Gramsci y la posible exhumación del Generalísimo. Por Juan Chicharro Ortega

27 de octubre de 2018 por Redacción FNFF

Compartir en:

Sí, curioso el título de este artículo. Le doy la razón. No obstante, cabe relacionar a Gramsci con cuanto estamos viendo si uno atiende a como se están desarrollando los acontecimientos a propósito de la bellaquería de intentar exhumar a Francisco Franco del Valle de los Caídos. Y digo que considero perverso dicho intento por ser algo indigno de caballeros y personas decentes pero aún me indigna más la indiferencia con la que muchos españoles asisten a este hecho. Sé de lo que hablo por razones cercanas en mi entorno de amistades y conocidos ya adoctrinados ante lo que espero no suceda. Cabe recordar aquí a Carlos I de España cuando después de la batalla de Mühlberg entró en Worms y ante la tumba de Lutero sus acompañantes le sugirieron que exhumase sus restos y los dispersase a lo que el Rey replicó : “Yo no hago la guerra a los muertos”. No sé si el Sr. Sanchez sabe quien era Carlos I pero en cualquier caso es tan obvia la distancia entre ambos personajes que es inútil que entienda esta actitud del Emperador. He aquí la razón principal por la que exhumar los restos de Franco me parece un acto malévolo y aún diría más : las voces que apoyan esta acción son una prueba clara de lo bajo a que ha llegado la política en esta España irreconocible.

La guerra fue una tragedia pero fue necesaria. Gracias a la victoria de Franco, España salió del caos y se libró de la peor de las tiranías. Franco dirigió al bando que triunfó. Me mueve a decir esto el recuerdo y respeto a mis padres y abuelos porque cuando atacan la figura de Franco, lo hacen al bando que al grito de “por Dios y por España”, nos libró de caer en una dictadura comunista. Hoy es necesario recordar esto porque es perentorio hacer frente a los que hoy reniegan de Dios y están hundiendo a España.

Y no me refiero sólo a quienes le vituperan sino sobre todo a los hijos y nietos de quienes le incensaban en vida ¿Dónde están hoy ? En gran parte son los que piden su exhumación.

Y aquí es donde entra Gramsci el ideólogo comunista ídolo de nuestros neocomunistas de hoy. Sabemos que la idea central de su teoría era que para alcanzar el poder no era precisa la violencia sino que se alcanzaría mediante mediante la acción concertada de los intelectuales llamados infiltrados en todos los medios de comunicación, de expresión y en la educación, hasta llegar al punto en el que la propia sociedad sin darse cuenta de la realidad amanecería un día comunista. También nos decía que la realidad está definida con palabras y que por lo tanto el que controlara las palabras controlaría la realidad.

Y así estamos hoy en un momento en el que da igual que el Real Decreto Ley por el que se acuerda la exhumación sea inconstitucional por todos los costados y que sea obvio que la exhumación pretendida sin el consentimiento de la familia sea una clara profanación. Da igual. La aplicación de una política “gramsciana” utilizando todos los medios al dictado del Gobierno sociocomunista ha logrado trasladar a la sociedad que esta sin darse cuenta, ni constatar la trampa, de por hecho la naturalidad de la exhumación y que, incluso, en estos momentos el debate se haya trasladado a donde ubicar los restos del Generalísimo. Hablan de la Catedral de Madrid. Dicho de otra forma : han logrado que la sociedad española haya asumido la exhumación.

Rebatimos esta situación una y otra vez : la exhumación sin el consentimiento de la familia y la aquiescencia de la Iglesia no será en su caso - de darse - más que una profanación y por lo tanto un delito mientras España siga siendo un Estado de Derecho. Allá cada cual pero espero que aquellos que cooperen en esta bellaquería sean conscientes de que la justicia en España es lenta pero no descarten encontrarse tarde o temprano ante un tribunal.

Reconozco que la firmeza de mis convicciones choca con la que el Gobierno manifiesta respecto a que la exhumación se efectuará pues no veo más punto débil en este conflicto de ideas el que esté presente la traición, algo para mí impensable, pero, claro, como ya dije en algún artículo anterior, este país es la tierra del Obispo Don Oppas y supongo que se entenderán mis palabras.

Sí, Gramsci y sus teorías están presentes en toda esta situación al igual que sucede en el conjunto de la política española manejada hábilmente por los neocomunistas podemitas que con dos pasos adelante y otro atrás están llevando nuestra Patria al desastre con la aquiescencia inocente de partidos como por ejemplo el PP. ¿ A qué espera este partido a presentar el recurso de inconstitucional que prometió presentaría? ¿ acaso son también víctimas de la hábil utilización de las teorías “gramscianas”? ¿ acaso no se dan cuenta de que cuando el Estado quiere iniciar una acción poco popular, crea preventivamente la opinión pública adecuada, esto es, organiza y centraliza ciertos elementos de la sociedad civil?

No lo duden. Esto es lo que yo veo que sucede en estos momentos.

Y termino. Esta vez soy yo quien asume a Gramsci cuando decía que odiaba a los indiferentes y que vivir significa tomar partido, que la indiferencia es el peso muerto de la historia y que era inevitable tomar partido.

Pues eso : no caigamos en las trampas “gramscianas” que el Gobierno está utilizando con suma habilidad.

Los restos del Generalísimo seguirán reposando en el Valle de los Caídos. Es hora de tomar partido con firmeza. Odio a los indiferentes.

Compartir en: