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Tal cual. Tan brutal
  
 
Kiko Méndez-Monasterio
 
 
 
   Un atentado de Inés del Río fue aplaudido en la sede del Partido Socialista de Barcelona
 
 
   Consumada la infamia de Estrasburgo, queda todavía el penoso recorrido de su aplicación, contemplar la euforia bestial de los criminales y las reacciones pacatas de lo gubernamental, que toda su contundencia y determinación la guardan para la Agencia Tributaria. Qué coincidencia que la anulación de esa doctrina judicial fuera una de las exigencias de ETA en sus negociaciones con Rodríguez Zapatero, y qué equivocados –o malévolos– todos los que hacen una lectura jurídica y técnica de la sentencia, que refugiarse en el principio de irretroactividad de las leyes penales es tirarle piedras al proceso de Núremberg. La analogía es adecuada, porque en aquel juicio había vencedores y vencidos, y es exactamente lo que quieren evitar aquellos que han diseñado un fin político para ETA, una amnistía –real y moral– que les capacite luego para sumarles a la enésima edición del Frente Popular.
 
   Juan Carlos Girauta fue testigo directo de cómo un atentado de los que cometió Inés del Río –asesinando a tres militares– fue aplaudido en la sede del Partido Socialista de Barcelona, es decir, en la sede del partido de quien entonces era el ministro de Defensa. Tal cual. Tan brutal. Pero son verdades que no se repiten mucho, y no porque moleste a los socialistas, sino porque la derecha política no quiere ni acordarse de aquello, llevan treinta años convenciéndose de que en el fondo están enamorados del violador, hasta ese punto les ha contaminado el síndrome de Estocolmo. Ahora se toman relaxing cup of café con leche junto a los de Bildu, y dicen que allí también hay demócratas con una ilusión pueril, muy degradante. A la vez, dos ministros tratan de contar a los electores que si por ellos fuera los etarras se pudrirían en la cárcel, en lo que puede ser una astuta estratagema para matar de risa a Bolinaga.
 
   Por lo demás, hoy hace un día estupendo. Por la tarde juega el Barça y mañana el Madrid; hay que ver si los de Ancelotti consiguen despertar por fin, y esperan en el Bernabéu que Bale –ese jugador tan parecido al novio de Barbie– esté del todo recuperado; el viernes regresó Belén Esteban a la tele –me han dicho que está un poco gruesa–, y la Bolsa sigue luchando por mantener los diez mil. Todo marcha. Opinar sobre actualidad política es una forma absurda de flagelarse. Estoy pensando en actividades más provechosas, como escribir cartas a mi banco. Querido Emilio: me pregunto si es posible que me hagas llegar algo de todo ese dinero que está entrando a España, que ya te debe faltar sitio donde guardarlo, y a mí me sobra. Un abrazo.
 
 
 
 
 
 
 
 


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