“MIENTRAS DURE LA GUERRA”. COMENTARIOS A UNA PELÍCULA. Por Juan Chicharro Ortega

24 de noviembre de 2019 por Redacción FNFF

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Así se titula la última película de Amenábar, ambientada a principios de la guerra civil española, que tiene supuestamente como fondo el enfrentamiento habido entre Millán Astray y Unamuno en la universidad de Salamanca en el otoño de 1936 . Y digo supuestamente pues es obvio que la versión del hecho citado en sí no es más que la tapadera de lo que realmente busca el director de dicha película ( más bien de quienes le pagan): ridiculizar y presentar a Franco de una forma grotesca e insultante. Todo lo demás es secundario.

Sí, he ido a ver esta película y les explico el porqué lo he hecho : en primer lugar porque siempre es bueno conocer lo que hace el adversario ideológico y en segundo lugar por la sencilla razón de que amigos no precisamente socialistas ni comunistas curiosamente me hablaron bien de ella. Luces y sombras, así me la describió un buen amigo. Y allí me fui henchido de una tenue esperanza pronto disipada a la luz de las primeras imágenes.

Diré en primer lugar que creo que es una película técnicamente buena pues refleja el ambiente general de la época bastante bien y eso se ve en la minuciosa descripción que en ella se hace de los uniformes , “atrezzo”….etc, y por otra parte también lo es sin duda para el director o patrocinador de la misma porque el objetivo final buscado por ellos lo consiguen en gran medida. Y este no es más que denigrar la figura de Franco acción que subliminalmente la van dejando caer enredando al espectador en otras historias secundarias pero efectivas.

No insistiré en la descripción que se hace del personaje de Unamuno pues sí considero que, por lo que yo sé y he leído, se aproxima bastante bien a lo que se ve en pantalla.

Y vamos al fondo de lo que yo quiero decir aquí.

Hoy cuando sabemos que la sociedad en general, y desde luego en España, adolece de una cultura profunda consecuencia de que aquí nadie lee nada y es sumamente influenciable a lo que se le presenta en los medios, especialmente en los audiovisuales, hacer una película no deja de ser un potente medio de propaganda y un buen sistema de introducir en el espectador a base de mentira tras mentira una idea fuerza que cala en su interior.

Presentar a Franco como timorato, sibilino, malo y apocado es simplemente ridículo. Es sencillamente lamentable que alguien medianamente culto pueda caer en el error de creer semejante patraña. Podrá creer algunas pero no todas. Cualquier persona leída sabe que en aquellos momentos Franco era el General más prestigioso del Ejército. Una aureola ganada en las guerras de África y también responsable, sirviendo a la República, de las operaciones militares para reprimir la revolución de Asturias y Cataluña consecuencia del golpe de estado del PSOE en 1934. Franco era un militar que no se corresponde para nada con la imagen que en la película se nos da y se va introduciendo en el espectador subliminalmente. Para entender lo que digo es necesario ante todo conocer lo que era el Ejército entonces y aún más lo que eran los conocidos como africanistas; pero en su objetivo de denigrar la figura de Franco a Amenábar poco le importa la verdad histórica. Y así nos presenta a un Franco con cara malévola ordenando el cambio de la bandera republicana por la monárquica como si hubiera sido aquel el artífice de esta acción cuando cualquiera sabe que el cambio fue debido a las presiones de los carlistas y consecuencia formal de un decreto firmado por Cabanellas como presidente de la Junta de Defensa Nacional. Miente Amenábar y lo sabe pero le da igual. El lo que quiere es trasladar al espectador a un Franco no solo malísimo sino además rebelde a la República y artífice de un golpe de estado militar. Tal vez alguien debía haberle recordado a este sectario y barato director de cine la frase famosa de Azaña de que “ Franco no se levantó contra la República sino contra la chusma que se había adueñado de ella “. Viene a mi memoria ahora el hecho de que el actor que interpreta a Franco, Santiago Prego, en su afán de buen interprete fue asiduo visitante de la Fundación Francisco Franco para empotrarse con el personaje y a la pregunta de como era la película que le hicimos nos respondió que no nos iba a gustar sabedor sin duda de que cuanto había leído y estudiado en nuestra Fundación no se correspondía para nada con el papel que le tocaba interpretar según las directrices de Amenábar.

Y ¡como no! ,y es cansino, ver como en las películas que la izquierda promueve siempre aparecen los nacionales como hombres malos, malísimos y siempre con un aire chulesco insoportable mientras que los del bando republicano o rojo, como entonces se llamaban, son personas cabales, cultas y siempre buenos, buenísimos.

Y llegamos al final de la película para toparnos con el incidente de Unamuno con Millán Astray dando por buena la versión que propagó Hugh Thomas y que tampoco se corresponde para nada con lo que realmente sucedió. De poco o nada sirve decirle a Amenábar que el enfado de Millán Astray con Unamuno fue debido a la glosa que este hizo de José Rizal ( habría que explicarle quien fue Jose´ Rizal, ardua tarea) toda vez que él había combatido en Filipinas. Mucho se ha hablado y polemizado con lo que realmente sucedió en aquel acto y tal parece según las críticas que es este hecho el eje central de la película. Para nada. Puramente circunstancial . A Amenábar - más bien a los que le financian - lo único que le interesaba de todo el desarrollo de la película no era otra cosa que el introducir en el espectador una imagen de Franco odiosa y ridícula a más no poder . Lo malo es que con suma habilidad - lo reconozco - lo acaba consiguiendo dada la escasa cultura del espectador medio que se traga todo y que no ha leído un libro en su vida. El esperpento al que nos lleva el susodicho director alcanza cotas ya inexplicables cuando nos presenta a Franco posando para un cuadro, que para nada es real, montando en un caballete como un niño en un parque infantil. Aquí a Amenábar se le fue la olla como vulgarmente se dice imbuido ya en un orgasmo de éxito que le lleva a uno a pensar que más que sectario y barato es tonto del todo. Hace falta ser ridículo para pensar que alguien como Franco se iba a prestar a semejante sandez. Le da igual. Ahí la suelta y tan pancho.

En definitiva, camino del Gulag, del pensamiento único, al que nos quiere llevar Sánchez con sus amigos comunistas, esta película no es más que un mero trámite de propaganda. Eso sí, bien hilvanada, y utilizando técnicas subliminales, cautiva al españolito inculto y lerdo que se acaba creyendo todo lo que le echen. Pronto la veremos en televisiones y con comentarios elogiosos para la misma.

Una película histórica es buena o mala si realmente se atañe a la realidad, si está alejada de sectarismo y si se ciñe con objetividad a lo que sucedió. Nada de eso se encuentra en este bodrio de película. Si es Vd. amante del cine y cae en la tentación de ir a verla le aconsejo que independientemente de su subjetividad política lea antes con atención quienes son los personajes que en ella aparecen, en que ambiente se desenvolvían y que es lo que verdaderamente hicieron. Sólo así podrá tener Vd. una opinión correcta. Luego opine pero por favor no se deje llevar por la aparente y real maestría de un director inculto y sectario que se llama Amenábar.

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