Bono, el que faltaba. Por el Tte General Pérez Alamán

27 de octubre de 2018 por Redacción FNFF

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Un asesino no merece honores en una iglesia católica ni ninguna otra”

     “Es una ofensa y una vejación que se pueda enterrar ahora con honores     militares”

        “Es un dictador y un asesino que firmó el enterado de  30.000 sentencias de muerte por ideas políticas”

        “Un tipo así no merece honores y si un Ministro de Defensa lo admitiera habría que cesarlo inmediatamente”

           “Fue un militar que se sublevó y tuvo una crueldad enorme contra sus opositores”

 

          Estas fueron las respuestas más significativas de José Bono contestando a lo mollar de la entrevista bien cocinada por la sexta noche, el resto de las preguntas, incluida la encuesta y opiniones sobre el personaje, solo formaron parte del atrezzo del programa para el lucimiento del protagonista, que se le veía cómodo y reconozco que con buen y juvenil aspecto pese a que el lifting le tirara del párpado izquierdo hacia abajo, pero poca cosa. Bien en general de presencia.

 

     Sobre sus respuestas expuestas arriba y recogidas a vuela pluma, ya no puedo dar la misma impresión positiva. Por supuesto no se salió de su linea habitual de tantos años de político, contestando de acuerdo  al medio en el que estaba, la audiencia mayoritaria que había frente a la ventana de la Sexta y a quien representaba. En otro escenario y otra concurrencia las respuestas en fondo y forma seguro que habrían sido otras. No se le puede negar que es un auténtico artista y si hubiera sido cineasta en lugar de político y existiera el Oscar a la demagogia, seguro que tendría tres estatuillas doradas, una por cada alto cargo desempeñado.

 

         Con el reconocimiento a su más que demostrada habilidad para decir aquello que estima quiere escuchar su interlocutor, a su respuesta declarando sin reparos que Franco fue un Dictador y asesino de  extrema crueldad con sus opositores, le recuerdo algo que ha repetido públicamente y que yo le he oído al menos una vez. Lo hacía con mucha dignidad y enfatizando al asegurar que su padre era mucho mejor que  él mismo, falangista destacado y Alcalde de su pueblo  Salobre, fiel y leal seguidor de ese asesino cruel que permitió a su hijo estudiar en selectos centros jesuitas. Imagino que Bono jr. se habrá imaginado alguna vez como habría sido su vida en una España gobernada por  el derrotado Frente Popular, en el supuesto de que  su respetable padre hubiera sobrevivido más allá de 1950 a los implacables enemigos de sus principios.

 

     Conocida su vida familiar y personal en aquellos años duros pero de mejoría continuada, gracias a que la victoria de aquel terrible episodio fratricida cayó del lado bueno, estimo, con poco margen de error, que su contundente calificativo de asesino a Franco no hace más que confirmarme que su deseo era decir lo que consideraba deseaban oír quienes le seguían en el ecuánime programa de la Sexta.

 

     Lo mismo se puede decir de una persona como Bono educada en centros religiosos y que incluso estuvo en puertas de ingresar en el seminario, entre al juego del odio que se consume en ese canal y confiese que supone una ofensa y una vejación que el cadáver del Generalísimo descanse en un templo de la Religión en la que vivió, defendió contra el ateísmo comunista y murió en su seno. Pese a ello, no consta que el Caudillo, como otros dirigentes menos píos, enviara nunca una invitación al Arzobispo para que asistiera a la Misa que iba a celebrar dicha Autoridad Eclesiástica  con motivo de la festividad de Castilla la Mancha, ni que quisiera ser el padrino de la comunión de dos soldados que decidieron hacerla estando de misión

 

      Por seguir con el argumentario marcado a la Sexta, el ex-Ministro dejó caer con más habilidad que los tertulianos habituales, que Franco fue un militar que se sublevó pero sin decir contra quien. Los tele espectadores de esa cadena ya están convencidos que fue contra la democrática y legal II República, aunque realmente se alzó contra la chusma que  se había apoderado de ella, tal y como dejó escrito  alguien tan poco sospechoso como Don Manuel Azaña.

 

       Por último y sin ánimo de cargar las tintas, el Sr. Bono dejó claro que si un Ministro de Defensa permitiese que se rindieran Honores Militares al Dictador y asesino habría que cesarlo inmediatamente. Flaca memoria la de don José. Un Ministro de Defensa que ordenó la retirada del Lema de la Academia de Suboficiales “ A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR” para complacer exigencias de los golpistas de hoy y  actuó con prepotencia contra el Teniente General Mena por avisar de lo que era una amenaza y hoy es un hecho, mencionando explícitamente lo que la Constitución  contiene. También, entre otras muchas acciones contrarias al sentir de todo soldado, se permitió la licencia de variar el soneto a los caídos sin ser su autor, cambiando el verso “No supieron morir de otra manera” por “No supieron vivir de otra manera” Tal vez ello no tendría mayor  importancia para el Ministro, incluso se acercaría más a su concepto de entrega al servicio público, pero no recapacitó en el muy importante sentido del deber y espíritu de sacrificio que llena el alma de todo soldado. Actitud que debe tener siempre muy presente un Ministro de Defensa.

 

       Todo ello con su normal doble discurso según su audiencia, lo cual llegó a ser infructuoso por mucho que se esforzara repartiendo relojes o corbatas.

 

   En fin, aunque a muchos le pareciera estupendo, el susodicho programa nocturno y con alevosía de la Sexta nos mostró al Sr. Bono en estado puro, no solo como si se hubiera parado el reloj, más parecía que había dado marcha atrás.

 

                                      

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