04-03-1934: Fusión en el Teatro Calderón de Valladolid

04 de marzo de 2020 por Redacción FNFF

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Tal día como hoy, pero en 1934,  se proclamó la unión de FE y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas oficialmente, en un acto celebrado en el Teatro Calderón de Valladolid. El mitin intentó ser boicoteado por el PSOE,  por parte del diputado socialista Remigio Cabello, quien dirigió un feroz ataque armado a la salida, y que finalizó con el asesinato del estudiante de medicina Ángel Abella por parte de varios militantes del PSOE.

También, tal día como hoy pero en 1961, Francisco Franco pronunciaba las siguientes palabras en la clausura del I Congreso Sindical:

Señores congresistas:

He venido muy complacido esta mañana a saludaros y a mostraros mi satisfacción por el orden, la armonía y el espíritu de trabajo que habéis dedicado en estos seis días al estudio de los problemas más importantes económico-sociales de nuestra nación. El sindicalismo nacional es la faceta más importante de nuestro Movimiento, y el sindicalismo en general, es también en todos los países, aunque no lo reconozcan, lo de más trascendencia en el orden económico, lo más acusado en la política y lo que más ha de influir en su futuro.

Si hoy ha podido realizarse este Congreso, si en él ha triunfado la elevación de miras, si la armonía ha presidido sus secciones, es debido a que anteriormente en los distintos niveles, en el de los Consejos Sociales, en el de las Cooperativas, de las Hermandades, de los Sindicatos Provinciales, de los Congresos Económicos Sindicales Provinciales, ha existido una preparación y un ejercicio que ha preparado a nuestros hombres para estas tareas ulteriores.

La política no existe sin el diálogo. El diálogo es la base de la política. Podrán tener unos hombres la responsabilidad de gobierno, pero su política estará siempre vacía, si no existe el diálogo; pero no el diálogo anárquico, no el artificioso de los partidos políticos suplantadores de las verdaderas estructuras nacionales, sino el diálogo directo con los representantes directos de estas propias estructuras.

Se lamentaba nuestra nación, se quejaban nuestros empresarios, acusaban nuestras masas trabajadoras de que se gobernaba a espaldas de los intereses generales de la nación, de los intereses generales de los productores en sus distintos sectores del trabajo. Y yo os digo: Tenéis aquí ya un Sindicato, el cauce está abierto para que por él discurran vuestras inquietudes, vuestros anhelos, y que a través de sus mociones y representaciones puedan vivificar al Estado en todos sus Organismos y burocracia.

No vivimos tiempos de bonanza. Yo he de deciros, una vez más, que vivimos momentos difíciles, tiempos de guerra fría en todos los campos, y que para todas esas acciones, porque la vida es lucha y no ha dejado de serlo en el mundo, es necesario la unidad entre los hombres y las tierras de España, es necesario que fortalezcamos el cuerpo nacional, forjar en todos los órdenes una Patria fuerte. Nuestros ideales en el orden nacional, en el espiritual y en el social son básicos e indiscutibles en nuestra nación, porque en ellos se fundamenta el bien común de todos los españoles.

No se puede admitir que nadie diga: Yo no coopero a la grandeza de la Patria, yo no quiero servir a los bienes espirituales, no quiero la justicia social, ni el progreso económico. A todos la Patria nos obliga, la Patria nos impone estos servicios, estas obligaciones, que también habéis cumplido en estos días trabajando con pasión, con ahínco, con discusiones vivas, pero siempre constructivas, para ofrecer soluciones a los problemas de la Patria y para el bien general de la nación.

Vuestras mociones, vuestras representaciones y conclusiones yo os ofrezco que serán estudiadas con todo el cariño y con todo el interés, a la par que con gratitud por la cooperación que con ellas nos prestáis.

Vivimos en tiempos difíciles y es necesario apurar la técnica económica en todos los aspectos. Hemos salido de la estabilización, vamos a entrar en el plan de desarrollo, pero todo esto hemos de hacerlo en unos medios económicos internacionales, difíciles, que sujetan y nos obligan a vivir en los mercados del mundo y que nos imponen el perfeccionamiento de nuestras industrias y de nuestras producciones para colocarnos en los mercados en situación de competencia. Esto es delicado, pues lo mismo que ha habido imperialismos económicos, colonialismo, naciones poderosas y naciones proletarias o pobres, existe hoy eso que se llaman las grandes áreas económicas y los grandes acuerdos económicos que, mirando al interés propio, muchas veces se olvidan del interés de los pequeños. Y, por tanto, si queremos vencer en esta nueva etapa debemos prepararnos para la batalla para defender nuestra producción y prepararnos para estar en condiciones hasta que el sentido de la justicia y de la consideración a las naciones menos desarrolladas pueda abrirse camino.

Habéis de considerar que el movimiento político del mundo no es el que desean los poderosos. Si miramos la evolución política moderna, esa renovación política moderna que pugna por tomar estado, reviste en todos los meridianos las mismas características: en todas se acusa el anticapitalismo, un antiimperialismo, ansias nacionales, aspiraciones a una vida mejor, anhelos de justicia social, persecución de fórmulas políticas eficaces, repulsa por los viejos sistemas políticos que no les permiten el desarrollo. Todo esto constituye un movimiento general, y este movimiento no puede conformarse con imperialismos encubiertos o esas áreas económicas en cuanto se opongan a su desarrollo.

Todos estos anhelos buscarán una salida, y si se les niegan las constructivas, las buscarán en el comunismo o lo que sea. En este orden nosotros somos una solución, no la solución, y como tal solución hemos de considerarnos.

La mayoría de los ataques que nosotros venimos recibiendo, los sufrimos de la vieja política, del capitalismo, de la masonería, de todas las fuerzas del mal enfrentadas para defender una posición caduca y ya rebasada por el comunismo, porque unos y otros saben que nosotros somos una solución para que todas esas ansias nacionales económico-sociales puedan lograrse en otros muchos países.

Yo quiero con esto traeros a la realidad, la realidad de que vivamos una batalla, y que para esta lucha necesitamos una unidad, necesitamos un espíritu de sacrificio y necesitamos también un optimismo y una fe en la victoria.

¡Arriba España!

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