Negro sobre Blanco
 
 
 
Santiago Cortés, Sta Mª de la Cabeza. La Guardia Civil muere pero no se rinde
 
PPG - FNFF 
 

Santiago Cortés González, nació en Valdepeñas de Jaén, Jaén, el 7 de junio de 1897. Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1917 y obtuvo el despacho de Alférez en 1921. Participó en la Guerra de Marruecos, distinguiéndose en las Campañas de Melilla y Larache.

   En 1926 ingresó en la Guardia Civil. Ascendió a Capitán en el mes de agosto de 1934. Tuvo diferentes destinos, entre ellos: Alcaudete, Valdepeñas de Jaén, Villanueva del Arzobispo y Mancha Real. Actuó eficazmente durante la revolución de 1934, mostrando gran contundencia en Mancha Real. Después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, fue trasladado a Jaén, con un destino burocrático, sin mando sobre Tropa.
 
   Al estallar el Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936, era Capitán Cajero de la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén. Sin dudarlo, se unió a la sublevación. A causa del acoso que sufrió la Guardia Civil al fracasar el Alzamiento en Jaén, a mediados del mes de agosto de 1936, se realizó una concentración de Guardias Civiles y sus familias en el Santuario de Santa María de la Cabeza de Andújar, Jaén. Se refugiaron en el Palacete de la finca del Pilar Nuevo, en el Valle del río Jándula, 65 Guardias Civiles y 15 paisanos, con sus respectivas familias.
   
   Días después, en el Santuario de Santa María de la Cabeza ya estaban 165 guardias civiles, sus familiares, 44 paisanos y cuatro Sacerdotes, siendo el Capitán Cortés el que dirigió toda la operación. Llegaron a concentrarse en el Santuario 270 combatientes y 865 civiles. Al negarse Santiago Cortés González a entregar el armamento y a rendirse, la aviación del ejército rojo comenzó los bombardeos, a los que se sumaron los cañonazos de la artillería y los disparos de fusiles, ametralladoras, granadas de mano y todo tipo de explosivos. Posteriormente, se utilizaron por parte de los frentepopulistas carros blindados.
 
   La comunicación de los sitiados con los Nacionales, se realizó mediante el empleo de palomas mensajeras. Cuando las Tropas que mandaba el General Gonzalo Queipo de Llano liberaron el pueblo de Porcuna, se pudo instalar un heliógrafo que comunicaba con el Santuario. Durante nueve meses se realizó un violento asedio al Santuario por numerosas tropas rojas. El Capitán Piloto falangista Carlos de Haya González de Ubieta, cuñado del héroe de la Aviación Nacional, el también falangista Joaquín García Morato, fue el que suministró en numerosas y arriesgadas acciones aéreas alimentos y ropas a los sitiados, haciendo un poco más llevadero el asedio. El 1 de mayo de 1937, una granada hirió mortalmente al Capitán Santiago Cortés. Prácticamente sin alimentos ni munición, el Santuario se rindió.
   
   La imagen de la Virgen de la Cabeza fue escondida por los defensores en el bosque para evitar que fuese profanada por los rojos, sin haber aparecido aún en nuestros días. El Capitán Cortés murió poco después en el Hospital de Campaña, en la Sierra de Andújar, el 2 de mayo de 1937. Las bajas de los defensores del Santuario de Santa María de la Cabeza superaron los 150 muertos y los casi 250 heridos, tanto combatientes como civiles. A título póstumo, el Caudillo de España Francisco Franco le concedió la Cruz Laureada de San Fernando. Sus restos yacen actualmente en la Cripta del Santuario que defendió tan heroicamente, junto a las tumbas de otros defensores y a la del Capitán Haya.
 
 
   
   
   
 
 
 


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