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Siguen mintiendo: ni creceremos al 2,3% en 2015 ni al 1,4% en 2014
 
Roberto Centeno 
 
 
   Rajoy, que recibió en noviembre de 2011 todo el poder autonómico, local y central, es el gran responsable de que España se encuentre al borde del desastre político y económico. En lugar de afrontar las reformas que el país requería con la máxima urgencia, este incompetente, rodeado de una corte de incapaces y aduladores, se dedicó a expoliar y endeudar a los españoles como nunca en el pasado para pagar los errores de las élites y ampliar las extensas redes clientelares que son la base de su poder, llevando a millones al empobrecimiento y la exclusión social. Esto ha ocasionado el ascenso imparable de un partido de ultraizquierda para quien Fraga fue un asesino porque firmó la sentencia de muerte de un terrorista, y Carrillo, que mandó asesinar a 5.800 hombres, mujeres y niños en Paracuellos, un héroe a venerar. Rajoy ha llevado a España y a los españoles a una situación sin salida.
 
   Todo su discurso para tratar de evitar su hundimiento electoral y mantener el poder como sea, que es lo único que le interesan a él, a sus cientos de miles de enchufados, a los corruptos y a las élites financieras y monopolistas que se han enriquecido como nunca antes, se basa en una gigantesca farsa, afirmar que España ya ha salido de la crisis. Para ello centra su argumento en un PIB que no mide el valor de la riqueza creada, porque está calculado a precios de hace cuatro años. Lo que es peor: para conseguir un ridículo aumento de riqueza de 4.000 millones entre enero y septiembre de 2014, ha incrementado la deuda externa en 54.000 millones y la deuda pública en 134.000 millones en el mismo periodo. La España del Rajoy solo crece a costa de inflar una inmensa burbuja de deuda, que arruinará las expectativas de vida de varias generaciones de españoles. 
 
   El jueves sale la Comisión Europea y afirma que España crecerá el 2,3% en 2015 y el 2,6 % en 2016, y en Moncloa dan saltos de alegría, pues creen poder engañar una vez más a los españoles, aunque según la última encuesta del CIS un 76,5% piensa que la economía va mal o muy mal, y un 85,9% afirma que tiene poca o ninguna confianza en Rajoy. ¿Pero cómo tenerla si no ha hecho más que mentir desde que llegó al Gobierno? 
 
   Esa forma de calcular el PIB a precios constantes, que es la empleada al realizar comparaciones internacionales, no mide el valor de la riqueza creada, y eso lo oculta no solo el Gobierno, sino también los banqueros y sus servicios de estudios y los analistas que no analizan, lo que los convierte en colaboradores necesarios en este engaño masivo a la nación.
 
Los grandes engaños: el PIB y el empleo basura
 
   Periódicamente se introducen en la contabilidad nacional cambios en la base contable, el último en 2010, lo que significa que los precios a los que se calcula el valor de los bienes y servicios producidos son los de ese año, no a los que se han vendido hoy y, en consecuencia, no miden la riqueza creada. Cuando los precios bajan, como es el caso de España, es obvio que el PIB a precios constantes sobrevalora la riqueza creada, por lo que cuando un país se encuentra en deflación –como se vio en Japón–, la única cifra válida para saber lo que está pasando es el PIB a precios de mercado, que difiere del PIB a precios constantes en el deflactor, o lo que han bajado los precios en el total de la economía. Este es el gran engaño con el que Rajoy pretende demostrar que hemos salido de la crisis, cuando no hay más que salir a la calle y ver justo lo contrario.   
 
   Les pongo un ejemplo numérico. En el último trimestre de 2014 se han vendido del orden de 1.500 millones de litros de gasolina euro súper. Según el sistema de cálculo del PIB a precios constantes, el precio al que se ha comercializado esa gasolina es al valor que esta tenía en el año base, 1,37 euros por litro, por tanto la parte de PIB originado por las ventas de este producto según el Gobierno y sus secuaces es de 2.055 millones de euros. ¿Es esa la riqueza generada por la venta de gasolinas? Obviamente no, la riqueza generada son los 1.500 millones de litros multiplicados por el precio al que realmente se han vendido, 1,12 euros por litro, es decir, 1.680 millones. Esto quiere decir que Rajoy y los demás falsarios incrementan en un 22% la aportación al PIB de este bien en concreto y se quedan tan anchos. A Rajoy le llena de satisfacción que en los tres primeros trimestres de 2014, para crecer un escuálido 0,4% haya tenido que incrementar la deuda externa en un 5,2%. ¡Y pide que le vuelvan a elegir porque es la única esperanza!
 
   Para el conjunto de la economía, la sobrevaloración viene medida por el deflactor, que no sabremos antes de un mes, pero entre tanto el IPC es una aproximación por defecto, -1,0%, lo que significa que la creación de riqueza real en 2014 ha aumentado solo un 1,4% menos 1,0%, lo que es igual a 0,4%, y para nada el 1,4% que proclaman Rajoy, los medios y los banqueros urbi et orbi. Para 2015, si la cifra de Bruselas del 2,3% fuera cierta –algo difícil porque nunca acierta una–, como el IPC estimado es del -1,5%, la creación de riqueza en 2015 sería de 2,3% menos 1,5%, esto es, 0,8%, es decir, la tercera parte de lo que nos cuentan y de lo que lo que el irresponsable de Rajoy se siente “legítimamente orgulloso”. Le llena de satisfacción que en los tres primeros trimestres de 2014, para crecer un escuálido 0,4% haya tenido que incrementar la deuda externa en un 5,2%, ¡trece veces más! ¡Y pide que le vuelvan a elegir porque es la única esperanza! 
 
   Y si hablamos del empleo, cuando ni siquiera en una estadística tan poco fiable y manipulable –¡que se lo pregunten a la señora Cospedal!– como la del paro registrado, tanto que ningún analista o estadístico serio la toma en cuenta, hacen una lectura que mueve o a la risa o a la indignación. Resulta que el incremento del paro en enero en 77.980 personas es buenísimo, porque es inferior al del mismo mes del año anterior. Pero en el caso de la caída de afiliación a la Seguridad Social en 200.000 personas, una estadística más fiable, como resulta que es superior a la de enero de 2014, la comparación anterior no vale y cuentan otra historia: también es buena porque en 2014 la afiliación a la Seguridad Social aumentó en 253.000 personas, que acaban de desaparecer casi en un solo mes.
 
   Pero sobre todo ocultan lo más importante: lo relevante no son las afiliaciones, sino los ingresos, y así ¿de qué nos sirve que entre noviembre de 2013 y noviembre de 2014 la afiliación a la Seguridad Social haya crecido en 483.000 personas si su aportación a los ingresos ha sido solo de 800 millones de euros? Esto significa que, frente a una aportación media de 548 euros/año de los antiguos afiliados, los nuevos empleos basura creados por Rajoy aportan solo 165 euros/año. O sea, menos de lo que después cobrarían de pensión, en el supuesto de que la cobraran, porque eso no va a suceder, ya que el sistema de pensiones está quebrado.
 
   Dicho de otra forma, cuantos más empleos basura crea el Ejecutivo, mayor es el déficit de la Seguridad Social. Desgraciadamente para el PP, cada vez tiene más difícil engañar a los españoles. Según la última encuesta del CIS, no solo es que el paro siga siendo la mayor preocupación, es que ha crecido cuatro puntos en tres meses.
 
Deuda total y deuda externa
 
   El discurso electoral con el que Rajoy engañó a sus electores se resumía en dos puntos: un país no puede gastar más de lo ingresa, hay que bajar los impuestos y recortar el gasto. No solo no ha hecho lo que prometió, es que se ha dedicado exactamente a lo contrario, pero a un nivel tan descomunal que ha convertido la economía española en un gigantesco castillo de naipes que solo se mantiene por las masivas inyecciones de dinero del BCE. Primero fue la barra libre en 2012, cuando estábamos al borde de la suspensión de pagos, y ahora con el QE. Pero con una diferencia esencial, el dinero del BCE y el del rescate bancario son lo que se denomina “deuda odiosa”, contraída contra los intereses de la población y con completo conocimiento del acreedor, y moralmente no se está obligado a devolverla. El QE, por el contrario, con todo lo odioso que sea –favorece esencialmente a la banca– no hay forma de no pagarlo, porque solo el 20% será mutualizado.
 
   Cuando Rajoy toma el poder, la deuda total –o los pasivos en circulación, porque la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo no mide más que una parte– era de 955.000 millones de euros. A septiembre de 2014 se había incrementado en 537.000 millones de euros, el mayor aumento en términos de PIB en tan corto periodo de tiempo de toda nuestra historia. Pero lo peor es en lo que se ha despilfarrado tan monstruosa cantidad de dinero. Rajoy ha llevado a su máxima expresión el sistema político clientelista impuesto en la Transición, por el que se repartieron España como si fuera un solar, en el que los partidos victoriosos en las elecciones enchufan a cientos de miles de parientes y amigos, y obligan a que los errores de las oligarquías sean pagados por los ciudadanos.
 
   Así, casi la mitad de esta cantidad ha sido para el rescate de las entidades financieras y, al contrario de lo sucedido en el resto del mundo, estos irresponsables que nos gobiernan decidieron rescatar a todas, sin molestarse en analizar cuáles merecían la pena y cuáles no. Lo mismo ocurrió con la devolución de los préstamos exteriores; ningún otro país ha hecho tal cosa, y menos Islandia, que no devolvió un euro. Los bancos ingleses prestaron hasta a Grecia, que consiguió una quita de más de la mitad. 
 
   La mentira luciría aquí sus mayores galas: “El rescate bancario no costará un euro a los contribuyentes”, afirmó De Guindos. ¡Y este tramposo pretende ser presidente del Eurogrupo! Porque Merkel, al contrario que Roma, sí paga a los traidores.  
 
   Después, 60.000 millones fueron destinados a rescatar a las comunidades autónomas más despilfarradoras y corruptas, supuestamente a cambio de realizar duros planes de ajuste. Sin embargo, cuando no los han hecho, sino que han despilfarrado más, han sido premiadas. Después de amenazar con que aquellas que no cumplieran serían intervenidas –“enviaré a los hombres de negro”, dijo Montoro en febrero 2012–, les envió 17.000 millones; en 2013, 20.000 millones, y en 2014, 23.000.
 
   En 2015 ni se sabe, solo Cataluña –que ha recibido 34.197 millones desde 2012– ya ha pedido otros 9.460 para 2015. Y todo para financiar a unos sediciosos que no se ocupan de gestionar Cataluña, sino de comprar voluntades para sus campañas de independencia, lo que convierte a Rajoy en colaborador necesario en la secesión. Esta cantidad ingente de dinero de momento es gratis y luego jamás será devuelta. Y el resto irá a coches oficiales: España tiene más que EEUU, amén de duplicidades entre Administraciones (36.000 millones) y todo un entramado colosal de incompetencia, amiguismo y corrupción.
 
   El otro gran agujero negro de la economía española es la deuda externa o la suma de las deudas que mantiene el país –públicas y privadas– con entidades extranjeras, que es el mejor indicador macroeconómico de que España sigue viviendo por encima de sus posibilidades. En esto somos medalla de oro mundial, pues es la más elevada del mundo desarrollado: el 229% del PIB la deuda bruta y el 102% la deuda neta. Pero es que, además, en 2014 la deuda externa neta sufrió su mayor aumento desde que comenzó la crisis, de tal calibre que al igual que la deuda pública es ya imposible de pagar.
 
   En septiembre de 2014 la riqueza realmente creada, en tasa anual, había caído un 1,9% respecto a la de 2011, sin embargo la deuda externa neta creció un 37%, es decir, que el endeudamiento externo neto de 55.000 millones de euros, debido a su utilización disparatada e improductiva, no solo no ha mejorado nuestra renta sino que este ha caído en 20.000 millones. Y en los once primeros meses de 2014, “el año de la recuperación”, el saldo de la balanza de pagos experimentó un déficit de 3.600 millones de euros, frente a un superávit de 12.300 millones en el mismo periodo de 2013, lo que es síntoma evidente de lo mucho que están mejorando las cosas. La política económica de Rajoy y su cuadrilla de incapaces son un desastre total para España y para los españoles.   
 
 
 
 
 
 
 


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