Los mismos tontos de siempre, por el Col. José Luis Isabel

28 de octubre de 2019 por Redacción FNFF

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José Luis Isabel Sánchez

Coronel de Infantería (R)

 

La idiotez no tiene límites y ataca al ser humano de forma indiscriminada, aunque mostrando sus preferencias por algunos periodistas.

En ocasiones, esta idiotez va unida a la mala fe, que prima sobre el riesgo de meter la pata y pasar por idiotas ante aquellos que les leen.

En numerosas ocasiones se ha aludido a la concesión de la Gran Cruz Laureada de San Fernando al generalísimo Franco y en algunas de ellas se ha errado en los comentarios al no haber considerado necesario el periodista informarse antes de opinar, algo propio de cretinos, soberbios y, en muchas ocasiones, malvados.

Con motivo de la profanación de la sepultura de Francisco Franco varios periodistas han aprovechado la ocasión para volver a hacer el ridículo y demostrar su falta de conocimientos. Cuentan que el féretro iba cubierto por “un pendón bordado con la Cruz Laureada de San Fernando”. No es cierto, no era la Cruz Laureada sino el escudo personal del Generalísimo. Pero claro, se hacía preciso nombrar la Laureada para añadir a continuación la repetida memez de siempre al decir que la Gran Cruz de San Fernando se la otorgó Franco a sí mismo tras la Guerra Civil. El caso es ofender sin necesidad.

Pues no, señores periodistas, no se la otorgó a sí mismo. El Reglamento de la Orden de San Fernando de 5 de julio de 1920, vigente en 1940, está al alcance de cualquiera que se proponga decir la verdad y, sabiendo leer y no teniendo mala fe, se puede entender lo que en él se recoge:

El artículo 11 dice: La Gran Cruz solamente se concederá a los generales en jefe de los Ejércitos de mar y tierra a propuesta del Consejo de Ministros, previo informe favorable de la Asamblea de la Orden. Por otra parte, en el artículo 35 pone como condiciones para recibir la Gran Cruz realizar notorios servicios, tales como […] grandes y victoriosas acciones de resultados indiscutibles en la campaña

Analicemos lo anteriormente escrito, labor que deberían haber hecho los periodistas antes de meterse en berenjenales de asuntos que no entienden y que, a la vista de cuanto se ha dicho, parecen no estar dispuestos a entender por más que se lo expliquen.

¿Era Franco general en jefe? No cabe la menor duda.

¿Reunió los méritos exigidos? Tampoco hay duda, puesto que de todos es sabido que ganó la guerra al ejército del Frente Popular, una victoria tras otra, aunque ahora se pretenda imponer lo contrario.

¿Hubo aprobación por parte de la Asamblea de San Fernando? Los miembros que componían la Asamblea, aquel reducido número de héroes residentes en Madrid que habían conseguido sobrevivir a una implacable persecución y evitar ser asesinados por el Frente Popular, se mostraron conformes con la concesión, y su máximo representante, el Bilaureado general Varela, fue quien le impuso la Gran Cruz.

¿Hubo propuesta del Consejo de Ministros? Sí, la hubo. Al Gobierno, compuesto por tres militares y ocho civiles, le llegó la propuesta del ministro de Defensa Nacional, que fue aprobada y firmada por su vicepresidente el 19 de mayo de 1939. Quien quiera puede comprobarlo leyendo la disposición aparecida en el Boletín Oficial del Estado núm. 140 de 20 de mayo de 1939, y así dejará de escribir sandeces.

Sé que de nada va a servir todo el razonamiento anterior, pues siempre habrá cretinos que intenten modificar la Historia a su gusto, o al de sus jefes, pero la verdad debe resplandecer a pesar de ellos.

                                                        

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