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La diada y sus mitos
Eduardo Palomar Baró 
 
Dentro de las manipulaciones, tergiversaciones, falacias y falsedades históricas tan en boga en estos tiempos, se aprovecha la fecha del 11 de septiembre, festividad de la Diada de Cataluña, para que grupos radicales de nacionalistas e independentistas organicen actos vandálicos y, los no “oficialmente” tan extremados, deformen la realidad de lo ocurrido. Hay que dejar bien claro que la Guerra de Sucesión no tuvo un cariz nacionalista, catalanista y separatista. Lo que realmente tuvo fue un carácter meramente sucesorio y antifrancés.
Los catalanes eran partidarios del segundo hijo del emperador Leopoldo I, el archiduque Carlos, que era sobrino de la reina de España, Mariana de Neuburg, en contra del nieto del rey francés Luis XIV, Felipe de Anjou, de la casa de Borbón y que sería proclamado como Felipe V.
 
Como sea que la historia catalana se ha escrito y se sigue escribiendo con apasionamiento, con romanticismo, con fanatismo, con parcialidad y con miras políticas, uno de los grandes prosistas catalanes contemporáneos, Josep Pla se preguntaba: “¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva historia? ¿Cuándo tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?” Y es que hay que tener en cuenta que el pasado fue como fue y no como nos gustaría que hubiese sido.
 
El documento más importante de aquel 11 de septiembre de 1714 es el Bando o Pregón que se divulgó en esa fecha y que salió publicado en el libro Los Fueros de Cataluña de José Coroleu y José Pella Forgás, abogados del ilustre Colegio de Barcelona. Fue  editado en Barcelona en 1878. El Bando auténtico y completo vio la luz en el 2º Tomo de la Historia del memorable sitio de Barcelona, de Editorial Bruguera.
 
 
 
Por la importancia de este documento hemos procedido a su traducción del catalán al español. Dice así:
 
PREGÓN. Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-españolas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia. Se hace saber, que si luego, inmediatamente de oído el presente pregón, todos los naturales, habitantes y demás gentes hábiles para el ejercicio de las armas no se presentan en las plazas de Junqueras, Born y Plaza de Palacio, a fin de que unidos con todos los Señores que representan los Comunes, se pueda rechazar los enemigos, haciendo el último esfuerzo, esperando que Dios misericordioso, mejorará la suerte. Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y DAN TESTIMONIO A LAS GENERACIONES VENIDERAS, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, QUEJÁNDOSE DE TODOS LOS MALES, RUINAS Y DESOLACIONES QUE SOBREVENGAN A NUESTRA COMÚN Y AFLIGIDA PATRIA, Y EXTERMINE TODOS LOS HONORES Y PRIVILEGIOS, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España, y finalmente dicen y hacen saber, que si después de una hora de publicado el pregón, no comparezca gente suficiente para ejecutar la ideada empresa, es forzoso, preciso y necesario llamar y pedir capitulación a los enemigos, antes de llegar la noche, para no exponer a la más lamentable ruina de la Ciudad, para no exponerla a un saqueo general que profane los Santos Templos, y al sacrificio de niños, mujeres y a los religiosos. Y para que a todos sea generalmente notorio, que con voz alta, clara e inteligible sea publicado por todas las calles de la presente ciudad. Dado en la casa de la Excelentísima Ciudad, residiendo en el Portal de S. Antonio, presentes los mencionados Excelentísimos Señores y personas asociadas, a 11 de Septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714.                                                        


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