Jaime Alonso: “Pedro Sánchez es un iletrado y fraudulento, propio de la picaresca del siglo XVI”

13 de enero de 2019 por Redacción FNFF

Entrevista de Javier Navascues para El Correo de Madrid

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Jaime Alonso es abogado con 35 años de experiencia profesional en distintos campos del derecho. Con actuaciones destacadas como el proceso a Garzón, por el intento de procesar a Franco, o los recursos en el Tribunal Supremo que dieron origen a la llamada “doctrina Atutxa” que permite a la Acusación Popular solicitar el procesamiento de un imputado, aún sin acusación particular o de la fiscalía. Fue Presidente de la FNFF, siendo actualmente portavoz de la misma asociación.

En esta entrevista analiza para el Correo de Madrid la actualidad política española, centrándose especialmente en la irrupción de Vox y el tema de la exhumación de Franco.

 

¿La irrupción de Vox supone un gran cambio de paradigma en el panorama político?

Soy partidario de las ideas fuerza, por ello pienso que ha podido iniciarse, en Andalucía, el final del “pensamiento inútil”, aquel que nos ha llevado a la actual molicie intelectual, ruina moral y pobreza.

Puede significarlo si, los promotores del fenómeno Vox, tienen conciencia, yo creo que sí, de la profunda gravedad de los problemas que nos aquejan, la etiología de los mismos y las medidas a aplicar, nada coyunturales, y sí acordes a la sintomatología de la enfermedad y el tiempo transcurrido sin atacarlos.

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¿Es el partido que mejor representa el franquismo sociológico?

El franquismo, en lo político, muere con Franco, por expreso deseo de su autor, de quienes fueron sus sucesores y de las potencias extranjeras que diseñaron la transición. Pero los principios e ideales que lo hicieron posible permanecerán como sustrato, al serlo de la civilización cristiana, de ahí su importancia.

El franquismo sociológico, invento de la izquierda antifranquista, lo abarca todo. Nadie ha renunciado, que yo sepa, a los cinco millones de viviendas sociales, a la seguridad social, a los hospitales públicos y la sanidad gratuita creados por él, a los pantanos que riegan y dan vida, a las parcelas, viviendas y pueblos que creó sobre terreno baldío, con el Instituto Nacional de Colonización; a las pagas extraordinarias, incluida la del 18 de Julio, la industrialización del país y las empresas publicas del INI, la clase media salida de la pobreza y un largo etc. imposible de enumerar en tan corto espacio.

Todavía estoy esperando a que los antifranquistas UGT y CCOO devuelvan los inmuebles del Patrimonio Sindical franquista, creado con las cuotas de los trabajadores y empresarios de España durante 40 años, y a ellos entregado como derecho de pernada. Eso es el franquismo sociológico, el resto es el falso e impostado relato histórico de la izquierda y que la vieja derecha aún sostiene.

El franquismo sociológico, como toda abundante herencia, afectó a todos los ámbitos de la vida política, económica, social y hasta religiosa durante varias generaciones. Por ello, al volver las causas que hicieron posible el franquismo y no obstante su abominación obsesiva y propagandista, ha vuelto la sociedad a estudiar ese período de la historia con rigor y objetividad, en busca de respuesta a tanta falsificación. De ahí nace la nueva sociedad desacomplejada, que anhela más la verdad que los perjuicios que le arrostre su defensa; la búsqueda de la libertad sacrificada que la cómoda impostura de lo correcto. Eso, creo, lo ha descubierto y recogido Vox, pero no representa otra etiqueta que la de mirar a la historia de frente, sin complejos y sin imposiciones doctrinales memorialistas y totalitarias.

 

En las televisiones nacionales se hablaba de que el tema de la exhumación ha dado muchos votos a Vox, ¿usted cree que es así?

Es altamente probable, más teniendo en cuenta la actitud vergonzante e infame de los partidos del centro-derecha parlamentarios. Acierta Pio Moa al significar “el respeto a Franco y su legado debe ser constitutivo esencial de la democracia”. De aceptarse la exhumación, aceptaríamos destruir nuestra historia y la base misma de nuestra civilización cristiana basada en el respeto a los muertos hasta su resurrección, al final de los tiempos. Además de dinamitar la convivencia, la libertad, la justicia y el pluralismo político que dice ser fundamento de nuestra constitución. Y todo ello lo asume, sin mayores reticencias, la mayor parte del electorado español, pero sólo Vox defiende, en su declaración programática, la derogación de la ley cainita, totalitaria, falsaria y anticonstitucional de Memoria Histórica. Una de las razones por las cuales tiene Vox un importante refugio de votos.

En cualquier caso el despotismo de Pedro Sánchez ha conseguido unir a muchos patriotas.

Siempre, el despotismo del poder, en la historia, solía venir acompañado de ilustración, capacidad y dotes de mando del déspota, cualidades que no adornan al ocupa de la Moncloa. Entregar el poder a un iletrado, fraudulento y mendaz personaje, más propio de la picaresca del siglo XVI, en un momento donde nos jugamos la unidad y convivencia de nuestra nación, equivale a dejar que la ley de caza la hagan las perdices. Lo único positivo es que puede despertar el alma hispana, entre anestesiada y dormida, e iniciarse el periodo de rebelión que semejante desafío comporta. También puede, dejar al Partido Socialista en la mas absoluta irrelevancia. Ello nos abre un camino de esperanza, cuya concreción esperamos ver en este año de 2019.

 

La gente está ya tan harta que mucha gente ha perdido el miedo y el complejo a declararse abiertamente franquista.

Aún entendiendo que el ser humano tiene una resistencia moral limitada y que nos encontramos inmersos en un abismo colectivo, sin el asidero de los valores de la religión, donde el razonamiento comienza a ser derrotado por el eslogan y la emotividad aspira a sustituir a la reflexión, solo queda como imperativo categórico: REBELARSE. Rebelión que requiere la perdida de todos los temores, de todos los complejos, de todas las tibiezas, de todas las comodidades y hasta de todas las servidumbres. El más notorio es el de ser tildado de franquista, paradójicamente por los herederos de quienes más se beneficiaron del franquismo. La hispanofobia, junto a la Francofobia (franquismo) y la cristiano fobia son los tres vectores a los que nos debemos enfrentar, en el presente, si queremos ganar el futuro. Hidra de tres cabezas con innumerables apoyos dentro y fuera de España, pues con ello buscan la derrota de quienes siempre triunfaron, en otros momentos históricos, no menos difíciles que el actual.

¿Qué haya un partido más a la derecha del PP, pisando fuerte y defendiendo la patria sin complejos, les da más seguridad a la FNFF de cara a su continuidad?

Yo no veo a Vox como un partido a la derecha o izquierda de nadie, esos términos geográficos aplicados a la política sólo sirven para confundir. Mas bien lo veo enfrente del golpe de estado vigente, de la corrupción institucional existente, de la regeneración conveniente, de la defensa de los valores permanentes y de una justicia independiente.

La FNFF se sentiría  más segura si, a la política, no accedieran los resentidos, fracasados ideológicos y sofistas de la palabra, vacíos de ideas constructivas. Si, el respeto a la libertad, la justicia y el pluralismo político, como fundamento del estado de derecho, no fuera una mera formulación retorica, sino una realidad amparada en los tribunales. Si, los partidos políticos respetaran la soberanía del pueblo español y evitaran su adoctrinamiento. Si, no se legislara contra la historia, imponiendo una visión de la misma incompatible con la verdad y borrando su testimonio. Todo ello lo puede conseguir Vox, pues nadie lo ha hecho hasta ahora, aun con mayoría absoluta de la derecha.

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El tema de la exhumación afortunadamente se va alargando.

Parece acertado el aserto de que: “el odio, nubla el entendimiento”, porque la conducta del gobierno transcurrió entre la improvisación, los retos fantasiosos, las declaraciones grandilocuentes y los plazos perentorios, a los que siguió la nada sartriana y la chapuza sanchista en forma de Decreto Ley.

 

Desde el inicio sostuvimos que era un proyecto agresor e iconoclasta contra la convivencia, la historia y el estado de derecho, y nos atrevimos a predecir, aún sabiendo de lo que es capaz el voluntarismo frente-populista, que: “antes saldría Pedro Sánchez de la Moncloa, que Francisco Franco del Valle de los Caídos”. Las razones jurídicas que esgrimimos son de tal naturaleza y consistencia que no podemos perder esta batalla, so pena de caer en el abismo colectivo, al que seguiría el tobogán de los desmanes y el “vale todo” nihilista.  También Vox puede liderar políticamente esa reacción que está habiendo en la sociedad española.

Si Pedro Sánchez adelantase elecciones no sería tan descabellado que PP, Ciudadanos y Vox sumasen.

El término sumasen…habría que emplearlo siempre que el proyecto de los tres partidos indicados fuera el mismo, al menos, en lo esencial. A la hora de parar el golpe de estado y el proceso revolucionario en el que nos encontramos, creo que sí. Pero a la hora de neutralizar las causas y activar las políticas que lo hagan posible, ausentes durante cuarenta años, lo dudo.

El PP, desde el origen, y ahora ciudadanos, son tan responsables como la izquierda y separatistas de la vigencia de leyes como la de Memoria Histórica, Violencia de Genero, sistema autonómico, política lingüística de marginación o prohibición del idioma español, fiscalidad confiscatoria, política de inmigración descontrolada, abundancia de profesionales de la política, corrupción institucionalizada, patrimonialización partidista del estado y un largo etc.

En este caso, sólo Vox, puede sumar y hacer que el resto cambie o sea marginado por el pueblo, si quiere sobrevivir. Ese reto regenerador es el mayor activo de Vox. De conseguirlo, ya nada sería igual. Ello dependerá en gran medida del número de escaños que se consigan en el futuro Congreso y Senado español y de la voluntad y capacidad de sus lideres para imponerlo. Me consta que sus máximos dirigentes están en ello y confío plenamente, veremos si los que salgan elegidos en cada circunscripción electoral tienen la misma capacidad y convicción, tarea nada fácil, dada la rapidez con que se ha consolidado el proyecto, con las elecciones andaluzas, y la cantidad de arribistas y mediocres que intentarán subirse al barco.

En ese caso el tema de la exhumación se enfriaría todavía más.

Mas bien se congelaría. La exhumación solo puede producirse si, como se está intentando, se consumara un proceso revolucionario en el que triunfara el frente popular nuevamente creado. Con ello, se volaría todo el proceso constitucional creado a la muerte de Franco, se anularía la independencia del poder judicial; y la libertad y el estado de derecho sería una mera elucubración, como en Venezuela o Cuba, cuyo modelo tanto gusta a la carcunda izquierdista.

¿Estos partidos se atreverían a derogar la inicua ley de memoria histórica?

En ello les va y nos va el que este sistema pueda, al menos, seguirse llamando democrático; qué la historia sea un riguroso estudio de los hechos documentados; que la mentira no borre las responsabilidades de la izquierda y del llamado frente popular en la II República, antes y durante la guerra; y que la verdad triunfe, reconcilie y anime en el respeto al pasado, como base de la convivencia. Hasta ahora, el PP, no ha sido otra cosa que la marca blanca del socialismo, arreglando, a nuestra costa, la economía general del Ibex, pero no la real del común de los españoles. La evidencia de lo que digo es el último gobierno del PP que, con mayoría absoluta, no derogó ni una de las inicuas leyes de Zapatero, memoria histórica incluida.

Ciudadanos es un producto de marketing y subsidio político tele dirigido para recoger el descontento, a izquierda y derecha, para que nada cambie. De ahí que haya sido la muleta para gobernar en Andalucía la izquierda y, en Madrid, la derecha, sin cambiar ninguna de las leyes que nos asfixian y degradan.  El último reparto, como si fueran cromos, en el nombramiento de los jueces es el paradigma de lo que afirmo. El final de esta tendencia dependerá del resultado de las próximas generales y la necesidad de formar gobierno. El pueblo tendrá que ser más soberano que nunca e instruirse en el voto útil, más que nunca. Soy optimista al respecto y confío en que Vox obrará ese milagro del cambio urgente e imprescindible, pues representa el único voto realmente útil para el cambio.

¿Quiere añadir algo para finalizar?

El deseo confesable de ganar un futuro que no esté en el pasado escrito. 2019 nace como un año de esperanza, en el que el viento de la historia comience a soplar de cola; en el que el “fetichismo de las palabras”, deje paso al realismo de los hechos. Así la transparencia política, la justicia social, la democracia plena o el bloque constitucionalista tendrá sentido objetivable. Porque el nihilismo partitocratico nos ha llevado al enfrentamiento del Estado contra la Nación, al pueblo contra su Estado y, el derecho a votar en un deber de votarlo todo, incluyendo lo inmanente de nuestra propia y constitutiva historia.

Contra todo eso y mucho más habrá que luchar este y en futuros años, sino queremos que el suicidio controlado de España, diseñado con cinco eficaces espoletas, casi todas instaladas desde hace cuarenta años: las autonomías, la ley electoral, la integración de la inmigración ilegal, la ley de Memoria Histórica y la subordinación del poder judicial al político, cumplan su cometido. Ánimo y adelante. El futuro hay que merecerlo.

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