Negro sobre Blanco
 
 
 
José Ruiz de la Hermosa, primer mártir de la Falange
 
PPG - FNFF 
 
 
 
José Ruiz de la Hermosa, natural de Daimiel, Ciudad Real. Era Funcionario de la Delegación de Hacienda de Canarias. Estaba afiliado a las JONS desde el año 1931. Asistió al mitin de la Fundación de Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933, para lo que se había trasladado en avión desde Canarias. Al finalizar el citado acto, marchó a Daimiel, donde asistió a un mitin organizado por las Juventudes Socialistas. En un momento del mismo, cuando se hallaba en el uso de la palabra un tal Alcázar y estaba criticando al gobierno porque “no sólo no facilita el trabajo a los obreros, sino que los ametralla”, uno de los asistentes añadió: “Y los mata”, a lo que Ruiz de la Hermosa respondió a viva voz con un “acordaos de Casas Viejas”. Entonces, el joven jonsista se vio rodeado por una muchedumbre enloquecida, que se abalanzó sobre él, golpeándole hasta expulsarlo del local. Ya una vez en la calle, uno de los asistentes al acto le asestó una puñalada mortal, con una aguja de cardar, dejándolo moribundo.
 
   Cuando su cuerpo yacía en el suelo, el resto de la chusma que había asistido al acto socialista, le rodeó y se ensañó con él, golpeándolo hasta que fue trasladado a la Casa de Socorro, en la que ya ingresó cadáver. Era el día 2 de noviembre de 1933. Una burla del destino hizo que el autor de la puñalada se llamase Pedro José Ruiz de la Hermosa, militante socialista, en lo que se ha considerado una trágica premonición de la cercana Cruzada Nacional de Liberación. Está considerado el Primer Caído de la Falange, en atención a su asistencia al mitin fundacional, donde dijo aquello de: “Yo soy jonsista, pero de José Antonio”.
 
   José Antonio Girón de Velasco, contaba como en 1935, cuando se procedía a revisar la confección de un libro sobre los Caídos Falangistas, José Antonio intervino para decir: “No os olvidéis de José Ruiz de la Hermosa”. Ante su tumba, José Antonio pronunció las siguientes palabras: “Algún día, cuando España vuelva a ser España, vendremos todos nuevamente ante esta tumba, no para hablar ni para llorar, sino con silencio, a escuchar lo que este camarada nos dice con su ejemplo. José Ruiz de la Hermosa dejó padres, dejó amigos, dejó quizá hondos afectos, pero José Ruiz de la Hermosa ya no es de sus padres, ni de sus amigos ni de sus afectos. Su ausencia le convierte en un símbolo de la España que anhelamos, y los símbolos que nacen de tan limpio ejemplo perduran sobre los tiempos”. 
 
   En Daimiel no fue autorizado un acto. El sacrificio del primer mártir de la Falange impresionó vivamente a José Antonio. El fundador lo recordaría en innumerables ocasiones: “No olvidéis a Ruiz de la Hermosa, el primero de nuestros Caídos. No había vestido la camisa azul, ni lanzado nuestros gritos, ni sospechado que íbamos a tener el 'Cara al Sol' para hacer más alegre nuestra muerte. Pero era un verdadero falangista. Vino, vio, creyó y murió. Tenía la manera de ser de los mejores.” Uno de los Institutos de Educación Secundaria de su localidad natal llevaba su nombre, hasta la década de 1990, fecha en que la institución cambió su nombre de forma revanchista a Ojos del Guadiana. También existía una calle a su nombre.
 
 


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