El Generalísimo Franco recibe en el Pazo de Meirás a los niños de la operación Plus Ultra.

12 de febrero de 2023 por Redacción FNFF

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Por Carlos Fernández Barallobre.

En la mañana del domingo día 13 de septiembre,  el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, recibía en el Pazo de Meirás a los niños que integraban la operación “Flus Ultra” de 1964. Al Generalísimo le acompañaban su esposa y  nietos, así como el jefe de su Casa Civil.

Los niños llegaron acompañados por Eugenio Fontán y Adolfo Martín Hurtado, director general de la Sociedad Española de Radiodifusión y jefe de relaciones públicas de la compañía aérea  “Iberia”, respectivamente, entidades que patrocinaban la operación y de Joaquín Peláez, creador de la Operación a través de su programa radiofónico.

Tras hacer la presentación de los niños, Eugenio Fontán, pronunció unas palabras a las que el Caudillo contestó con otras de enhorabuena por lo que suponía la operación de afirmación de espiritualidad, diciendo:” Os felicito por esta Operación Plus Ultra” –dijo el Caudillo- “, que es una afirmación de espiritualidad y desprendimiento en una época de materialismos y egoísmos universales. Por ello quiero que tengáis un recuerdo por lo que os hago entrega  de la Cruz del Mérito Civil del que constituís un ejemplo”.   

Seguidamente el Caudillo hizo  entrega  a los niños de las insignias de oficiales de la Orden del Mérito Civil. Seguidamente el Jefe del Estado, su esposa y sus nietos salieron al jardín donde conversaron largo rato con los muchachos, se fotografiaron y tomaron unos refrescos.

Los niños participantes en ese año eran; Micheline Valente de Italia; Jeenie Theunert de Alemania; Rita Sandford de Inglaterra; Marie Cotti de Francia; Regina Dos Anjos de Portugal y los españoles Isabel García León; Mari Pili Romero Lucas, María Dolores Pérez Moreno, Gonzalo Layana Barber, Juan Manuel Sosa Díaz, Manuel Grande Morente, José Vicente Alcusa, Carmelo Gómez Laborda. José Gateu Roma, Agustín Rozas y Telesforo Eyegue   

Alrededor de la una, los pequeños héroes de la operación “Plus Ultra”, visiblemente emocionados, salieron del Pazo para asistir a la tarde a la romería de Rianjo, donde permanecieron hasta primeras horas de la noche, en que regresaron  al Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, donde se alojaban. 

El Caudillo de España Francisco Franco con los niños de la Operación Plus Ultra de 1964.

El martes día 15 visitarían la ciudad de La Coruña. Su visita se iniciaría en la planta embotelladora de la empresa BEGANO, que comercializaba la conocida bebida de Coca-Cola. Allí, además del director de la fábrica, les esperaba el delegado provincial del Ministerio de Información y Turismo, que les obsequió con folletos turísticos y libros de la ciudad. Recorrieron la planta embotelladora y fueron obsequiados con varias bebidas. De Palavea se trasladaron al estadio municipal de Riazor, donde la plantilla del Deportivo estaba realizando un entrenamiento. Directivos, entre ellos mi recordado padre Marcelino, y jugadores del club entregaron a los niños insignias, camisetas, banderines y varios balones.

A las doce y media llegaron al Palacio Municipal, donde les esperaba el jefe de Relaciones Publicas, el inolvidable Ramón Luis García Barros, quien les acompañó hasta el despacho del alcalde, donde fueron recibidos por el primer regidor de la ciudad, Eduardo Sanjurjo de Carricarte, a  quien acompañaban varios concejales. De seguido, en el salón de sesiones, el alcalde les entregó  potes típicos, gaitas gallegas, insignias con el escudo de La Coruña y  banderines. El alma mater de la operación, el periodista Joaquín Peláez, agradeció al alcalde la recepción  y ofreció una semblanza de los niños seleccionados ese año. Tras la intervención de Peláez,  el alcalde Sanjurjo manifestó, conmovido y emocionado, como le habían sorprendido  los ejemplos de heroísmo, de abnegación, sacrifico y amor al prójimo, de aquellos pequeños muchachos.

Finalizada la recepción los niños se trasladaron a la torre de Hércules. De allí al Real club Náutico, donde en el muelle del Almirante Vierna,  embarcaron en una lancha que les trasladaría en un paseo por la bahía coruñesa hasta la playa de Santa Cristina. Allí en el restaurante “Casa Sara”, Radio Coruña, les ofreció un magnifico almuerzo con presencia en él de varios mariscos de nuestras costas.

Tras la comida, los niños se trasladaron a los jardines del Relleno, en cuyas atracciones de feria, allí instaladas, disfrutaron alegremente. Seguidamente visitaron los estudios de Radio Coruña en la plaza de Orense, donde fueron recibidos por la viuda de Francisco Hervada, María Carnerero y su hija Rafaela Hervada, quienes hicieron a los niños entrega de varios regalos. De Radio Coruña la expedición de la operación “Plus Ultra” se dirigió al pazo de Mariñán, donde la Diputación provincial les ofreció una merienda, que fue amenizada por el grupo de danzas de la Sección Femenina de La Coruña, Desde allí partieron para Santiago de Compostela, donde se alojaban, finalizando de esa forma la visita a la ciudad de La Coruña.                  

La Operación Plus Ultra  surgió de un programa de radio española, concretamente de la Cadena SER que se tituló en principio “Todo para los chicos”, creado por Joaquín Peláez, en el mes de mayo de 1962.

A partir del programa, en 1963, surgió la idea de la creación de la Operación Plus Ultra, que consistiría en reunir a 16 niños de España y diferentes países europeos, que se hubieran distinguido por sus valores humanos y por diferentes motivos como eran cuidar de sus hermanos pequeños; trabajar para ayudar a sus padres en el mantenimiento del hogar; haber salvado a alguien de perecer ahogado o quemado y otras labores humanitarias similares. Los niños elegidos recibían, además de numerosos regalos como premio, un viaje a diferentes lugares de España, donde eran agasajados con actos en su honor, y a Roma  a fin de visitar al Papa. La gira también constaba de una visita al Jefe del Estado.

Ese año de 1964 los pequeños realizarían  un largo viaje, del 1 al 22 de septiembre, que les llevaría desde  Madrid,  a Roma, donde el Papa Pablo VI les recibió en su residencia veraniega de Castelgandolfo. Las últimas palabras de la recepción del romano  Pontífice fueron dedicadas a los niños de la Operación “Plus Ultra” y a sus directores. “Podéis sentiros como en vuestra propia casa” dijo el Papa. “Nos, estamos gozosos de teneros entre estos muros. Desde aquí os felicitamos a todos vosotros por la grandeza de corazón que habéis demostrado”. 

Terminada la audiencia general, el Sumo Pontífice quiso conocer personalmente a cada uno de los niños. Bajó del trono y se situó en un sillón. Los niños se fueron acercando uno a uno.

Y para cada uno de ellos Pablo VI tuvo una frase hondamente conmovedora. Conoció a  su compatriota la italiana Micheline Valente, que además de ayudar en las labores de su casa, recorría cada día, por caminos de alta montaña, siete kilómetros a pie para asistir a clase.  A Manuel Grande Morente, de Porcuna (Jaén). El quinto de siete hermanos, que además de trabajar con sus padres en el campo, aprendió a leer y escribir correctamente y daba clase a otros niños. También había salvado de morir a un labrador que había caído al rio Salado; a la alemana de nueve años Jecnia Theurnert, que logró salvar a un hermano suyo, sepultado en un pozo de tres metros por un desprendimiento de tierras; a la francesa María Cotti, que logró sacar de una casa incendiada, con altísimo riego para su vida, con su vestido ardiendo, a dos niños pequeños, a uno de los cuales le salvaría la vida. A Telesforo Eyengue, de la provincia española de Guinea, que tomó parte muy activa en el salvamento de treinta personas, que naufragaron en una barca en la desembocadura de un rio infestado de tiburones; a José Gateu, del pueblo leridano de Mayáls, que intentó sin fortuna salvar a un compañero, que había caído al agua cuando cedió el hielo por el que patinaban,  sosteniéndole, durante más de media hora, con grave riesgo para su vida,  hasta la llegada de la Guardia Civil y de varios vecinos, que acudieron en su ayuda con cuerdas. Lamentablemente las cuerdas se rompieron y el muchacho al que intentó salvar José Gateu, se ahogó.  

La pastora portuguesa Regina dos Anjos de trece años, que salvó de la muerte a un hermano pequeño de seis años, que se había convertido en presa de una loba de gran tamaño, a la puso en fuga, haciéndole frente ayudada por una pequeña azada; a la británica Rita Sanford, enferma de poliomielitis desde los seis años. Envió la solicitud para participar en la operación Plus Ultra sin mencionar su estado. Cuando la llamaron para realizar una prueba de marcha de once kilómetros, Rita, apoyada en una silla de ruedas, la realizó conmoviendo a los organizadores por su afán de superación; al zaragozano Carmelo Gómez Laborda, de once años de edad. Con su progenitor enfermo, el niño se hizo cargo del cuidado del ganado y de allegar, buscando setas, dinero para poder hacer frente a la enfermedad de su padre. José Vicente Alcusa, de Valencia, que era la ayuda completa de su hermano, aquejado de poliomielitis, atendiéndole día y noche, cargando con él en brazos para subir y bajar escaleras y transportarlo a todos los lugares.  La canaria de Las Palmas, María Dolores Pérez Moreno, que cuidaba a cuatro hermanos inválidos, a los que sacaba a pasear por turnos. Además de acudir al colegio, vendía, para ayudar económicamente en casa, boletos para las carreras de galgos. A Gonzalo Layana Barber, del barrio de Capuchinos, de Pamplona, que recibió jugando un flechazo en un ojo lanzado por una cerbatana. Gonzalo apenas se quejó y esperó pacientemente hasta que fue atendido en la casa de socorro donde le operaron; al niño de Salamanca Luis Rozas. Hijo de un obrero de obras públicas, con su madre enferma, se levantaba a las seis de la mañana a despachar al puesto de pescado que tenía su madre, compaginando esa labor con la asistencia  al colegio;  a la pacense María Pilar Romero Lucas, de seis años, que salvó de morir ahogada a una niña de 4 años que se cayó en el canal de los Jardines de Obras Públicas de Badajoz;   a la algecireña Isabel García León, que se encargaba de todas las labores de su casa, debido a  la delicada salud de su madre y ayudaba a su padre en la pesca y en el campo, vendiendo los productos como único medio de sustento y a José Manuel Sosa Diez, el pequeño de siete años del pueblecito de San Andrés de Santa Cruz de Tenerife, que salvó de morir ahogado a un amigo de diez años. Era sin duda una juventud admirable, heroica y solidaria.

Tras la recepción con el Papa y la visita a la ciudad eterna, los niños  visitarían también Barcelona, Palma de Mallorca, Málaga, Marbella, Santiago de Compostela, Pontevedra, Escuela Naval Militar de Marín, Vigo, La Coruña, Madrid, Las Palmas de Canarias y Santa Cruz de Tenerife, donde finalizaría el inolvidable viaje.  

En 1966 la Operación “Plus Ultra” fue llevada al cine por el director Pedro Lazaga, bajo guion de Pedro Masó y Vicente Coello y música de Antón García Abril  y Augusto Algueró. En los papeles principales, además de los niños de la propia Operación seleccionados entre los participantes de los años 64 y 65, estaban  Alberto Closas, Julia Gutiérrez Caba, Luchy Soto, José Luis López Vázquez. Manuel Alexandre, Carmen Sevilla, Elvira Quintillá y Alfonso del Real, entre otros.

La operación Plus Ultra dejaría de celebrase en 1982, curiosamente el año de la llegada de los socialistas al poder. A España empezaba a no conocerla ni la madre que la parió.

P/D: Escribo este artículo, al amparo de la infecta, criminal, malvada, canallesca, mentirosa, llena de odio, de división entre unos españoles y otros; profanadora de cadáveres de héroes de nuestra historia, manchada con la sangre de las víctimas del terrorismo, a quienes desprecia, un auténtico fraude de ley, que ataca la unidad de España, la verdad, la libertad, la historia de nuestra Patria; que pretende por ley obligar a los españoles a pensar lo que quiere este gobierno corrupto, traidor y estulto y que incluso  ataca de forma ignominiosa al patrimonio cultural, histórico y artístico de España, siendo su único y malévolo fin deslegitimar un régimen, el del Generalísimo Francisco Franco, que llevo a España a convertirse en la novena potencia industrial del mundo y de él que emanó la actual Jefatura del Estado, -no se olvide Majestad-, llamada, de forma burda y grosera, ley de “memoria democrática”, de la cual me declaro beligerante y desafiante, recientemente aprobada, que en un párrafo textual de su sectario preámbulo dice: “El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir los errores del pasado. La consolidación de nuestro ordenamiento constitucional nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para la democracia”.

A ESO ME ACOJO. EN DEFENSA DE LA VERDAD. SUFRÍ, POR MI MANERA DE PENSAR, EN ESTOS ULTIMOS AÑOS, LA MUERTE CIVIL, EN FRASE DE MI ADMIRADO JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA, “ENTRE LA SAÑA DE UN LADO Y LA ANTIPATÍA DEL OTRO”.

ME DA ABSOLUTAMENTE IGUAL. LA MEMORIA NO PUEDE ESTAR SUJETA A NINGUN TIPO DE LEY. ES ALGO CONSUSTANCIAL CON LA PROPIA PERSONA. ESTA ES MI MEMORIA. NO ME VOY A CALLAR Y ME REBELO ANTE ESTE ATROPELLO DE UNA LEY ANTICONSTITUCIONAL, ABERRANTE, SOVIETICA, QUE ATACA LA LIBERTAD PERSONAL ÚNICAMENTE PROMULGADA PARA MANTENER LA FALSA VERSION DE LA IZQUIERDA -POR ELLO NECESITAN UNA LEY QUE AMENACE Y ATOSIGUE- PARA DISTORSIONAR, PUES NO PUEDEN REBATIR, LA VERDADERA REALIDAD HISTORICA DE ESPAÑA.

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