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Judíos egipcios rescatados por el régimen franquista en 1967


El régimen del 18 de Julio no sólo salvó a miles de judíos de la muerte durante la Segunda Guerra Mundial, sino que siguió protegiéndoles en las décadas siguientes, una vez derrotado el III Reich.

La historiografía antifranquista trata de negar el rescate de miles de judíos por orden del Generalísimo Franco, y cuando no puede lo minusvalora de dos maneras: atribuyendo todas las acciones a unos diplomáticos que actuaron al margen y hasta contra las instrucciones de Madrid o explicándolas como una maniobra política para obtener un mérito ante los Aliados justo cuando Alemania empezaba a perder la guerra.

Los hechos son rotundos: Franco ordenó a las embajadas españolas proteger y salvar a los judíos que pudieran y para ello se empleó los famosos decretos de otro general, Miguel Primo de Rivera, que extendían la nacionalidad española a los sefardíes, pero que habían caducado en diciembre de 1930.

Esta protección del Generalísimo y su régimen a los judíos se extendió más allá en el tiempo. El periódico El Mundo ha publicado un reportaje sobre la mediación realizada por el embajador de España en Egipto, Ángel Sagaz, y su esposa, Úrsula Zinsel, presidenta honoraria de Cáritas en ese país árabe, para obtener del Gobierno de Gamal Abdel Nasser la liberación de unos 1.500 judíos encarcelados a raíz de la guerra de los Seis Días (1967). La operación, que se prolongó hasta 1970, se realizó a petición de Israel a Madrid, aunque ambas naciones no mantenían relaciones diplomáticas.

Como escribe el autor del reportaje,

“El 21 de junio de 1967, con los rescoldos aún humeantes de la derrota árabe en la Guerra de los Seis Días, la España de Franco emprendió una operación secreta para liberar a cientos de judíos confinados en cárceles egipcias y evacuarles del país en compañía de sus familias. (…) La orden de Exteriores, no obstante, pedía expresamente proporcionar protección a sefardíes o no sefardíes”

En cumplimiento de la orden del Ministerio dirigido por el vasco Fernando María Castiella, el embajador español concedió pasaportes a todos los judíos que pudo, tuviesen o no vínculos con España; en total, unos 1.500. El régimen les acogió en España hasta que pudieron trasladarse a otros países.

La generosidad española tiene tanto más mérito cuanto se tiene en cuenta las votaciones de las autoridades de Israel a favor del aislamiento de España después de la guerra y en contra del levantamiento de las sanciones impuestas a los españoles.

Tres años antes, en 1964, un decreto firmado por el Caudillo estableció el Museo Sefardí en la Sinagoga de Samuel Levi en Toledo.



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