España: Una, Grande y Libre. Por Juan Chicharro Ortega, General de División de Infantería de Marina (R)

13 de diciembre de 2018 por Redacción FNFF

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Días antes de morir, Franco me cogió la mano y me dijo: Alteza, la única cosa que os pido es que preservéis la unidad de España. No me dijo 'haz una cosa u otra', no: la unidad de España, lo demás... Si lo piensas, significa muchas cosas".

Estas son palabras de S.M. el Rey Juan Carlos I recordando los últimos encuentros que tuvo con el Generalísimo Franco antes de su muerte el 20 de noviembre de 1975.

Palabras que evidencian la preocupación que el Caudillo tenía sobre la unidad de nuestra Patria.

Hoy, cuando vemos cuanto sucede en Cataluña cobran relevancia dichas palabras.

La amenaza que el Sr. Torra ha hecho recientemente, aludiendo a lo que se conoce como la vía eslovena hacia la independencia, es decir mediante la acción armada, materializa la gravedad de la situación presente. Un paso más en el desarrollo del proceso subversivo/ revolucionario en el que se encuentra inmersa nuestra vieja nación. Acción que va acompañada de otras de guerrilla urbana dirigidas a alterar la convivencia diaria en Cataluña. Acciones todas coordinadas y dirigidas, me temo, con eficacia desde la propia cúpula de la Generalidad de Cataluña. Ante esta amenaza uno no acaba de entender la persistencia del Gobierno de España en mantener una vía dialogada para defender la unidad nacional, algo sobre lo que no cabe ningún tipo de negociación. Ya no caben medias tintas. Sólo un partido emergente como VOX, ante la inacción del Gobierno, ha acudido una vez más ante la Justicia y poner a sus pies a quien está conculcando la ley una y otra vez.

Es conocido que en todo proceso revolucionario – y este lo es – abortar sus intenciones desde el principio es perentorio toda vez que si no se hace así al final acaba por triunfar. En este caso concreto se ha perdido mucho tiempo pero aún hay medios para reconducir la situación y es responsabilidad constitucional del Gobierno el atajar esta locura secesionista que va contra la historia, el sentido común y contra el sentir de la mayoría de los catalanes.

España es plural y diversa pero es UNA y cabe recordar aquí las palabras del Generalísimo cuando nos dijo “Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la Patria”.

La grandeza de la historia de nuestra Patria, descubridora y evangelizadora de pueblos creando nuevas Españas allende los mares y la defensa siempre de las raíces cristianas europeas han hecho de nuestra nación una Patria única en el mundo. Oigo hablar al Presidente del Gobierno de propiciar una regeneración política y moral de nuestra sociedad – asusta el pensar que entiende este señor por regeneración – pero no le oigo hablar de recuperar señas de identidad tendentes a recuperar la grandeza perdida de lo que significó nuestra nación en el pasado.

Hoy cuando veo sometida nuestra Patria al dictado de una oligarquía de los partidos políticos y observo una creciente brecha social entre personas y regiones con un incremento de la desigualdad en todos los órdenes atisbo que el milagro de la industrialización y de la creación de una potente clase media, productos ambos de las políticas que aplicó con firmeza Francisco Franco se encuentran en clara disminución.

Grande fue la Patria que se extendió por el mundo y Grande fue la Patria que venció al comunismo hace 80 años para desesperación de Stalin que nunca lo asimiló.

Surgen ahora movimientos emergentes que quieren recoger los sentimientos de esa Patria hoy adormecida pero que renacerá.

La libertad es un bien supremo, nos dijo Franco, pero con los pies en la tierra sabía que allá donde reina la miseria y la ignorancia es imposible que se implante aquella y, aún más, que se pueda desarrollar un sistema político basado en una genuina representación del pueblo. De ahí la obsesión permanente del Generalísimo por el bienestar de los españoles y bien sabemos que lo consiguió creando una potente clase media gracias a la cual pudo transformarse el régimen anterior en la democracia de hoy. Es necesario tener las virtudes de un gran estadista para ser consciente de cuanto digo. Sir Winston Churchill nos dice en sus memorias, hoy desclasificadas, su conjunción de pensamiento con las ideas del Generalísimo Franco: “ para que España pueda acceder con éxito a un sistema democrático occidental serán necesarias dos o tres generaciones” escribió Churchill y bien que lo vislumbró.

La historia hay que estudiarla con una perspectiva de la misma y nunca desde la de hoy. Mucho daño hacen al respeto de la historia y a la convivencia entre españoles quienes al amparo de un prestigio y una cultura supuesta contradicen este aserto. Oía el otro día decir al Sr. Garcia Margallo, quien fuera Ministro de Asuntos exteriores, que él no tenía duda del bando en el que habría militado en 1936 pero que le reprochaba a Franco que al final de la II GM no hubiera repuesto la Monarquía entronizando a Don Juan y restablecido un sistema monárquico parlamentario. Menuda sandez; o sea que después de vencer al comunismo en una cruel y sangrienta guerra civil con tanto sacrificio y haber evitado la entrada en la IIGM de España, Franco tenía que haber entregado el poder a quienes no eran otra cosa que juguetes de la gran estrategia de Stalin. Sr. Garcia Margallo no lance mensajes tan alejados de la realidad histórica del momento.

Sí, queremos una España libre de la tiranía de los partidos políticos, una España libre de las influencias seudomasónicas que intentan marcar un nuevo orden mundial, una España en la que podamos escoger a nuestros representantes conforme a leyes electorales honestas y una España libre de aquellos que en aras de sus intereses sólo quieren romper este vieja nación.

Allá por los 60/70 del siglo pasado alcanzado el objetivo de una nación en paz, una nación con un nivel social aceptable y una nación grande y libre por haber vencido al sistema político más perverso de la historia, al comunismo, y en condiciones de integrarse en una Europa democrática España fue UNA, GRANDE Y LIBRE.

No tenemos duda de que volverá a serlo.

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