RECONCILIACIÓN. Por José Luis Montero Casado de Amezúa

22 de septiembre de 2020 por Redacción FNFF

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La política está dividiendo a los españoles. Esa realidad nadie tiene que contármela, la vivo en mi entorno personal, familiar, laboral y de amistad. Sin embargo seguimos oyendo cada dos por tres que los españoles hicimos un gran esfuerzo para reconciliarnos y superar las diferencias gracias a la Transición. No es mi caso. No recuerdo esfuerzo alguno. Nunca en mi vida he oído a nadie que cambiase su trato con alguien en el año mil novecientos setenta y ocho. Lo único que recuerdo es que las Cortes votaron pacíficamente una reforma que las disolvía, acto que hoy no suele recordarse y menos aún agradecerse.

            En los años de la Transición lo único que pasó en el terreno de la reconciliación, fue el regreso de los políticos que se exiliaron al no haber hecho frente a sus responsabilidades, como Dolores Ibarruri, Santiago Carrillo, El Campesino o Enrique Líster, aunque algunos militares de los que habían luchado en el bando republicano ya habían logrado residir en Madrid, donde murieron Vicente Rojo (1966) y Segismundo Casado (1968). Si las cosas ocurrieron en la forma que ocurrieron, fue porque los españoles vivían reconciliados, porque es evidente que no hubiera sido posible el cambio de legislación con el enfrentamiento que vivimos actualmente, que se basa en lo que provocó la guerra hace ochenta y tantos años y que ahora, cuando no vive ninguna persona que participara en la contienda, impide los más básicos acuerdos en pro del bien común. No creo, por tanto, que sea cierto, en absoluto, los esfuerzos de reconciliación en los años de la Transición, donde lo que ocurrió fue que una gran mayoría de la sociedad quería que España se homologara con los países de “Europa”, es decir que hubiera elecciones entre los partidos políticos, que por desgracias han resultado tan involucrados en casos de corrupción.

            He conocido matrimonios cuyos padres lucharon en diferentes bandos y cuyos  hijos se casaron; ¿cabe más reconciliación? Y no es el único caso, porque la sociedad ya estaba reconciliada y no se sacaban a la luz los enfrentamientos del pasado. El abuelo de Rodríguez Zapatero “Juan Rodríguez”, militar que reprimió la rebelión de los mineros de Asturias en el 34, fue después fusilado por los nacionales, mientras que el otro abuelo “Faustino Zapatero”, profesional liberal, vivió acomodadamente en Valladolid, en zona nacional. Finalmente sus hijos, los padres de Jose Luis Rodriguez Zapatero, se casaron.

            Es pues ahora y no entonces cuando es necesaria la reconciliación, es ahora cuando hay que dar pasos para superar la ola de enfrentamientos que están fomentándose, es ahora cuando hay que dejarlos a un lado por lo que resulta inmoral revisar solamente sentencias de los tribunales miliares dejando de lado las de los llamados tribunales populares, y más aún investigar quienes constituyeron unos y no los otros ¿Es esa una vía de reconciliación?

            ¿Qué clase de reconciliación animó pues a los dirigentes del PSOE durante la Transición y que siguieron tantos militantes y votantes bienintencionados cuando ahora se constata que no fue sino pura conveniencia política para traer más tarde y, tendenciosamente, a la memoria los hechos que dieron lugar a miles de muertos en ambos bandos? ¿Es que no sabe todo el mundo a dónde llevan los ajustes de cuentas?

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