La “corrupción” del Caudillo, por Francisco Bedala

20 de noviembre de 2019 por Redacción FNFF

Compartir en:

Francisco Bendala

Se publica como gran exclusiva --ahora a cualquier cosa se le llaman así--, el testamento que en 1968 redactó el Caudillo según el cual dejaba a su mujer e hija, únicas herederas, 28,5 millones de pts. (1,8 millones de euros).

Los enemigos del Generalísimo, que son los mismos que los de España, todo hay que decirlo, llevan décadas buscando la piedra filosofal que supondría que el “terrible y temible dictador” hubiera sido también un gran corrupto, pero para su desgracia, la de los que le odian, nada, nada de nada han conseguido encontrar. Y es que han tropezado en tal asunto, como tropiezan en todo lo que se refiere a Franco, con la horma de sus zapatos.

El Caudillo llevó siempre, desde joven, una vida austera, como no podía ser de otra forma en un militar y católico de verdad, de pura raza. A él lo de lo material no la hacía tilín, sino todo lo contrario. Al revés que lo que llevamos visto, y veremos, de los que le odian que se pierden por lo caduco.

Pues bien, no sólo lo que ahora se ha descubierto avala lo que decimos, sino que en la Fundación reposa un documento manifiestamente esencial que avala el dato que en vulgar “exclusiva” se ha publicado.

El documento en cuestión es una nota que el 30 de Junio de 1961 entregaba Felipe Polo, cuñado de Franco, al Caudillo, en la que le daba cuenta del estado de sus bienes, de su “enorme fortuna”, la cual en dicha fecha ascendía a un total de 23.405.098 pts., de los cuales 11.842.599,19 estaban invertidos en valores mobiliarios y 11.562.499,46 permanecían depositados en una cuenta corriente. La exclusiva de ahora no hace por tanto más que incidir y refrendar, como no podía ser de otra forma, dicho documento, pues siete años más tarde Franco declaraba poseer esos 28,5 millones de pts.

La procedencia de la suma de la nota en cuestión –y por ello de la del testamento-- era, por demás, muy clara: el ahorro de la mayor parte de su salario, llegándose a especificar que en el primer semestre de ese mismo año había conseguido ahorrar 610.622 pts., incluidos los intereses de sus valores financieros. Si los de la exclusiva, y más aún sus enemigos, se hubieran molestado en investigar, en acudir a las fuentes primarias y originales, no hubieran perdido ni un minuto durante estos años en buscar lo que no existe, es decir, la prueba de la pretendida corrupción del “dictador”. ¡Qué más quisieran ellos!

Más aún. ¿Cuál era el salario de Franco? Se ha publicado hace ya bastante una copia de una de sus nóminas de 1975, la cual da fe de que eran 168.477 pts. de las cuales, y hechas las deducciones obligadas el líquido que percibía era de 154.710 pts.; salario más que ajustado para todo un Jefe del Estado y supuesto "dictador". Pero es que además los conceptos más elevados de dicha nómina correspondían a sus condecoraciones, tales como 24.375 pts. por la Laureada de San Fernando o 19.500 pts. por sus dos Medallas Militares Individuales, éstas ganadas durante la campaña de África jugándose la vida. Los gastos de representación eran de tan sólo 12.700 pts. Las cifras hablan por sí solas.

En cuanto a las propiedades, la cosa pinta también mal para sus enemigos, porque después de casi cuarenta años en la jefatura del Gobierno sólo tenía tres: el Pazo de Meirás, que le había sido donado por el Ayuntamiento de La Coruña por decisión de su pleno y que en su día había pertenecido a la Condesa de Pardo de Bazán --sólo para aumentar su seguridad se expropiaron algunos pequeños terrenos colindantes por los que sus propietarios recibieron el correspondiente justiprecio--, la casa y finca del Canto del Pico situada en Torrelodones cuyo propietario, el Conde de las Almenas, la había donado a Franco al morir sin herederos en 1937 –su único hijo había sido vilmente asesinado por militantes del PSOE frentepopulista-- y el edificio del que era propietario en la calle Hermanos Bécquer de Madrid --donde viviría su mujer hasta su muerte-- que había sido adquirido con su propio dinero.

Nuevamente, y también en esta cuestión, Franco fue todo un ejemplo y los que le odian lo contrario como venimos conociendo desde hace décadas.

 

Compartir en: