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Nos devuelven (en) la luz
 
José Manuel Cansino
Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla
 
 
 
   Antes del 31 de Agosto, la mayor parte de españoles con contrato de suministro eléctrico veremos como una de nuestras facturas se reduce en unos 25 euros. El ajuste de una cantidad tan modesta tiene, no obstante, un origen complejo y polémico. La factura de la luz sigue siendo difícil de entender. Además, la regulación y funcionamiento del sistema eléctrico español (o Ibérico pues integra a Portugal), están inmersos casi siempre en polémicas y pugnas entre las empresas eléctricas y los gobiernos de turno. 
 
   Como es sabido, en diciembre pasado y de manera sorpresiva, el Gobierno declaró nula la subasta en la que se fijaba el precio al que llegaría la electricidada nuestras casas durante los tres primeros meses de 2014. La decisión, que no acabará en sanción a las empresas que concurrieron porque es prácticamente imposible demostrar que hubo colusión (o apaño) en la subasta, suponía el fin de este sistema de fijación del precio.
 
   La subasta declarada nula y el sistema en el que basaba tenían un fundamento muy discutible. Las empresas comercializadoras de electricidad (las que se ocupan de distribuir la electricidad desde las redes de alta tensión hasta los enchufes de nuestras casas), pagaban un precio por la electricidad que luego nos iban a facturar incluyendo un seguro que garantizaba que no iban a existir interrupciones en el suministro; cortes eléctricos para que nos entendamos.
 
   Asegurarse frente a ese riesgo tiene muy poco sentido habida cuenta de que la capacidad instalada en España (la capacidad de generación eléctrica) es más del doble de la que se necesita. Incluso cuando se producen los picos máximos de demanda en invierno y en verano. En definitiva pagar un seguro frente a este riesgo es algo parecido a asegurar un coche contra el riesgo de accidentes a pesar que de no vamos a coger el coche.
 
   El gobierno estimó entonces el ahorro por evitar el pago de este seguro en unos 300 millones de euros. Una cantidad que dejarían de percibir las empresas que participaban como oferentes en esa subasta y que dejarían de pagar con consumidores en sus facturas. Retengamos esta cifra en mente.Una vez eliminado el mecanismo de la subasta para las denominadas “empresas comercializadoras de último recurso” como sistema de fijar el precio de la electricidad para cada trimestre y mientras el gobierno diseñaba el nuevo mecanismo, hubo que resolver el problema de cuál sería el precio de la electricidad en los tres primeros meses de 2014 una vez que declaró nulo el precio de la subasta de diciembre.
 
   Así las cosas el gobierno fijó un precio provisional (a la espera de conocer cuál sería el precio de mercado) de 48.48 euros por Megavatio hora pero acompañado de un mecanismo de compensación para los consumidores. Ese mecanismo consistía en que si, una vez finalizado el primer trimestre de 2014 y conocido el precio de mercado, éste resultaba ser inferior a los 48.48 euros, entonces las empresas de comercialización eléctrica tendrían que devolver el exceso cobrado.Pues así ocurrió que el precio final de mercado en promedio para los meses de enero a marzo ha sido de 26.27 euros por megavatio frente a los 48.48 fijados inicialmente. Globalmente esto supone una reducción de unos 310 millones de euros; una cifra muy parecida a la estimación del gobierno sobre cuánto se abarataría el precio de la electricidad al eliminar la subasta de último recurso.
 
   Así que dividiendo los 310 millones de euros entre los aproximadamente 16 millones de clientes de las eléctricas, resulta esta cantidad promedio de los 25.5 euros por barba que se nos abonará en la factura eléctrica. Naturalmente habrá variaciones entre los hogares. Un consumidor doméstico suele tener una potencia contratada de 3.3 kilovatios y un consumo anual de 3.000 kilovatios; esa es la referencia para los 25.5 euros. Sin embargo, una familia con dos hijos podría recibir una cantidad mayor –entorno a los 33 euros- ya que suele tener una potencia contratada de 4.4 kilovatios y un consumo anual de 3.900.
 
   El precio de la electricidad sigue siendo el de un bien (para los hogares) y un factor productivo (para las empresas) extraordinariamente importante en sociedades electrificadas como la española. Recientemente se acaba de hacer público un interesante estudio del profesor David Robinson (disponible en www.eurocofin.es) que analiza comparativamente los precios de la electricidad en la Unión Europea. Sus conclusiones son muy diferentes a las de otros análisis, pero deben leerse con interés.
 
 
 
 


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