EFEMÉRIDES: 2 de mayo

30 de abril de 2019 por Redacción FNFF

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Tal día como hoy, pero en 1956, Francisco Franco visita Almería y Rodalquilar,localidad del municipio de Níjar en la provincia de Almería.

 

Francisco Franco pronunció las siguientes palabras a Almería:

 

Almerienses: Unos minutos de silencio para que pueda exponeros mi gratitud por este entusiasmo que, a través de tres kilómetros de recorrido por la población, he recogido con vuestras sonrisas y con vuestros aplausos.

Desde que, con motivo de la Cruzada, cayó sobre mis hombros la pesada carga de gobernar a España, lo acepté solo por la fe que tenía en el porvenir de nuestra Patria y en su resurgimiento; en la seguridad que abrigaba de hacer una España mejor y más digna; por el convencimiento que tenía de que podíamos hacer aquella España mejor que llevábamos los españoles en nuestros corazones; porque me sentía capaz de fijar la unidad entre los hombres y las tierras de España; pero no una unidad nominal, sino una unidad católica, una unidad fraterna, una unidad con amor y justicia...

Y tal vez sea vuestra Almería la provincia de España donde había una mayor ansia y sed de justicia, donde la avidez de la tierra calcinada por su sol y lo descarnado de sus montes, tras siglos de abandono, estaban pidiendo la inteligencia y la mano del hombre que los transformase, gobiernos eficaces que la redimiesen; una política plena de realidades. Esto es lo que me trae hoy aquí; comprobar que esta política es efectiva, que las consignas que se han dictado desde el Gobierno se están ejecutando; que de los pozos sale el agua que fertilice y riegue las llanuras, que las montañas se cruzan con nuevas galerías que pongan al descubierto sus filones. Es decir, que todo aquello con que la naturaleza nos dotó y que lo hemos perdido en siglos de incuria, lo podamos de nuevo alumbrar y convertir esta bella tierra en una tierra pródiga.

En este empeño para nosotros lo primero es salvar al hombre, que el hombre trabaje y produzca. ¿Qué juicio formaríais vosotros y qué juicio formaría cualquiera de un empresario que tuviera mil caballerías y les diese de comer sin producirle nada? Dirían que estaba loco. Pues esto sucedía en mayor escala en España: que tenía millones de brazos parados en un estado de total abandono, malcomiendo, sin que produjeran nada.

Las robas que se han comenzado en Almería, las de riego de sus llanos, representarán al año más de 700 millones de pesetas de producción que se vierten en jornales, en comercio y en intercambios por toda la provincia. La riqueza, abandonada hasta ayer, de vuestros veneros minerales, se está poniendo en movimiento y, aunque por su baja ley no hagamos más que cambiar minerales por dinero con escasos beneficios, también volcará sobre esta provincia bienes y jornales. 

De esta forma cumple el Régimen la consigna del Movimiento Nacional; justicia, pan y trabajo para todos. ¡Arriba España!

 

El mismo día, pronunció estas palabras a los mineros de Rodalquilar:

 

Solamente unas palabras para saludaros y agradecer vuestro entusiasmo y las canciones que vuestros niños me han brindado con ecos de Galicia en esta tierra andaluza.

Venimos a inaugurar la planta nueva de Rodalquilar, esa planta nueva con la que se venía soñando hace cerca de veinte años. Para nosotros, Rodalquilar no es el oro que pueda producir que, gracias a Dios, no lo necesitamos, porque el mejor oro de una nación es su producción, el fruto de su trabajo. Lo que aquí se saque es una cantidad pequeña, relativamente, comparándola con el trabajo de España entera, con la producción; pero nosotros solo queremos buscar jornales para los almerienses, crear una fuente de producción y de trabajo, y que sea verdad aquello que campea en nuestro ideario de que no haya un hogar sin lumbre ni una familia sin pan.

Esta es la obra en que estamos empeñados. No nos gustaba España, decía José Antonio, porque queríamos una España mejor. Esa España la hemos de crear todos los españoles con nuestra buena voluntad y nuestro trabajo, cada uno en el papel que la vida le asignó; con estos equipos técnicos y de gobernantes que, dando forma a aquel pensamiento, crean y levantan estas Empresas, y con vosotros, que cooperáis con vuestro trabajo al engrandecimiento de la Patria.

La Patria es tan vuestra como nuestra; la Patria no es una entelequia ni un invento de las gentes ricas o de los imperialistas; la Patria es nuestra sociedad, es nuestra tierra, nuestros hogares, nuestras fuentes de trabajo, nos comprende a nosotros mismos, es nuestra fe y todo aquello que vive en nosotros, que nos agrada y que nos estimula. Y esa Patria necesita, para ser grande, del esfuerzo de todos, del sacrificio de todos. Y no se ama bien a la Patria mientras no se le sacrifica algo, y para que marche y resplandezca necesita de nuestra disciplina, nos pide nuestra unidad, nos obliga a la fraternidad entre los hombres y las clases de España. Fraternidad como ésta de que os vienen dando ejemplo los ingenieros de esta factoría.

Hoy, al venir a visitaros, hemos venido a trabajar por vosotros, hemos creado una planta para vosotros, para que no os faltase el trabajo, para haceros más hombres, más honrados y mejores y asegurar el porvenir para vuestros hijos.

¡Arriba España!

 

 

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