Cultura
 
 
 
Libro: La Batalla de Gibraltar, de José María Carrascal
 
 
"La Batalla de Gibraltar"
de José María Carrascal
Editorial Actas, San Sebastián de los Reyes, Madrid, 353  páginas.
 
 
Ángel Maestro 
 
   En este año  2013 se cumple el tercer centenario del Tratado de Utrecht (1713)  por el que España cedió Gibraltar a Inglaterra. El libro de José María Carrascal, en el que se señala en su presentación “como se ganó, como se perdió” expone con profusión de datos la historia ,muy completa, de tal hecho histórico. Anacronismo sorprendente en el siglo XXI , pues cuando el colonialismo prácticamente ha desaparecido en todo el mundo, Gibraltar sigue siendo una colonia, y  no sita en algún lugar o en algún mar lejano sino en la hipercivilizada y decadente Europa actual.
 
   José María Carrascal es uno de los periodistas españoles  más conocidos hoy, con una larguísima trayectoria profesional en su haber, con una muy particular especialización internacional, entre la que podría señalarse dentro de dicha extensa trayectoria el haber cubierto acontecimientos como la erección del Muro de Berlín, la llegada del hombre a la Luna, la guerra de Vietnam o el asunto Watergate.  Autor además de una veintena de libros aborda con rigor y gran amplitud descriptiva en “La batalla de Gibraltar” y  la lucha, estéril a lo largo de los siglos en el logro de los objetivos propuestos con el fin de recuperar para España el anacronismo histórico  de la persistente colonia y subsanar la injusticia.
 
   Carrascal relata documentadamente con conocimiento de primera mano al haber sido testigo histórico de los hechos la única victoria que España ha obtenido en tan largo pleito contra el colonialismo británico, la batalla diplomática en la ONU, perdiendo lamentablemente otras, no tanto por la fuerza del adversario aún siendo está muy considerable, sino “ por los errores, falsos cálculos y rivalidades de nuestra política”.
 
   El análisis del problema que Carrascal realiza es desapasionado y objetivo al relatar las diversas vicisitudes históricas del mismo tanto desde los inicios del expolio como su  continuación histórica, y ya en el siglo XX con el reinado de Alfonso XIII, la época de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, fracaso tras fracaso con los distintos sistemas.
 
   Especialísima atención y  amplio espacio merece la batalla diplomática en la ONU, reiteramos, única batalla ganada por España sobre el tema gibraltareño, señalando certeramente Carrascal como al perder Inglaterra dicha batalla , los ingleses lejos de amilanarse  y de replegarse,por el contrario atacaron.
 
   Pone particular interés en las luchas políticas internas, especialmente la mantenida por el ministro Castiella con el Almirante Carrero, hombre fuerte del gabinete, pues la parte por este representada pensaba que la política de Exteriores sería perjudicial para el Sahara y Guinea Ecuatorial, con discusiones especialmente tensas entre ambos. El cierre de la Verja no cabe duda que tuvo consecuencias claras para los ingleses, ya que por primera vez en los tiempos modernos España empezaba hablar con hechos, no con palabras, y tanto ingleses como gibraltareños iban a comprobar lo que era vivir sin España.
 
   La política subsiguiente del “pensar juntos”, debido a las diferentes “familias” del régimen fue seguida del “pensar (de nuevo) separados”. Analiza después Carrascal siempre con la profusión de datos inherentes al libro las vicisitudes y los fracasos de la España democrática y Gibraltar con errores como los cometidos por Marcelino Oreja, aumentados tan considerablemente   en la época de los gobiernos del PSOE con el tema de Gibraltar y la nefasta apertura de la Verja. La política de Moran a la luz de la historia, así como la de Javier Solana, y la de Moratinos, todavía con mayores dislates constituye una sucesión de fracasos y errores, continuada a pesar de declaraciones vacuas  del PP.
 
   Carrascal concluye que si a estas alturas puede pensarse que ocuparse de Gibraltar es un anacronismo, es algo que rebate concluyentemente, pues lo verdaderamente anacrónico en el siglo XXI son las colonias y la perpetuación de tal anacronismo revela que España no ha alcanzado el pleno estatuto de nación moderna  basada en la voluntad común de sus ciudadanos y la armonía de sus intereses. Las dificultades que está teniendo nuestro fracasado y nefasto  Estado de las Autonomías lo demuestra. Pudiendo decirse que mientras los españoles sigan dedicando sus energías a la “guerra incivil” que de forma abierta o encubierta vienen librando, no se logrará recuperar el Peñon y reparar la injusticia histórica de siglos.
 
 
 


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