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Reflexión de Navidad

Pilar Gutiérrez Vallejo *   

Hace 2000 años ocurrió algo muy sencillo y, sin embargo, cada día más complicado: que una muchacha adolescente, soltera y “sin recursos” dijo sí a la vida. A una vida inesperada y peligrosa que ponía en jaque todos sus planes y proyectos; a una vida totalmente nueva. Pero esa joven dijo si a la vida sin dudar, dijo sí al amor, a Dios… y su nombre era María.

Sin ese sí primordial hoy no habría Navidad, no habría esperanza para los que sufren, no habría Fe en la Bondad, no habría valor para perseverar... Sin ese sí primordial, a estas alturas ¡ya no habría ni Humanidad!

Durante estos días de Navidad, queremos tener muy presente el valor de la vida; la vida de los seres indefensos y pequeñitos en quienes vive el Gran Protagonista de la Navidad; y también la vida de las madres asustadas y descorazonadas que no se atreven a dar ese sí que les permita nacer. Queremos responder con generosidad a la gracia que hemos recibido de nuestro Creador y Salvador a través de nuestras madres, ayudando a otras como ellas a no romper la cadena de amor que une el Paraíso con la tierra. Sin ese sí primero que ha sido confiado al corazón de una madre, el mundo tiene sus días contados.

"Lo que hagáis a cada uno de estos, Mis pequeñuelos, a Mí me lo hacéis", nos dijo Jesús. Ayudémosle esta Navidad a seguir salvando al mundo de la desesperación, del miedo y del egoísmo. Ayudemos a las mujeres en riesgo de aborto para que no tengan que destruir la esperanza y la alegría del mundo... la Natividad. Pero ¿cómo? Sembrando vida, sembrando verdad, sembrando coraje por doquier. Y para ello contamos con la ayuda de organizaciones que van por delante, abriendo cauces a la vida y preparando el camino al Señor, para que pueda nacer cada día, en cada mujer. Una de ellas es Unidos por la Vida, que desde hace 13 años da la batalla, día a día, a la cultura de la muerte. Alístate. Colabora.

Sabemos, por experiencia, que supone un esfuerzo apoyar la vida, apoyar la esperanza, el valor, y la confianza. Supone un esfuerzo recrear la Navidad, pero es el único Camino. El resto lleva a la oscuridad y a la muerte. No dejéis que se apague la luz del mundo. ¡Defended la Navidad... defended la Vida!

 * Presidenta de Unidos por la Vida http://www.unidosporlavida.org/              



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