Actualidad
 
 
 
La traición de Fernández Villa
 
Honorio Feito  
 
 
 
   José Ángel Fernández Villa, histórico dirigente del SOMA-UGT, también ha caído en la red de los elegidos para el trinque. La Fiscalía Anticorrupción investiga la procedencia de un millón cuatrocientos mil euros, que el dirigente socialista, histórico líder minero, ocultó a Hacienda y regularizó aprovechando la criticada amnistía fiscal de 2012, tan criticada por su partido y sindicato, por cierto. Fernández Villa, más temido que amado, dicen que muy influyente y severo, se suma así a la larga colección de políticos y sindicalistas “tocados” por el vicio de aprovecharse de su posición y trincar para sí lo que debía ser de todos y para todos.  
 
   En Asturias ha caído como una losa (por eso de que Asturias es manifiestamente de izquierdas, tradicionalmente socialista), que el dirigente minero, que ha permanecido al frente del SOMA (Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias, desde hace años unido a la U.G.T, Unión General de Trabajadores), durante treinta y cuatro años, esté también bajo sospecha, por el liderazgo ejercido durante tanto tiempo y por la imagen que representa para el sindicalismo, la política y el sector minero. Y desde que se conoció la noticia, el pasado miércoles, en medio del tsunami que ha supuesto, a nivel mediático, el tema del ébola, por la prensa asturiana –más discretamente por la nacional- este asunto ha ocupado muchas páginas y ha suscitado el comentario y la crítica ácida de muchos compañeros del partido y de las labores sindicales.   La imagen de Fernández Villa se proyecta indistintamente sobre una carretera cortada al tráfico por capricho de los huelguistas que él dirigía, con el verde de los prados asturianos ennegrecido por el humo de los neumáticos ardiendo, símbolo de fuerza movilizadora, de lucha, de protagonismo. O en Rodiezmo, santuario del socialismo de la Transición, la localidad leonesa donde acudía –dice algún comentarista que con trajes de Armani- Alfonso Guerra, y ambos, y otros acompañantes, tras disfrutar de un día de campo en las montañas leonesas (tierno manto verde sobre ese tesoro que es el oro negro de la antracita y la hulla), tras los discursos amenazantes de Villa, ingeniosos de Guerra, levantaban el puño izquierdo en alto, o lo sujetaban, y cantaban La Internacional.  
 
   En Asturias ahora echan pestes. Porque la debilidad de llevarse el dinero ajeno no es patrimonio de la gente minera, que José León Delestal supo glosar como nadie y José González, El Presi, el mejor cantante de tonada asturiana, interpretar magistralmente.   Si yo fuera picador A mi amor le compraría Un collar de rojos corales Engarzado en plata fina…  
 
   El sueño del guaje, el aprendiz, por ganar dinero para cortejar a una moza, que una explosión de gas grisú cercenó al instante, ha sido traicionado por el líder del primer sindicato de Asturias y de España que supo organizarse siguiendo los procedimientos de los grandes sindicatos europeos, a principios del pasado Siglo XX, cuando otro líder, pero muy distinto a éste, don Manuel Llaneza lo creó en 1910. Fernández Villa ha traicionado, por tanto, el sueño del fundador del sindicato y de muchos de sus afiliados. Y la esencia de Manuel Llaneza, como la del guaje que quería ser picador, ahora cuando ya no hay minas porque cuesta más poner un barreno en la galería que comprar el carbón a los de Suráfrica, por ejemplo, salta esta otra explosión de gas grisú mediático para que esa legión, entregada a su líder y dispuesta a luchar por un puesto de trabajo en la mina, vea cómo su jefe es inspeccionado por un organismo especialista en descubrir el choriceo.  
   
   Y, ahora, cuando el dirigente sindical parece tocado, afloran también los mediocres haciendo leña del árbol caído… hablan de mordidas de los fondos mineros, de comisiones, de tener el don de quitar y poner presidentes en la presidencia del Principado, y en la Federación Asturiana. Hablan, pero no dicen nada, de la omnipresente influencia de Fernández Villa para manejar los asuntos delicados, desde la austeridad de un despacho o desde la habitación del hospital Adaro cuando se infartó hace unos años. Y hasta un ex presidente del Principado, supuestamente socialista como él, ha dicho que lo descubierto ahora conociendo al personaje y a sus colaboradores, no le sorprende…
 
   Y, después de todo esto, me pregunto: ¿Y por qué no lo han denunciado hasta ahora?, y deduzco que, o le tenían miedo o han vuelto la vista hacia otro lado, que es un ejercicio nacional. No me sorprende nada.
 
 


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