Negro sobre Blanco
 
 
 
Rafael Sánchez Mazas, ni me arrepiento, ni me olvido
 
PPG - FNFF
 
Rafael Sánchez Mazas nació en Coria, Cáceres, el 18 de febrero de 1894, aunque hay biógrafos que opinan que nació en Madrid. Fue Periodista, Novelista, Escritor, Ensayista y Miembro Fundador de Falange Española. Posteriormente fue Ministro en el segundo Gobierno Nacional de España, 1939-1941. Fue, asimismo, el creador del grito ritual “¡Arriba España!”.
 
   Nació en el seno de una familia de la alta sociedad, siendo su madre de procedencia bilbaína. Vivió en Bilbao durante sus años de infancia. Se licenció en Derecho en el Real Colegio de Estudios Superiores de María Cristina de San Lorenzo de El Escorial.
 
   En 1915 publicó Pequeñas memorias de Tarín. Escribió en la revista bilbaína Hermes y en los diarios ABC, El Sol y El Pueblo Vasco. En 1921 estuvo en Marruecos como corresponsal de dicho periódico y en 1922 en Roma trabajando para ABC. Vivió en Italia siete años y se casó con Liliana Ferlosio. Regresó a España en 1929.
 
   Fue consejero de José Antonio Primo de Rivera, ideólogo y propagandista de Falange. En febrero de 1933  colaboró en el semanario El Fascio, en su único número, pues fue prohibido. Compuso, a petición de José Antonio un texto en prosa poética que había de divulgarse mucho, Oración por los Caídos de la Falange, que se publicó en Haz el 12 de octubre de 1.935.
 
   También participó en la composición de la letra del Cara al Sol, himno de la Falange Española. De su pluma son estos dos versos: “Volverán banderas victoriosas / al paso alegre de la paz”. Llegó a tener el carné número 4 de la Falange. Una de las pocas cartas que escribió José Antonio antes de ser fusilado, fue para Sánchez Mazas. “…Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilados, frente a caras desconocidas (…) Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propias, rodeado de caras familiares…”           
 
   En marzo de 1936, Rafael Sánchez Mazas fue hecho prisionero en Madrid por los milicianos rojos. Aprovechando un permiso temporal por el nacimiento de su cuarto hijo, consiguió refugiarse en la embajada de Chile. En otoño de 1937  intentó la fuga pero el 29 de noviembre de 1937 fue detenido en Barcelona. Estuvo en el barco-prisión Uruguay hasta el 24 de enero de 1939, cuando fue conducido al Santuario de Santa María del Collell junto a otros prisioneros para ser asesinados. El 30 de enero escapó de un fusilamiento en masa, cuando las balas ni le rozaron y huyó campo a través hasta que alcanzó un bosque y se pudo refugiar. Caminó toda la noche y tuvo la inmensa suerte de encontrarse con los falangistas de la Quinta División de Navarra, en Cornellá de Terri. Este episodio, con muchas tergiversaciones y mentiras, es la base sobre la que se asienta la narración de la novela Soldados de Salamina, de Javier Cercas y la película del mismo título dirigida por David Trueba. Sánchez Mazas, a modo de salutación y ofrenda, escribió a los pocos días de este suceso: “Al unirme a la España Nacional y a la santa hermandad de la Falange –gran guardia del destino patrio, innumerable y heroica familia- tengo el alma desbocada, a la vez de amargura y de júbilo, por la memoria de aquél Capitán mío, a quien tanto quise y perdí: José Antonio Primo de Rivera”.          
 
   En febrero de 1940 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua y en 1951 nombrado Presidente del Patronato del Museo del Prado. Fue, también, Delegado de la Falange Exterior, Consejero Nacional y Vice-Presidente de la Biblioteca Nacional. Junto a numerosísimos artículos periodísticos, en 1951 publicaba La vida nueva de Pedrito de Andía, de la que el crítico Miguel García Posada llegó a decir en 1995, al salir una nueva edición que es “una novela que roza la perfección”.
 
   Continuó con Lances de Boda en 1952,  y ya en 1956, Las aguas de Arbeloa y otras cuestiones. Póstumamente se publicó, en 1971, Sonetos de un verano antiguo y otros poemas y en 1996, Rosa Kruger, una novela escrita durante su estancia como refugiado en la embajada de Chile en Madrid, pero que nunca llegó a publicar, a excepción de algunos capítulos en revistas literarias.
 
   Eugenio Montes escribió estas líneas con ocasión de la llegada a la Ciudad Condal: «...Con pelliza de pastor y pantalón mahón agujereado de balazos, y ese color centeno de extremeño, duro de huesos e increíble de alma, he aquí, milagroso y cierto, a Rafael Mazas... A Sánchez Mazas, el más antiguo falangista de todos los vivos y a la par el más nuevo porque llega, casi resurrecto, del otro mundo, después de un viaje dantesco por países de sueño y pesadilla, con prisiones, barcos fantasmas, cárceles en el mar y en la tierra firme, insomnios, hospitales, paredes frías, fusilamientos, fugas, bosques, y al término de la noche y de las lunas, el encuentro alborozado con nuestras tropas, libre por fin, en el lugar y el momento en que, junto a la sombra azul del Pirineo, se libera España....»          
 
   Era padre del escritor Rafael Sánchez Ferlosio, del cantautor Chicho Sánchez Ferlosio y del matemático Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio, y abuelo de Máximo Pradera, presentador de televisión, humorista y guionista.
 
   Falleció en Madrid el 17 de octubre de 1966 en su domicilio de la calle del Doctor Fléming. Antes de morir le dijo a su hijo Rafael que hiciera saber a todos sus camaradas, que en esos momentos “Ni me arrepiento ni me olvido…”, refiriéndose a su condición de falangista, en un tiempo en el que ya empezaban, desgraciadamente, los “cambios” de camisa y de chaqueta.
 
 


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