La grandeza de un hombre y la miseria de un Gobierno sectario, por Juan Chicharro

26 de febrero de 2019 por Redacción FNFF

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Juan Chicharro Ortega

General de División de Infantería de Marina (R)

Presidente de la FNFF

 

 

Para nada necesita el Prior administrador de la Comunidad benedictina del Valle de los Caídos, el Padre Santiago Cantera, ni ánimos ni elogios. Es el estigma de los grandes hombres: de aquellos que son fieles a sus principios y a sus convicciones. Más nada impide que desde esta FNFF mostremos nuestra profunda admiración y respeto por quienes honran su responsabilidad y esperamos de la indulgencia del Padre Santiago por dedicarle estas palabras de respeto.

 

Un Gobierno sectario y lleno de odio por los españoles, que no piensan como ellos, ha intentado e intenta doblegar la firme voluntad del Padre Santiago. Pobres hombres que no saben la calidad humana de quienes son fieles al mandato que un día se le dio a la Comunidad Benedictina de velar por los restos del Generalísimo Franco. Un mandato del mismísimo Rey Don Juan Carlos I en 1975.

 

La firmeza del Padre Santiago Cantera atraviesa ya fronteras y al mismo tiempo remuerde la conciencia de aquellas autoridades y miembros de la Iglesia Católica que asisten con pusilanimidad a cuanto está acaeciendo y que le dejan en soledad frente a quienes son los principales enemigos de la propia Iglesia. Es seguro que desde el cielo miles de mártires asisten con reconocida admiración al hombre que defiende la dignidad de tantos miles de religiosos que fueron vilmente asesinados por los correligionarios ideológicos del Sr. Sánchez defendiendo la dignidad del hombre que acabó con la barbarie marxista y las matanzas habidas entre 1936/39: El Generalísimo Franco.

 

Asombra al Gobierno del Sr. Sanchez la firmeza del P. Cantera y no son pocas las artimañas que aquel está utilizando a la desesperada para doblegar la inquebrantable voluntad del monje benedictino. Lo que no entiende Pedro Sanchez es que detrás del Padre en cuestión hay más de mil seiscientos años de historia que le amparan. Este Sr. Sanchez que confunde a Fray Luis de León con San Juan de la Cruz no es más que una anécdota sin importancia alguna en el devenir de la historia de nuestra Patria. Sí acaso un mal sueño momentáneo para los presentes pero para grandes hombres de la categoría humana como los benedictinos del Valle de los Caídos no es más que un mal chiste. Un hombre por el que seguro también rezarán a pesar de todo en sus preces esos buenos hombres del Valle de Cuelgamuros.

 

La última presión de este Gobierno sectario socialista ,para conseguir doblegar la voluntad inquebrantable de Santiago Cantera, parece venir de la retirada de los 340.000 euros de subvención anual al Valle de los Caídos "por razones obvias" según ha explicado la portavoz gubernamental, Isabel Celaá.

 

Un Gobierno actuando a la desesperada que utiliza la perversidad de una acción como esta a la par de manipular la reciente carta que el Secretario de Estado del Vaticano ha dirigido al Gobierno reiterando lo que tantas veces le ha dicho ya: que sin el permiso de la familia, sin la aquiescencia del Padre Prior y sin la autorización de la fuente judicial competente no será posible la exhumación del Generalísimo Franco.

 

Nos encontramos hoy ante un problema que tendrá su resolución en el poder judicial de la nación y el Gobierno sabe que es casi seguro que no será capaz de exhumar los restos del Caudillo antes de las próximas elecciones.

 

En cualquier caso estas líneas no quieren insistir en lo manifestado en el párrafo anterior sino mostrar cuan grande es la diferencia entre un hombre grande como el Padre Santiago Cantera y la miseria de un Gobierno sectario lleno de pobre gente que sólo se alimenta de odio.

 

Y termino pidiendo perdón a Don Santiago por estas líneas que sólo pretenden mostrar la admiración que por su persona sienten millones de españoles y que nos hacen recoger el ejemplo que nos muestra y que nos refuerza en nuestra fe. Esa fe que ponen en entredicho los jerarcas de la Iglesia con su indiferencia y puesta de perfil ante todo cuánto está acaeciendo. ¿Acaso no habrá algún prelado que rompa su silencio y diga : Bravo Padre Santiago? Aún no pierdo la esperanza de oír alguna voz en su apoyo.

 

¿Acaso no se dan cuenta los dirigentes de la Iglesia que el ejemplo del Padre Santiago es hoy el firme sostén de nuestra fe?

 

 

 

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