002 Hodei Galarraga y Egoitz Gurrutxaga Gogorza sucumben al estallar la dinamita que llevaban en el barrio bilbaíno de Basurto.

   En el año 2004, durante el puente de la Inmaculada, se producen dos actuaciones de la banda terrorista ETA. La primera fue el tres de diciembre coincidiendo con la operación salida. ETA pone 5 bombas de baja intensidad en gasolineras de cada una de las vías de salida de Madrid, debido a esto se producen retenciones kilométricas. Todas las bombas fueron  desactivadas menos una que dañó los tímpanos a un miembro de la unidad de desactivación de explosivos. Poco después, el seis de diciembre, ETA coloca siete explosivos, en Málaga, León, Ciudad Real, Ávila, Alicante, Valladolid y Santillana del Mar.

   ETA inaugura el año 2005, el 8 de enero, con tres bombas en tres empresas vascas: la empresa de grúas de Ordizia (Guipúzcoa), en un concesionario de la marca Mercedes en el barrio de Deusto de Bilbao y en un camión de la empresa DHL, situada en un polígono de San Sebastián. Sigue el 18 de enero, con un coche bomba en el municipio vizcaíno de Getxo, hiriendo a una ertzaina. El 30 de enero, ETA explosiona una potente bomba en el hotel Port Denia, en Denia (Alicante). Dos personas resultaron heridas. El 9 de febrero, un coche-bomba, cargado con entre 20 y 30 kilos de cloratita estalló en el Campo de las Naciones de Madrid. Causó 43 heridos leves y daños materiales en los edificios y vehículos cercanos. El 27 del mismo mes, ETA hace estallar una bomba en la residencia de descanso para empleados del BBVA de la localidad alicantina de Villajoyosa. El 15 de mayo, cuatro artefactos explotaron en Guipúzcoa en las empresas 'Eun' de Beasain, 'Félix Gabilondo' de Bergara, 'Bernardo Ecenarro' de Elgoibar y 'Goi' de Soraluze. Siete días después, ETA colocó dos bombas en Zarauz (Guipúzcoa), en la empresa "Gráficas Otzarreta" y en el parque Muntxio. El 25 de mayo,  en Madrid, explotó otro coche bomba colocado por ETA en la calle de Rufino González, cargado con entre 18 y 20 kilos de cloratita, lo que causó heridas a tres personas y crisis a otras cincuenta. El 10 de junio, la banda terrorista atacó con dos granadas el aeropuerto de Zaragoza. El 25 de junio, un coche bomba explota en el aparcamiento del Estadio de la Peineta, Madrid. El 12 de julio explotaron cuatro artefactos junto a la central eléctrica de ciclo combinado de Amorebieta (Vizcaya). El 22 de julio. Una bomba de ETA hizo explosión en las oficinas de la empresa Construcciones Intxausti, de Gernica. Al día siguiente, explotó una olla con tres kilos de explosivos colocada en el cajero automático de la Oficina principal de la Caixa Galicia en Santiago de Compostela. El 29 de julio dos artefactos hicieron explosión en las carreteras Nacional V y la IV, en Toledo y Ciudad Real. El 24 de septiembre ETA hace estallar una furgoneta bomba en un polígono industrial de Ávila. Cinco días más tarde, una bomba estalla en una central eléctrica en Añón del Moncayo (Zaragoza). El 6 de diciembre: Cinco artefactos estallaron en distintos puntos de carreteras de Madrid, en plena operación salida del puente de la Constitución. El 18 de diciembre, explota un artefacto en una empresa conservera en Irura, Guipúzcoa. ETA cierra su año de terror, el 21 de diciembre, con una bomba en la localidad navarra de Santesteban, junto a la discoteca Bordatxo.

   El año 2006 comienza para ETA, el cinco de enero, con dos bombas en el Parador de Sos del Rey Católico (Zaragoza). El 26 del mismo mes ETA hace explotar dos bombas en Zuya (Álava) y Balmaseda (Vizcaya). Tres días después, un ertzaina herido leve por una explosión en Bilbao. El 1 de febrero, explota un artefacto en un polígono industrial de Bilbao. Al día siguiente, un artefacto estalla en una oficina de Correos de Vizcaya. El Día de San Valentín estalla una furgoneta junto a una discoteca en la localidad Navarra de Urdax. Dos días más tarde, una bomba explota en una empresa de construcción cerca de Barakaldo. El 22 de febrero, una mochila bomba explota en las inmediaciones de la empresa Barrenetxea, Goiri y Cia, ubicada en un polígono industrial del barrio bilbaíno de Bolueta. El 26 de febrero, dos personas resultaron heridas como consecuencia de la explosión de un artefacto incendiario ocurrida en una sucursal del BBVA, Vitoria. El 27 de febrero, un ertzaina resulta herido leve por la explosión de un paquete bomba en un juzgado de paz de la localidad vizcaína de Munguía.  El 28 de febrero, estalla un artefacto en el Instituto Social de la Marina en Mutriku (Guipúzcoa). El 8 de marzo, ETA coloca una bomba en la sede de Falange Española en Santoña, Cantabria. Al día siguiente, ETA explosiona cuatro bombas en carreteras entre Vascongadas, Cantabria y Navarra, el mismo día de una huelga convocada por Batasuna. El  30 de diciembre, la banda separatista rompe sin previo aviso la tregua que anunció el 22 de marzo con una furgoneta bomba en la T4 del madrileño aeropuerto de Barajas . Murieron dos personas. El atentado consistió en la explosión de un furgoneta bomba que miembros de la organización terrorista ETA habían situado en uno de los aparcamientos de la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas, Madrid. El atentado se produjo en el contexto de un proceso de paz del Gobierno español y la banda terrorista, la cual había declarado un "alto el fuego permanente".

   El año 2007 sigue la misma tónica. El 25 de julio, la banda terrorista coloca dos bombas al paso de los ciclistas del Tour de Francia, en el puerto de Belagua (Navarra). El  24 de agosto, : Un coche bomba explota ante el cuartel de la Guardia Civil en Durango (Vizcaya) y causa heridas leves a dos agentes. El 27 de agosto, la Policía encontró en Castellón una furgoneta con 80 kilos de explosivos. El 2 de septiembre, ETA avisa de la colocación de varios artefactos en las carreteras españolas y estalla uno en Fuenmayor (La Rioja). El 10 de septiembre, en Logroño, el detonador de un coche-bomba con más de sesenta kilos de explosivos falla y evita una tragedia en la capital riojana. El 9 de octubre, Gabriel Ginés, un escolta del concejal socialista Juan Carlos Domingo, resulta herido por una bomba lapa. El 1 de diciembre, varios etarras mataron a un guardia civil e hirieron de gravedad a otro en el aparcamiento de un centro comercial de la localidad francesa de Capbreton.

   El año 2008, el 7 de marzo, el ex concejal socialista en la localidad guipuzcoana de Mondragón, Isaías Carrasco, es asesinado con tres tiros por la espalda. El primer día de la primavera, estalla un coche bomba cargado con 70 kilos de explosivos junto al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra (La Rioja). El 30 de marzo, explota un artefacto en un repetidor del monte Izarraitz de la localidad guipuzcoana de Azpeitia. El 12 de abril, explota otra bomba junto a la subestación de telefonía y televisión de Lapoblación (Navarra). El 17 de abril, ETA explosiona una bomba en una sede del PSOE en Bilbao y hiere a siete ertzainas.

   En el año 2009, ETA recrudece su actividad. La Gendarmería francesa acusa a ETA del robo de 30 vehículos ese año. El primer atentado tuvo lugar el 16 de enero, con un explosivo junto a un repetidor de televisión de Santa Bárbara de Hernani (Guipúzcoa), en cuyas inmediaciones habían escondido dos bombas-trampa, intentado causar víctimas entre los ertzainas que acudieron a inspeccionar la zona. El 9 de febrero ETA detonó una furgoneta-bomba en el Campo de las Naciones de Madrid, que no causó víctimas pero sí importantes daños materiales. El atentado tuvo lugar apenas unas horas después de que el Tribunal Superior anulara las candidaturas auspiciadas por la banda terrorista para las elecciones vascas del 1 de marzo.  Doce días después, el 23 de febrero, atacaron la sede del PSE (Casa del Pueblo) en Lazkao, que provocó importantes daños materiales en viviendas cercanas. El 26 marzo, ETA hizo estallar una bomba junto al domicilio del empresario Juan Manuel Arana, presidente de Astilleros de Murueta, en Amorebieta (Vizcaya). El 6 de mayo ETA ataca un repetidor situado en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo, un día después de la investidura del socialista Patxi López como lehendakari. El 19 de junio, ETA asesina al inspector de la lucha antiterrorista Puelles García. El 09 de julio, ETA hace estallar un artefacto en la casa del pueblo del PSE en Durango. El 29 de julio, una bomba de ETA deja 65 heridos en un cuartel de la Guardia Civil en Burgos. El 30 de julio ETA asesina, con una bomba lapa, a dos jóvenes guardias civiles en Mallorca: Carlos Sáenz de Tejada García, de 28 años, y Diego Salva Lezaun, de 27 años. El nueve de agosto se registran una serie de explosiones etarras en distintos locales hosteleros mallorquines.

   La actividad criminal etarra pareció detenerse hasta que, el 16 de marzo de 2010, ETA asesina en Francia al gendarme Jean Serge Nérin en el marco de una persecución. Ese año, el Ministerio del Interior francés señala que ETA robó 15 vehículos, la mitad que el año anterior.

Los secuestros

   A lo largo de su historia, ETA ha secuestrado a 77 personas. Algunas fueron liberadas tras el pago de los rescates o gracias a la intervención de las Fuerzas de Seguridad. Otras fueron asesinadas por los separatistas vascos. La banda de izquierdas empezó a utilizar esta técnica el uno de diciembre de 1970, con el secuestro del cónsul alemán Eugenio Behil, que duró 25 días. El secuestro más largo de ETA ha sido el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, liberado el primero de julio de 1997 por la Guardia Civil tras 532 días de cautiverio. Ese mismo día, la banda terrorista había puesto en libertad a Cosme Delclaux.

   Pocos días después, ETA recurría otra vez al secuestro para demostrar su fuerza e intentar chantajear al Gobierno. El 12 de julio de 1997, Miguel Ángel Blanco, diputado del PP en la localidad vizcaína de Ermua, apareció maniatado y con dos tiros en la nuca en una zona rural de Lasarte. En los últimos años, los responsables de la lucha antiterrorista consideraron que ETA no secuestra porque tiene sus necesidades financieras cubiertas con el cobro del 'impuesto revolucionario'.

   Los secuestros más largos fueron los de José Antonio Ortega Lara, José María Aldaya, Emiliano Revilla, Cosme Delclaux, Julio Iglesias Zamora, Luis Súñer, Adolfo Villoslada y Diego Prado y Colón De Carvajal.

El 'impuesto revolucionario'

Los métodos de extorsión mafiosos de ETA incluían el envío de cartas amenazantes a empresarios, o pagaban o atentaban contra su patrimonio y su integridad física. La banda terrorista llegó a aplicar 'intereses de demora' a quienes demoraban el pago. El lugar habitual de muchos cobros eran las "Herriko tabernas".

La trama empresarial

   Las investigaciones tras la detención, en Bidart, de los jefes de ETA en 1992, probaron la existencia del 'Proyecto Udaletxe', un grupo de empresas etarras para financiar a las organizaciones separatistas que apoyaban a la banda y mantener a sus sicarios  en el extranjero. Esa red movía unos 2.000 millones de pesetas al año, por España, Cuba, Panamá, Venezuela y Cabo Verde.

   En 1998 el poder judicial, en el mes de mayo, desmanteló un conglomerado de empresas de la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) que financiaba a ETA. En julio, se cierra el diario Egin y de la emisora Egin Irratia por difundir los planteamientos de su estrategia. A finales de año, los jueces procesaron a 26 personas y declararon ilegal a KAS por ser un ente etarra. En el año 2000, una operación contra Xaki, considerado el aparato de relaciones internacionales de ETA, aportó datos relevantes sobre las finanzas de la banda terrorista en Iberoamérica. Ya en 2002, la judicatura debilitó la financiación terrorista, desmantelando el entramado financiero de las 'herriko tabernas', sedes de Batasuna.

Para saber más 

 
 
 


FUNDACIÓN NACIONAL FRANCISCO FRANCO // Avda. Concha Espina, 11, 2º - 28016 Madrid -
Tel. 91 541 21 22 - Fax 91 541 43 82 - secretaria@fnff.es
Powered by La Compañía