La Motorizada socialcomunista contra Madrid, por Eduardo García Serrano

12 de marzo de 2021 por Redacción FNFF

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Eduardo García Serrano

El detonante para que el César Francisco Franco se calzase las espuelas y cruzara el Rubicón por el Estrecho de Gibraltar fue el asesinato de José Calvo Sotelo, a manos de La Motorizada del PSOE. Ochenta y cinco años después, La Motorizada socialcomunista y sus mercenarios de C,s ensayan su ofensiva totalitaria en Murcia que pretenden culminar en Madrid para coronar de laureles democráticos la tiranía roja. Nada comienza y nada termina sin tomar Madrid, que es el Alfa y Omega de la política y de la guerra, por mucho ruido y escaramuzas que los separatistas y sus monosabios socialistas y comunistas hagan en la periferia. Ellos, mejor que nadie, saben que Madrid es la clave de cualquier lance, el resto de la ruleta (y más si es rusa), el premio o el castigo. Quisieron que fuera “la tumba del fascismo” y el César Francisco Franco la convirtió en la necrópolis del estalinismo. Aún hoy lo es.

No dejemos que deje de serlo, pues sin Madrid bajo su fuero, por muchos territorios periféricos en los que tengan mandarines rojos y separatistas en el poder, el aldeanismo y la naftalina de sus odios y sus rencores no pasan de ser una patología veterinaria, cuyo antídoto y vacuna sólo se dispensan en las boticas de Madrid. Por eso La Motorizada socialcomunista viene a Madrid después de haber intentado asesinar por la espalda al presidente murciano, con la intención de darle el paseo a Isabel Díaz Ayuso con el trabuco de la moción de censura.

El primer tiro les ha estallado en la cara porque la presidenta de la Comunidad de Madrid les ha salido manola, maja, castiza y más brava de lo que ellos imaginaban. Cualidades todas ellas de las mujeres que no van al 8M y que nunca llegan a casa solas y borrachas. Para impedir que Madrid sea el broche del totalitarismo rojo hagamos cierto su patético “No pasarán” e impidamos que La Motorizada socialcomunista cruce el Manzanares. Hoy no tenemos ni al César Francisco Franco ni a sus espuelas, ¡qué le vamos a hacer!, pero sí tenemos vacunas y antídotos contra el odio y el rencor patológicos de la izquierda en las reboticas madrileñas de VOX y de Isabel Díaz Ayuso.     

 

 

 

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