Memoria Histórica para todos
 
 
 
La ACdP debería quejarse ante los sucesos contra Onésimo Redondo
 
 Redacción FNFF
 
 
 
   Como muchos sabrán se ha concedido una licencia para derribar el monumento a Onésimo Redondo en Valladolid (http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201501/22/ayuntamiento-valladolid-licencia-para-20150122173345.html), que fue miembro de la Asociación Católica de Propagandistas.
 
   Onésimo tiene abierta una causa de beatificación que está estudiándose en la Archidiócesis de Valladolid. Dicha causa la copiamos más abajo, junto con la de Gonzalo Ortiz Portillo: 
 
 
Causas en estudio por la Archidiócesis de Valladolid
 
Gonzalo Ortiz Portillo
Militar de probados méritos y brillante carrera, era el hombre de confianza de Onésimo Redondo, el fundador de las J. O. N. S. Ingresó en la Academia de Caballería en septiembre de 1916. Fue ascendido a capitán el 1 de octubre de 1925. En el 1929 se le concedió la medalla del Mérito Militar, y el año 1931 se encontraba destinado en Tajersit, en el Marruecos español, al frente de la Mehal-la Jalifiana del Rif número 5. El advenimiento de la República le movió a apartarse de sus actividades militares, inclinándolo a la política y al periodismo. Demostró siempre cualidades de gran entereza y de hombre de arraigada fe.
 

Onésimo Redondo
Figura muy destacada como fundador de las J. O. N. S. en el campo de la política, tuvo desde muy joven una señalada de actuación en el orden católico-social. Se había licenciado en Derecho en 1926 en la Universidad de Salamanca. Como protagonista tomó parte en la Asamblea Regional de Castilla y León en la Semana Santa de 1930, representando a Valladolid. Orador vibrante, temperamento lleno de noble exaltación patriótica, se entregó en cuerpo y alma a lo que creía labor más urgente. Cayó asesinado cuando una vez iniciado el Movimiento se dirigió al Alto de los Leones para visitar a los jonsistas y falangistas vallisoletanos que habían ocupado aquella posición en la Sierra. Cometió la imprudencia de que su viaje fue anunciado con toda precisión por la radio, lo que hizo facilísimo que miembros de la columna roja de Mangada que andaban por Villacastín le interceptasen el camino a la altura del pueblo de Labajos. Allí cayó con quienes le acompañaban, menos uno que pudo salvarse, abatido por ráfagas de ametralladora.
 
 
   Por tanto, desde la FNFF creemos que la dirección de la Asociación Católica de Propagandistas debería protestar ante tal atropello e injusticia histórica.
 
 


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