En defensa del Rey. Por Juan Chicharro Ortega General de División de Infantería de Marina ( R )

14 de noviembre de 2018 por Redacción FNFF

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“Por el amor que siento por nuestra Patria, os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros, y para ello deponed, frente a los supremos intereses de la Patria y del pueblo español, toda mira personal.”

 

Sí, son palabras que el Generalísimo Franco dejó escritas en su testamento; palabras que cobran relevancia en el momento presente si nos atenemos a cuanto estamos viendo suceder en España.

Convendrán conmigo en que cualquiera que esté alejado del adoctrinamiento comunista o separatista podrá asumir sin dificultad estas palabras, incluso aquellas personas que sean ajenas al ideario político de Francisco Franco.

 

Son tres los conceptos clave que reflejan dichas palabras: apoyo y lealtad al Rey, vigilia ante los que quieren romper la secular unidad de España y por ende nuestras raíces cristianas.

"Exagera usted", me decía recientemente un compañero de tertulia. ¿Exagero? A ver, la izquierda comunista y los acólitos separatistas que sostienen al Sr. Sánchez en la Moncloa reprueban en primer lugar a S.M. en el Parlamento de Cataluña y ahora pretenden iniciar una campaña de mociones similares en cientos de ayuntamientos de toda España con la finalidad de abolir la Monarquía. El último aldabonazo ha sido el acaecido hace unos días en la propia televisión pública, TVE, en donde hemos podido ver en un video una burla denostadora de la Princesa de Asturias, Doña Leonor, con motivo de su primer discurso oficial.

Y supongo que poco tendré que decir respecto a los ataques que se suceden contra las creencias cristianas de la mayoría de nuestro pueblo. Quizás baste recomendar la lectura del artículo 53.1 de la proposición de Ley Integral de Memoria Democrática, admitida a trámite en el Congreso, en donde se establece la demolición de la Cruz del Valle de los Caídos.

¿Exagero? Los ataques que contra el Rey y la Monarquía se están produciendo tienen una finalidad evidente: atentar esencialmente contra la Unidad de España toda vez que la Corona constituye su baluarte principal. Es cierto que España es plural y diversa; y ello es un motivo de orgullo más. Una larga historia ha forjado sentimientos comunes pero es indudable que también existen sentimientos diferenciadores, producto de las distintas culturas e incluso de las varias lenguas habladas. De ahí la importancia de la fuerza unificadora de la Corona que ha sido eslabón importantísimo en la historia de nuestra Patria. Ahora nos encontramos en unos momentos en los que esta fortaleza resulta más necesaria -vital diría yo- que nunca. En la España de hoy, las regiones reclaman su personalidad propia, en algunos casos con enorme intensidad y muchas veces también, reinventando la historia, con el consiguiente riesgo de una ruptura que nos devolvería a siglos atrás. Abolir la Monarquía es paso ineludible para aquellos que buscan la desintegración de nuestra Patria. La Corona conforma unos ejes coordenados en los que se enmarcan los diversos y sucesivos gobiernos, que van y vienen, pero como base de ellos, a modo de sólido substrato rocoso permanente, está el Rey, quien sin alinearse con ninguna tendencia política concreta les da su soporte, su prestigio y su estabilidad, a diferencia de lo que representaría un presidente de una hipotética república. La Corona es la red que mantiene unidas todas las Españas y las integra en una sóla nación, dando a todas sus regiones la misma importancia: la que se deriva del hecho de ser español.

Sí, soy Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco y consciente de que, siendo uno de los fines de ésta el estudio y difusión del pensamiento y legado de quien rigiera los destinos de España durante cuarenta años, nuestra posición reside en la defensa de la unidad de nuestra Patria siendo además leales a lo que el Generalísimo nos pidió en su postrer despedida. Y hoy, la defensa de España pasa por la defensa a ultranza del Rey y de lo que la institución que personifica representa y que he tratado de esbozar con brevedad. Sé que algunos no convendrán con este ideario pero de ser así les recomendaría que estudiaran a fondo el pensamiento de Francisco Franco y que, tal y como este nos pidió, depongan, frente a los supremos intereses de la Patria y del pueblo español, toda mira personal.

El Rey necesita hoy el apoyo de todos los españoles que quieran a su Patria. Una España Unida, Grande y Libre -un aserto para algunos tendencioso- pero más allá de sensibilidades a flor de piel, claro y diáfano como el agua.

 

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