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Misa en Paracuellos del Jarama
 
 
 
   El Señor Obispo de Alcalá de Henares, Don Juan Antonio Reig Pla, ha visitado pastoralmente "La Catedral de los Mártires", el Camposanto de los Mártires de Paracuellos del Jarama. Por vez primera, ha salido procesionalmente tras la misa con el Santísimo Sacramento, bendiciendo cada una de las inmensas fosas donde reposan los cuerpos de miles de asesinados, acompañado de abundante clero y numerosos fieles.
 
   El prelado complutense entró en la capilla, abarrotada hasta el punto de quedarse numerosos asistentes fuera del templo, precedido por los sacerdotes concelebrantes y seguido por el Presidente de la Hermandad en un ambiente de gran fervor y recogimiento, se ofició un solemne pontifical, cantándose la "Misa de Ángelis", coreada masivamente por los asistentes.
 
   Monseñor Reig recordó a los 134 beatos de este lugar ya elevados a los altares, así como a los muchos sacerdotes y religiosos victimados por odio a la fe, así como gentes de toda condición, muchos de ellos menores de edad y completamente inocentes.
 
   Explicó también que el don más precioso que tenemos es la Fe y que estos mártires dieron testimonio de ella, como también debemos darlo nosotros y esforzarnos por conseguir una Nación que se postre ante Dios, cuyas leyes se correspondan con la moral. Citó las palabras de ayer mismo del Papa, denunciando el aborto y la eutanasia que ya se está practicando subrepticiamente, para defender la integridad de toda vida inocente que nadie puede suprimir. Queremos una nación donde triunfe el amor entre los esposos, con la bendición de muchos hijos, como renuevos de olivo en torno al altar.
 
   Queremos paz, prosperidad y dignidad para todos. Que los mártires y la Santísima Virgen con su intercesión nos ayuden a conseguirlo. Tras concluir la Misa se colocó la Sagrada Hostia en la Custodia mientras se cantaba el "Pange lingua". Luego se inició la procesión eucarística por todo el Camposanto, con cruz alzada al frente.  Seguía el clero celebrante, el Obispo con el Santísimo y el pueblo.
 
   Ante cada fosa se repitió la misma ceremonia. La trompeta interpretaba "La muerte no es el final", se producía la Bendición Eucarística y se cantaba el "Christus vincit". Presbíteros y pueblo seguían con atención y devoción cada parada.al paso del Santísimo en la Custodia, puede verse a la hija del Caudillo, la Excelentísima Señora Duquesa de Franco, Doña Carmen Franco Polo.
 
   También hubo una visita a los pinos donde se consumaron la mayoría de los fusilamientos, algunos de cuyos troncos todavía conservan balas de aquella ignominiosa hecatombre, perpetrada por socialistas y comunistas a las órdenes directas de Santiago Carrillo, con la responsabilidad de todo el Gobierno del Frente Popular y autoridades de la República.
 
   Aquí murieron por miles, sin una sola apostasía, muchos perdonando, todos con una oración en los labios y con un ¡Arriba España! y un ¡Viva Cristo Rey!
 
   La procesión volvió por el mismo camino, con el cerro y la Cruz de cal que señalan el sacrosanto lugar del cruento martirio.
   
   Y se repitió, una y otra vez, la misma ceremonia ante cada fosa, sin prisa, sin nervios, sin agobios, con esa paz infinita que nos une en hilos invisibles con la eternidad.
 
   Acompañó la mañana, fresca y clara, que se fue poblando de nubes como si se asentaran en ellas,  desde los cielos, para ver este momento inenarrable y excelso, miriadas de ángeles, confesores y mártires, hermanos y camaradas de los que cayeron y de los que quedamos.   
 
 
 


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