Actualidad
 
 
 
La religión independentista
 
 
Rafael Díaz de San Pedro
 
 
   Si hace años nos hubieran dicho que el País Vasco se tendría que convertir en la región de España más descristianizada nos habríamos echado a reír al oír semejante barbaridad. Y es que uno no puede menos que recordar aquel chiste de un alcalde de Vitoria, que era una ciudad tan religiosa, que no tuvo más remedio que poner por las calles un letrero que decía; "Se prohíbe decir misas en esta esquina bajo multa de 25 pesetas".
 
   Pues bien; hemos leído un informe del CIS en el que se dice que en el País Vasco el número de encuestados que se declaran católicos es, solamente, el 58,6% de la población. Un porcentaje inferior a la media nacional que viene a ser del 72,1 %.  
 
   Por supuesto que nos estamos refiriendo solamente a gente que afirman ser católicos, lo que no tiene nada que ver con la práctica religiosa o con la conducta, muchas veces  antirreligiosa de muchos como cierto Presidente del Gobierno español que afirma ser católico "no practicante". Pero ese es otro problema.  
 
   Lo grave es que el País vasco ha sido cuna de muchos misioneros y miles de sacerdotes vascos que han ido propagando la fe católica por el mundo. ¿Qué puede haber ocurrido para que en estos momentos sea muy difícil encontrar una iglesia llena?  
 
   El curso pasado Bilbao era la diócesis vasca con más seminaristas, porque tenía nueve. En San Sebastian había cinco, y en Vitoria uno. O sea, 15 seminaristas de un total de 1.278 que tiene toda España. En total suman menos que otras diócesis con mucha menos población, como Ciudad Real, Cádiz, Almería o Alcalá. Por eso hay que reconocer la ímproba labor que se han impuesto los obispos Munilla, Iceta y Azurmendi, y rezar mucho para que tengan éxito frente al problema que se les está planteando.  
 
   Curiosamente, esta secularización viene acompañada de un sentimiento que sustituye la religión por otra nueva que es el nacionalismo. Y es que en Cataluña ocurre también este problema, aunque hay parroquias que sí pueden verse llenas a tope. No demasiadas, pero las hay. Y estos párrocos lo que hacen es enviar a los aspirantes al sacerdocio a escuelas como, por ejemplo la de Toledo, evitando que estudien en el seminario de Barcelona.    
 
   En estos momentos el clero vasco es de los más viejos de España; y es, precisamente, este clero el que más ha compartido la tendencia nacionalista, hasta el punto que se considera que hoy menos del 10% del total sería de tendencia batasuna. Y este porcentaje es el que más oposición ha mostrado a los nuevos obispos vascos, y los que apoyan los actos proetarras que se están produciendo estas últimas semanas. O sea, que los obispos Munilla, Iceta y Azurmendi (éste en menor medida) tienen que enfrentarse a este problema. Especialmente Munilla, que es el de San Sebastian con mayor clero nacionalista y organizado en grupos como los llamados Comunidades Cristianas Populares, Herria 2000 Eliza, y una Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria.  
 
   Con la ayuda de Dios, el trabajo será arduo y lento, pero está camino de enderezarse. El clero más radical es también el más viejo, y aquellos de ideas más marxistas y convergentes con ETA son mayores de setenta y ochenta años, y tampoco encuentran relevo. Los jóvenes vascos de izquierda proetarra, simplemente no creen y, en buena medida odian a la iglesia. Por eso queda la esperanza de que el tiempo haga el resto.  
 
   Y que "San Aitor" les bendiga.
 
 
 
 


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