Cena por el 126º Aniversario del nacimiento de Francisco Franco

05 de diciembre de 2018 por Redacción FNFF

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Más de trescientas personas se dieron cita el pasado viernes, 30 de noviembre, en la cena que la Fundación realiza cada año, con motivo del aniversario del nacimiento de Francisco Franco, cumpliéndose ya 126 años. 

Durante los postres, se dio comienzo al acto con la proyección del vídeo conmemorativo, antes de comenzar con la tradicional entrega de diplomas a los nuevos Caballeros de Honor de la FNFF.

Este año se les entregaba dicha mención, de mano de nuestro Presidente de Honor, Luis Alfonso de Borbón, como agradecimiento a su excepcional contribución a la defensa, divulgación, sostenimiento y promoción de la vida y obra de Francisco Franco, así como los valores que él defendió, a las siguientes personalidades: Javier Barraycoa, Emilio Álvarez Frías, Carlos Fernández Barallobre, Juan León Cordón, Padre Marius Visovan y al Teniente General Emilio Pérez Alamán. Destacar la presencia del Padre Marius, presidente de la Fundación "Profesor George Manu", que vino desde Rumanía para recoger esta mención, esfuerzo que le agradecemos mucho. En el momento de la entrega de su diploma, se proyectó el extracto de un video donde el Padre habla de la situación tan terrible que se vive a día de hoy en España, con la persecución y odio hacia Francisco Franco y todo lo que él representa. (Enlace directo aquí del video completo) Para finalizar la entrega de diplomas, intervino el Teniente General Emilio Pérez Alamán, en nombre de todos los Caballeros de Honor, dando las gracias por la mención.

A continuación, la FNFF quiso dar un homenaje a un hombre excepcional. Fiel, luchador y tenaz. A Pedro González-Bueno Benítez, por todos los años en los que ha estado defendiendo la obra de Francisco Franco y los valores que representa España. Jaime Alonso tomó la palabra en este homenaje, dando gracias a Pedro por haber sido su ejemplo  en la defensa de Dios y de la Patria. Nuestro Presidente de Honor, Luis Alfonso de Borbón le hizo entrega de un busto de Francisco Franco y se proyectó este video de homenaje:

 

Pedro González-Bueno quiso dar las gracias por dicho homenaje, que fue una sorpresa para él, y animó a todos a que colaborasen con la Fundación, ya que en estos tiempos está dando un ejemplo de lucha por la Verdad Histórica y por la justicia.

Continuando con el acto, se dio la palabra a tres jóvenes que supieron enardecer y concienciar a los asistentes de que la situación actual en España no es fácil, pero que debemos tomar partido y dar un paso al frente ante este estado de cosas (intervenciones más adelante). Como broche final de un acto lleno de emociones, tomó la palabra el Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, el General Juan Chicharro Ortega, quien quiso dejar claro que esta Fundación seguirá defendiendo la figura de Francisco Franco y todo lo que ello conlleva. El acto se cerró entonándose el himno Nacional.

Gracias a todos aquellos que nos quisieron acompañar en ese día.

 

Intervención de Ramón de Meer:

Buenas noches, damas y caballeros, y agradezco a la Fundación y al General Chicharro la oportunidad de dirigirme a ustedes en esta noche. Tras tan magníficas intervenciones, no me queda sino hacer una breve y sencilla reflexión, que lejos de la brillantez que caracterizará al resto de intervenciones, les ofrezco desde el corazón.


Como joven, cuando oigo críticas a la situación actual, muchas veces se hacen mirando al pasado, con una sana nostalgia de tiempos mejores. Sin embargo, aunque la comparta, me cuesta a veces asimilar esa crítica, porque no puedo comparar la actualidad con un pasado que nunca he vivido. A nosotros, cuando nos quejamos de la situación actual, nos es más fácil hacerlo mirando al futuro, a lo que se nos viene encima. Y de todo lo que se nos viene encima, en un día en que honramos la memoria del Generalísimo, puedo decir que lo que más me acongoja del mundo futuro, del mundo de mis hijos, es que será un mundo sin héroes.


¿Qué es un héroe? Los héroes son las encarnaciones de los supremos principios que sustentan una cultura, una civilización. Personas en quienes nos identificamos, a quienes admiramos, y que imitándoles perpetuamos esas virtudes que como pueblo nos hicieron grandes en otro tiempo. El mundo moderno, sin embargo, ha renegado de los héroes, y sin héroes no hay futuro posible.


Eso lo sabe la cultura globalista que nos rodea, y por eso ha intentado darnos el cambiazo con las dos creaciones que hoy día pretenden sustituir a nuestros héroes antiguos. Por un lado, les venden a nuestros niños la figura del superhéroe, ese superhombre autosuficiente al que podemos idolatrar, pues en sus relatos encontramos una perfección cuasidivina, pero que cuando queremos tocar, se esfuman como humo, pues son seres que no existen, y para frustración de quienes les idolatraron, seres a los que jamás podremos imitar en nuestro día a día. Héroes de humo, como las promesas de los políticos, falsos.


El segundo pseudo-héroe que nos venden es el héroe capitalista: admiremos y entronicemos al que triunfa económica y socialmente en el mundo. A esa figura sí podemos imitar, seamos todos como ellos, como los millonarios, futbolistas, actores. “¿Niño, que quieres ser de mayor? Yo quiero ser famoso” ¿Qué más da que sus vidas estén vacías de sentido, si con billetes se rellena cualquier hueco?


¿A qué héroe recordamos aquí hoy? Dependiendo de la época, podemos tratar a Franco como uno de estos dos pseudo-héroes (el primero más bien antes), y creo que, en la actualidad, cuando el mundo y la progresía, despiadados, nos preguntan por Franco, muchas veces caemos en la tentación de acudir a la vía sencilla, que es defenderle con cifras, con potencia nuclear, industrial, con crecimiento de la clase media, etc. Todo ello es muy importante, y cierto, pero ¿es Franco un héroe por eso?


Permitan a un joven sin experiencia ni sabiduría lanzar esa pregunta en esta cena de hoy. Decía García Morente que el caballero español se caracteriza por actuar por pálpito, con pasión, y no por frío cálculo, como hacen los anglosajones. Franco fue un caballero español, pero en boca de sus admiradores, en público, rara vez se escucha su verdadera heroicidad, que no es otra que la gesta españolísima de un Pelayo en Covadonga, una Isabel en Granada, un Cortés en Nueva España o un Daoíz y un Velarde en Monteleón. Es la gesta que muy pocos reclaman para él, la de un Alzamiento un 18 de julio de 1936. No un alzamiento calculado y rentable, sino desesperado, aparentemente inútil, contra hordas muy superiores en número y un estrecho de por medio: sin ninguna posibilidad de éxito. Un Alzamiento heroico por imposible, como todos los anteriores.


¿De dónde queremos tomar ejemplo? Que fácil es intentar asemejarse al Franco próspero. Todos queremos ser productivos y estar en el bando de los ganadores. Pero no es ese nuestro verdadero espíritu. El verdadero héroe, el verdadero Generalísimo, es el que nos apunta hacia la heroicidad verdadera, que no es el rédito, sino la Cruz. Por eso el héroe español no lo es por riqueza o aplausos de este mundo, sino que lo es por honor, por lealtad, por sacrificio y por hazaña. Tanto se identificó España con Nuestro Señor que no nos valió con predicar su fe, sino que quedó impreso en el carácter de los españoles la locura de la Cruz, de manera que nuestra gloria sólo se alcanza con los más grandes sacrificios, con las entregas más heroicas. El héroe español, damas y caballeros, no se cuenta en dólares, sino que como el Generalísimo, se cuenta por hazañas y gestas, aunque sean inútiles, aunque no den beneficios.


Yo reivindico hoy aquí al Franco que se alza, el Franco que se sacrifica, el Franco que lucha. ¿Qué héroes deseamos transmitir, para que forjen la España del mañana? ¿Los de la Cruz o los del éxito terrenal?


Yo reivindico hoy aquí al Generalísimo y a cuantos con él lucharon por lo más sagrado, a cuantos con él llegaron a las puertas del Cielo con el cuerpo llagado de faltas, sí, pero con esa mirada hispana, altanera, orgullosa por el cumplimiento del verdadero deber del hombre. La defensa de la Verdad y la defensa de España. Porque lo demandó el honor y obedecieron, los requirió el deber y lo acataron. No fueron grandes por vencer, fueron grandes porque como valientes lucharon, y como héroes murieron. ¿Con qué enardeceréis a las generaciones futuras? ¿Con el mercado y la estabilidad? Como español, lo que me hincha el pecho de orgullo son mis mártires, mis caídos, que ¡no hay un puñado de tierra sin una tumba española!


Quiera Dios que como ellos, renazca en nosotros ese indómito íbero, y que tomemos, quizás por última vez, la herrumbrada espada española.
Que no queramos servir a otra Bandera, no queramos andar otro camino, no sepamos vivir de otra manera. ¡Que Viva España!

 

Intervención de Pilar Pérez García:

Buenas noches. 

        Gracias a todos por asistir a este evento y acompañarnos un año más por el aniversario del nacimiento de Francisco Franco pero, sobre todo, quiero dar las gracias a la Fundación Nacional Francisco Franco por la labor que está desempeñando, especialmente, en estos últimos tiempos.

        Veo muchas caras conocidas, lo que prueba la fidelidad de todos vosotros, cualidad que escasea en nuestra sociedad. Pero también, veo muchas más caras nuevas, lo que no solo me alegra sobremanera, sino que demuestra que la labor de esta Fundación está haciendo mella y está llegando a otros frentes.  

        Esa labor inasequible defendiendo la memoria de Francisco Franco y, por tanto, la historia de España, su lucha diaria contra la injusta y nefasta Ley de Memoria Histórica, la cual solo está provocando que se abran heridas que ya cicatrizaron hace muchos años y peleas que ya se habían reconciliado. En esa labor también están incluidas las múltiples entrevistas, reportajes... donde se recibe a multitud de medios de comunicación, todos los días. Gracias a aquellos que dan la cara defendiendo la Verdad, pero quisiera hacer una mención especial, lejos de querer parecer pelota, al General Juan Chicharro, Presidente de esta Fundación.

        Hablábamos de lo bueno que es reunirse en momentos así, dando apoyo a iniciativas justas. Pero, queridos amigos, esto no es suficiente. 

        Necesitamos a gente comprometida. Y digo necesitamos, porque lo necesita España. 

        La Fundación Nacional Francisco Franco ha encendido su llama. La llama de esa vela que se encontraba escondida debajo de la mesa. 

        Nos han metido en la cabeza que no podemos decir cómo pensamos, que si no opinamos como la mayoría debemos callar, porque si no lo hacemos, nos van a insultar, a echar del trabajo, a hacernos el vacío en la Universidad... y es algo que nos hemos creído a pies juntillas.

        Pero he de deciros que es un falso miedo. En la Fundación lo hemos comprobado. Ahora que por diversos motivos, la Fundación sale día sí y día también en todos los medios de comunicación; ahora, se reciben multitud de apoyos. Llamadas, ánimos, adhesiones. Porque aquí se ha decidido no seguir callando... 

        Así que os propongo una cosa: no os detengáis solo en la defensa pasiva. No os quedéis solo en las charlas de bar, en las discusiones de puro y copa. Os propongo: dar la cara.

        Solo tenemos una oportunidad y es la vida que nos han dado. Tenemos que pensar qué hacer con ella: o quedarnos como hasta ahora, acobardados, mirando al suelo cuando escuchamos que insultan a Dios y a nuestra Patria, o levantar la mirada, y defenderlos.

        Y hablo de la defensa de Dios y de la Patria, pero sacaros de la cabeza la imagen épica, de la trinchera, la pelea física... todos somos capaces de llegar a defendernos si nos atacan físicamente; el problema es que, por cada ataque violento que sufrimos, recibimos mil más sutiles y dañinos, y son en esos en los que tenemos que presentar lucha. En una conversación en el trabajo. En una defensa contra Ley de Memoria Histórica, defendiendo la Unidad de España... es ese esfuerzo continuo el que se necesita, no la defensa puntual, de dar una bofetada a alguien.

        Porque tenemos que ser conscientes de que tenemos la Verdad de nuestro lado. La Verdad con mayúsculas. Y la Verdad con mayúsculas no se esconde detrás de soflamas en una cena, y vítores dos veces al año. La Verdad se defiende cada día, a cada instante.

        Tenemos la obligación moral de perseverar. Porque si no lo hacemos, sufriremos el castigo que realmente desean nuestros enemigos, un castigo mayor, no os engañéis. El mayor castigo no es el ver cómo borran y cambian nuestra gloriosa historia, cómo desmiembran España o deciden derribar la Cruz del Valle de los Caídos. El mayor castigo es el personal: el no haber dado la cara cuando debíamos. Que nos corroa el sentimiento de culpa por no haber contestado, por haber sido unos cobardes.

        Tenemos la obligación de dar la cara, de dar a conocer y defender día a día la Verdad. No nos vayamos a la cama ningún día sin haberlo hecho. Sin haber dado testimonio de que seguimos aquí y ay, de nosotros, que quien teniendo la verdad la haya escondido debajo de la alfombra... o la haya enterrado.

        Os propongo que encendáis vosotros también la llama. En este mundo de tinieblas, es necesario que seamos un faro, porque os aseguro que ayudaremos a despertar a otros muchos. Y la Verdad superará las cumbres.

        No es una tarea fácil, ni es agradecida. No recibiremos palmaditas en la espalda, pero es en esos momentos en los que se demuestra la valentía. Aún sabiendo que no vamos a recibir aplausos, damos la cara. Y ahí nacen los héroes. No solo es héroe aquel que muere en la batalla. Las acciones heroicas se pueden hacer en la oficina, en la universidad y, más si cabe, ahora que vienen las celebraciones navideñas, en las reuniones familiares.

        Os propongo no callar. Seguid el ejemplo de la llama de la Fundación. Sed cada uno un faro de luz donde puedan acercarse todos aquellos que están sumidos en la mentira, en el odio.

        Solo así, con valentía, con arrojo, día a día, conseguiremos que en España vuelva a amanecer. 

        Y por Dios y por nuestra Patria, os animo a que todos gritemos en una sola voz: ¡Arriba España! ¡Viva España!
 
 
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