Negro sobre Blanco
 
 
 
Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, regenerador de la Patria y padre de José Antonio
 
PPG - FNFF 
 
 
 
Miguel Primo de Rivera y Orbaneja nació en Jerez de la Frontera, Cádiz, el 8 de enero de 1870. Segundo Marqués de Estella, Séptimo de Sobremonte y Grande de España. Ingresó en 1884, a los 14 años de edad, en la Academia Militar. Al terminar sus estudios fue destinado a la Guerra de Marruecos donde, en 1893, ganó la Cruz Laureada de San Femando y ascendió a Capitán.
 
   En 1895, marchó a la isla de Cuba como Ayudante del General Arsenio Martínez-Campos Antón. En Cuba ascendió a Comandante. En 1897, su tío Femando Primo de Rivera, I marqués de Estella, al ser nombrado Capitán General de Filipinas, ll llevó consigo. En 1902 contrajo matrimonio con Casilda Sáenz de Heredia. Tuvieron seis hijos, entre ellos José Antonio, el primogénito, que fue el Fundador de Falange Española. Enviudó en 1908. En ese mismo año ascendió a Coronel.
 
   Volvió a combatir en Melilla, ascendiendo en 1912 a General de Brigada. Fue el primer General de su Promoción de la Academia General. Durante la Primera Guerra Mundial fue enviado por el gobierno español para visitar los Frentes, especialmente el francés y el británico. En julio de 1919 ascendió a Teniente General y fue nombrado Capitán General de Valencia y, poco después, de Madrid. En mayo de 1922 fue destinado a Barcelona para hacerse cargo de la Capitanía General.
 
   Los primeros años 20 estuvieron marcados por una intensa conflictividad y malestar social. A ello se sumaba un gran malestar de los Militares debido a la sangría de bajas que se producían en Marruecos, y aún permanecía vivo el recuerdo de 1898. También estaba latente el escándalo del expediente Picasso, documento elaborado para tratar de depurar las responsabilidades del desastre de Annual. El 13 de septiembre de 1923, se produjo el Golpe de Estado para regenerar a España, que contó con el consentimiento pleno del rey Alfonso XII. Se consiguió la unidad del Ejército, que le proclamó como su mejor portavoz.
 
José Antonio, su hijo, dándole novedades
 
   Miguel Primo de Rivera fue nombrado Jefe de Gobierno, organizó un Directorio Militar y suspendió la Constitución de 1876. Se convirtió en un cirujano de hierro, como había pedido Joaquín Costa. Las metas, entre otras, fueron: el restablecimiento de la paz social; el «descuaje del caciquismo»; el reforzamiento del patriotismo y la lucha contra el separatismo; y la pacificación de Marruecos. Se fundó Unión Patriótica, una asociación de “todos los hombres de buena voluntad”, que integraría a toda la sociedad y sustituyó a los partidos tradicionales, considerados corruptos, para dar soporte al nuevo régimen.
 
   En 1925 se realizó el desembarco de las Tropas españolas en la Bahía de Alhucemas, una operación conjunta hispano-francesa, que acabó con la pesadilla de la Guerra de Marruecos. Miguel Primo de Rivera se convirtió en el “pacificador”. El éxito le permitió implantar un Directorio Civil, que fue el comienzo de la creación de un “Régimen nuevo”, ayudado por la Asamblea Nacional Consultiva. España recuperó el pulso y la prosperidad durante los años de su Dictadura, realizándose obras muy importantes que modernizaron la Nación y consiguiéndose grandes avances de todo tipo.
 
   A partir de 1928 comenzó el declive, con malas relaciones con el rey, plasmadas en su conocida frase: “A mí no me borbonea nadie”. A finales de  1929 y comienzos de 1930, las cosas van de mal en peor. El rey ya no tiene suficientes puntos de acuerdo con él y, en enero de 1930, Primo de Rivera dimitió y comenzó su exilio en París. Allí tuvo que sufrir no sólo achaques físicos, sino perplejidad moral. Fue la llamada por José Antonio “la hora de los enanos”, la ocasión de hacer “leña del árbol caído”. Solo y deprimido, muy enfermo, falleció en París, el 16 de marzo de 1930, a los 60 años de edad. Su entierro constituyó una importante manifestación de duelo que contrastó con el mutismo oficial.  
 
 
 
 


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