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IU, PODEMOS y la manipulación del franquismo
 
 
 
Rafael Nieto
 
 
   Lamentablemente, lo peor que nos podría pasar como país, esto es, el ascenso de partidos que recuerdan muy fielmente el Frente Popular de la II República, es la principal conclusión que nos dejan las elecciones europeas del pasado domingo. La buena noticia que representa el aparente fin del bipartidismo y, por ende, de la casta política nacida en la Transición, se desvirtúa con este giro radical a posiciones marxistas o estalinistas por parte de millones de españoles que han votado a IU o a Podemos. Y es que hay un elemento al que casi nadie da en España la importancia que tiene. Me refiero al "nudo gordiano del franquismo". Mientras no se desanude la realidad ficticia que la izquierda ha construido sobre el franquismo será imposible que exista una verdadera derecha nacional (nada que ver con el PP, que ha optado por el progresismo y ha abandonado sus raíces cristianas).
 
   Si en varios países de Europa vemos cómo, con enorme naturalidad, han crecido partidos considerados como de "extrema derecha" (partidos que defienden límites sustanciales a la inmigración y políticas nacionalistas y euroescépticas), en España lo que crece es la extrema izquierda. Y extrema derecha en España no existe, o existe de manera residual y casi anecdótica. El ingrediente del franquismo, que nos diferencia de los países de nuestro entorno, es el que casi nunca aparece en los analisis politológicos. El PP ha hecho un daño terrible a España permitiendo que se haya manipulado tan groseramente la realidad de lo que significó para el país el régimen autoritario de Franco (que no dictadura). Ha contribuido, con su silencio cobarde (cuando no con su ignorancia supina de esa realidad) a que la izquierda haya hecho de aquella etapa histórica un tiempo de rencores, crímenes y sangre, donde lo que hubo (a partir de los años ´50) fue básicamente crecimiento económico sostenido, una convivencia pacífica entre la mayoría de los españoles y una enorme estabilidad de las instituciones del Estado.
 
   La prueba básica de lo que estoy diciendo la tenemos si consideramos que, mientras Podemos e IU (fuerzas estalinistas y por tanto partidarias de la dictadura del proletariado) son vistas por la mayoría de los españoles como "partidos democráticos", a los considerados como de "extrema derecha" se les niega la legitimidad democrática, hasta el punto de que varios destacados dirigentes nacionales han pedido reiteradamente que esos partidos sean ilegalizados a través de la Ley de Partidos. ¿Por qué unos sí y otros no? Muy fácil: por la manipulación del franquismo y las consecuencias que se han derivado de ella en nuestro sistema actual. ¿Hay solución para este problema?
 
   Políticos como Rafael López Díeguez sostienen que será la "nueva Europa" la que arrastre a España a posiciones políticas distintas, donde fuerzas como AES, Falange, etc. sean vistas con normalidad por el conjunto de la población. Otros opinan que sólo es posible revertir la situación a través de un cambio sustancial de las leyes educativas (que si dependen del PP y del PSOE, seguirán siendo tan manipuladoras como hasta ahora). Otros, entre quienes me incluyo, simplemente nos encomendamos a Nuestro Señor y a la Virgen María. 
 
 
 
 
 


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